Habrá una nueva demora en la exploración que procura hallar hidrocarburos en el territorio nacional. Esta es una decepción más, en la larga historia del sueño petrolero que desde hace décadas acarician los uruguayos.
Ya transcurrieron los meses de marzo y abril de 2004, que habrían sido los más aptos para proseguir la búsqueda, sin que se desarrollara acción alguna. La próxima posibilidad será en noviembre. Pero ni aún es seguro que en esa ocasión se hará algo.
En efecto, si bien el gobierno había logrado en noviembre de 2001 un acuerdo con la "Compagnie Generale de Geophysique" (CGG) para que ésta realizara relevamientos en aguas territoriales uruguayas, la empresa francesa lleva logrado apenas el 20% de los perfiles sísmicos programados. Se asegura que esto es debido a que no le fue posible, hasta el momento, obtener el patrocinio de empresas petroleras. Estas, si bien no han demostrado interés en financiar el proyecto, en cambio sí estarían interesadas en adquirir la información sísmica final.
Esta situación llevó a que CGG le propusiera a Ancap modificar el contrato, a efectos de lograr nuevos plazos. El Poder Ejecutivo autorizó esta modificación y el convenio ha sido prorrogado hasta el 22 de julio de 2005.
Si bien como decíamos más arriba, la situación es decepcionante, por otro lado abre la posibilidad de que se desarrolle una campaña publicitaria en el exterior, a efectos de despertar el hoy adormecido interés de las petroleras en la exploración.
El gobierno nacional entiende que con una acción promocional, aunada a una situación que favorece los emprendimientos de riesgo (dado los altos precios que registra el crudo en el mercado internacional), sería posible "revertir el escaso interés demostrado por las empresas petroleras..."
Esperemos que sea así. Pero corresponde recordar que indicios de existencia de yacimientos petrolíferos en el Uruguay, se empezaron a señalar hace alrededor de cincuenta años. También, que se hicieron búsquedas tanto en tierra firme como en el subsuelo de la plataforma marítima, en varias ocasiones, con resultado negativo pero sin descartar la posibilidad. El problema es que tales búsquedas se espaciaron tanto en el tiempo que, por ejemplo, hubo que esperar más de veinte años para que se reanudara la labor submarina.
Ya estamos en el siglo XXI. ¿Podrá saberse algo definitivo antes del siglo XXII?