El héroe que llegó desde el infierno

| Rasputín volvió a la vida y pretende conquistar el mundo; sólo un buen diablo puede impedirlo

Del mismo infierno puede surgir un superhéroe. Hoy se estrena oficialmente en Montevideo, aunque ya conoció un par de exhibiciones de preestreno el pasado fin de semana, el film norteamericano Hellboy, adaptación del ‘comic’ homónimo del mismo título, dirigido por el mexicano Guillermo del Toro e interpretado por Ron Perlman, John Hurt, Selma Blair, Rupert Evans, Karel Roden y otros.

La historia es la de un demonio "bueno" que colabora con una organización ultrasecreta del gobierno norteamericano que combate contra amenazas monstruosas y sobrenaturales. El asunto arranca en los momentos culminantes de la Segunda Guerra Mundial: un comando aliado es enviado a un remoto monasterio en el norte de Escocia para impedir que el monje ruso Grigori Rasputín, quien según el film no murió en diciembre de 1916 sino que sobrevivió gracias a sus poderes mágicos y se puso al servicio de Adolfo Hitler, logre traer del Más Allá una fuerza sobrenatural que puede cambiar el curso de la guerra y conducir al triunfo del Tercer Reich.

Naturalmente algo falla, y Rasputin no logra cambiar la historia, pero sus conjuros traen a través de un portal multidimensional a un demonio bebé que es adoptado por un científico (John Hurt) que trabaja para una dimisión especial de investigaciones paranormales creada por el presidente Roosevelt. La acción se traslada luego a la época contemporánea, en la que aquel bebé infernal bautizado Hellboy ha crecido hasta convertirse en una mole roja de casi dos metros de altura, con cuernos que se encarga de limar, una apetencia por los dulces cercana a la voracidad, y una bondad innata que lo lleva contra diversas amenazas que penden sobre el mundo. Es también una leyenda urbana: el gobierno norteamericano niega su existencia, al igual que la del grupo paranormal del que forma parte junto a un hombre pez dotado de aptitudes psíquicas (Doug Jones), una joven capaz de provocar incendios con sólo desearlo (Selma Blair) y un joven agente que es apenas un normal ser humano (Rupert Evans) que es convocado para la misión más difícil de su vida.

TERRORES. Es que la magia de Rasputín no ha muerto, y el personaje puede reaparecer en cualquier momento y desencadenar sobre el planeta una oleada de terrores sin precedentes. Con la ayuda de sus amigos, el protagonista, que tiene un aspecto verdaderamente diabólico pero es básicamente un buenazo, emprenderá una lucha contra el tiempo y una multitud de seres sobrenaturales para salvar a la Humanidad.

El film fue dirigido por Guillermo del Toro, un declarado fanático del cómic como género cuyas influencias literarias son algunos de los maestros de la fantasía, desde Poe a Lovecraft (hay algo de lovecraftiano en la amenaza de Hellboy) y por supuesto los cómics de superhéroes. De hecho, su primera película en México fue el inusual asunto de vampiros de Cronos (1993), con Federico Luppi. Luego hizo en Estados Unidos la "monster movie" Mimic, basada en un cuento del escritor de ciencia ficción Donald Wollheim, y viajó a España para rodar El espinazo del diablo, y volvió a Estados Unidos y al cómic con Blade 2, sobre otro cazador de vampiros.

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