La murga que viene de Salto

Siguen los pasos de lo que han hecho instituciones como el Salto Fútbol Club con su ingreso al profesionalismo el pasado año y Salto Uruguay con su participación en la Liga Nacional de Básquetbol. Así, un grupo de muchachos que al inicio de la década del 90 dieron vida a la murga La Nueva, intentan más con el corazón que con los recursos económicos que disponen, demostrar sus aptitudes en el concurso de agrupaciones del Carnaval montevideano. Sueñan con compartir el escenario del Teatro de Verano en el 2005 junto a los mejores del país.

Dirigidos en la actualidad por Marcelo Cayetano, quien además es su letrista, La Nueva le cambió la movida al carnaval local con puestas en escena que contagiaron a otras agrupaciones y enfervorizaron al público.

La Nueva se distingue ya que no nació en un barrio y con hinchada propia, sino en un liceo en una estudiantina dominguera. "Esto hace que nuestro público sea en base al gusto personal de cada uno que se fue arrimando, y ahora somos una murga con una hinchada muy grande", dice Cayetano. El orientador del grupo tiene claro por qué el Teatro de Verano es La Meca para estos jóvenes: "Quieren estar en meollo de lo que es el Carnaval uruguayo, porque lamentablemente ese fenómeno ciudadano que nació en Montevideo, se gestó ahí y creció y al interior siempre llegan los retazos, entonces siempre vamos a estar atrás si no buscamos llegar a la capital".

Tan decididos estan de llegar a Montevideo en las mejores condiciones, que decidieron no concursar en Salto para centrar el esfuerzo en reunir el dinero necesario que implica la aventura.

Los costos son grandes. Solamente inscribir el nombre en el Carnaval representa dos mil dólares y los viajes no bajan de veinte mil pesos. Curiosamente, si logran su meta, tendran que sacrificar el nombre con que los conoces. Porque hay otras murgas con nombre parecido y, según los reglamentos, deberá ser modificado.

El repertorio ya está pronto y noche a noche los salones del Club Chaná son el lugar de encuentro para los ensayos. Los siete días de la semana el lugar se agita al ser el escenario improvisado para echar a volar sueños de jóvenes que quieren crecer culturalmente.

Vienen del norte pero con todas las ganas del mundo.

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