Se devolvieron los anillos

Eduardo "Lalo" fernandez

Cuando José Belloni creó El Entrevero, uno de los monumentos más bellos que dan vida a Montevideo, es seguro que no le pasó por la cabeza que iba a ser el símbolo inequívoco del fútbol. Para muestra alcanza con todo lo pasado el fin de semana último, desde la mala actuación de los árbitros Rabino y Viera, los que perjudicaron a Nacional y a Wanderers, hasta la novela del ampulosamente llamado estadio Obdulio Varela pasando por la fijación del Domingo Burgueño Miguel para el partido entre violetas y tricolores.

El fútbol se fue a Maldonado por decisión del presidente Eugenio Figueredo, el que no le dijo ni pío al presidente de la Mesa Ejecutiva don Carlos Maresca, con quien por otra parte había fijado el Estadio Centenario. En situaciones parecidas el presidente siempre manifestó "esa decisión no nos corresponde a nosotros (el Ejecutivo) eso es resorte de la Mesa Ejecutiva". El no haber sido informada la Mesa parece una falta de orden primero y de delicadeza después. El presidente Maresca nos dijo públicamente "¿entonces la Mesa para qué está?"... La misma pregunta se la hace todo el mundo.

Por su parte Villa Española y Cerrito se devolvieron los anillos. Se rompió el noviazgo. La actual directiva del club heredó de la anterior, como hecho consumado, que su campo de juego lo iba a usufructuar el club Cerrito. La noticia corrió rápidamente... ¡Qué bien..., qué solidarios...! Tal gesto rodeado de un halo de romanticismo, en estas épocas materialistas, enterneció hasta al más duro. Pero ¡Oh sorpresa! El amor se ahogó en la sopa. Si Cerrito no paga por el alquiler de la cancha no juega. Tal las declaraciones de los directivos del Villa, incluso asegurando públicamente que "les habían tomado el pelo" y que el domingo no habría partido en su estadio, que estaría cerrado, sin redes los arcos y con día libre el canchero.

Consultado el Sr. Maresca sobre el punto nos contestó: "Eugenio (Figueredo) lo arregló el domingo de mañana" (la historia se repite) y según parece de no cambiarse la decisión amenazó con aplicar las sanciones que se entendieran pertinentes. También parece que hubo otras advertencias las que, según el presidente del club Villa Española, llegaron desde la Intendencia de Montevideo, la que habría amenazado al club con quitarle la cancha si no accedía a que jugara Cerrito.

Que la AUF tomase cartas en el asunto parece lógico, pero lo que sorprende es que la Intendencia de Montevideo interceda en una situación en la que no es arte ni parte. Hay que suponer que el gesto solidario de la directiva saliente de Villa Española fue espontáneo ante "un club amigo en dificultades, y sin injerencias de nadie". No queda claro el por qué de la advertencia. Los noviazgos influidos por familias casamenteras por lo general terminan mal. ¿Habrá sido así?

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