El domingo próximo, la Correntada Wilsonista va a las urnas, como una enérgica y caracterizada columna del Partido Nacional, depositario a su vez del apoyo esperanzado de tantos compatriotas, blancos y no blancos. Establecida para las miras largas y la eficacia pronta, con claras metas inmediatas envueltas en aspiraciones que se tienden en los largos plazos, activa y duradera, la Correntada ofrece a la ciudadanía toda sus valores y sus propósitos, segura de que muchos encontrarán en ella la comunidad a la que incorporarse.
No hace tanto que surgió la Correntada, crecida ya a la envergadura que se le reconoce.
Alboreaba entonces la renovación nacionalista, con la que se consustancia, de tal modo que sería difícil separar los nutrientes que una dio a la otra. Quedaron en cualquier caso estrechamente ligadas y se han expandido juntas, la renovación y la Correntada Wilsonista.
Sostenían a ésta parlamentarios del Partido y un magnífico grupo de Intendentes blancos, caracterizados por sus sanas y eficientes administraciones y por sus logros en la descentralización del país.
En su origen, la Correntada conjugaba diversidad y unidad, como deben hacerlo los movimientos políticos trascendentes. Ostentaba diversidad en su localización (apareció en puntos y ambientes distintos, en todo el país), en la pertenencia generacional de sus integrantes y dirigentes, en las capacitaciones y especialidades de ellos, en las inquietudes y las propuestas que volcaban a la construcción común. Exhibía unidad, en cambio, en su tesitura y estilo.
El estilo que la identifica es razonado, dialogante y, a la vez, ejecutivo y realizador.
Repásense los hitos de la marcha de la Correntada, así como los perfiles de sus dirigentes y los contenidos más típicos de los mensajes que emite. Se apreciará la constante de los asuntos de Estado y gobierno encarados con libertad, imaginación, creatividad. La Correntada significa una movilización a propósito del desarrollo de la legislación y a propósito de la proyección de lo público sobre las estructuras sociales eminentes. El estilo de la Correntada se alimenta de verdaderas audacias, audacias de fondo expresadas llanamente, argumentadas y dirigidas a todas las conciencias. Por eso la Correntada "llega", como hemos podido comprobar diariamente, en todos los rincones del Uruguay. La buena política, el mejor ejercicio de la ciudadanía rompe barreras y conduce sin mayor esfuerzo a la acción conjunta.
El domingo próximo, por todas esas circunstancias, votaremos listas propias en todos los departamentos. Cada una de esas listas expresa una Correntada particular, con vida propia y perfectamente integrada, por adhesión consciente, al movimiento de alcance nacional. La actividad sostenida y la asunción franca de compromisos en los ámbitos del Parlamento, de los Gobiernos Departamentales, de la Convención y el Directorio del Partido le han hecho mucho bien a la Correntada, que recibe constantemente incorporaciones grupales o individuales. Incorporaciones que determinan la adecuación reiterada de nuestra organización y de nuestras modalidades de intercomunicación, como la recién inaugurada página web, en la que ciframos expectativas señaladas.
Desde su propia denominación, y por motivos muy hondos, la Correntada reafirma el legado de Wilson Ferreira Aldunate y de los miles que en torno de él soñaron un país mejor. El wilsonismo de nuestro movimiento es un programa y una inspiración para construir, para sorprender, para saltar sobre el "no se puede". Es una flecha que vuela hacia el futuro. Ese futuro que puede empezar ya. Y que no es de algunos sino, concreta y activamente, de todos.