BUENOS AIRES. - El Gobierno argentino está a punto de poner en acción un programa contra la crisis energética que ha puesto en peligro la estabilidad económica y las buenas relaciones con sus vecinos del Mercosur.
La iniciativa será lanzada por el presidente Néstor Kirchner, cuya elevada popularidad de entre 70% y 80% está amenazada por la crisis energética, a dos semanas de su primer año en el poder.
En la misma jornada que Kirchner debía anunciar el plan estratégico de energía, que incluye la creación de una nueva empresa estatal del sector (Enarsa), la petrolera estadounidense Esso dispuso un aumento de 4% en el precio del gas-oil, sumándose a la anglo-holandesa Shell.
Asimismo, el gas para las industrias sufrió un aumento de entre 15,7% y 36,4%, según un nuevo esquema tarifario difundido por el ente Nacional Regulador del Gas (Energas), el primer incremento desde la devaluación del peso en enero de 2002.
El ajuste rige para industrias, usinas y estaciones de GNC (Gas Natural Comprimido), que es utilizado por 1,3 millones de vehículos en todo el país.
La crisis energética podría provocarle al país una pérdida en producción por unos 3.300 millones de dólares, según un estudio privado realizado a pedido de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Según el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el programa resolverá "definitivamente" la crisis energética y sus medidas y obras se extenderán hasta 2007.
Kirchner está preocupado por las repercusiones internacionales de la crisis, que ya obligó a restringir envíos de gas a Chile y de electricidad a Uruguay, pero también por el impacto que puede tener en el humor de los ciudadanos ante eventuales cortes programados en sus domicilios.
Una alta fuente gubernamental dijo hoy que Kirchner está "en permanente contacto con (su colega chileno, Ricardo) Lagos" y dijo que "no es para sobresaltarse las cosas que se dicen sobre la problemática gasífera".
"Lagos entiende la situación y procede como no puede hacerlo de otra manera por una cuestión de la política interna de su país", agregó la fuente.
Buenos Aires le recortó a Chile en 4,4 millones de metros cúbicos diarios los envíos de gas natural, lo que representa casi el 25% del total que importa, mientras el 37% de la energía eléctrica chilena es generada a partir del gas.
Las autoridades ya dispusieron recortes en la provisión a las industrias y ello motivó problemas en varias provincias, donde los obreros están montando guardia para evitar que las distribuidoras interrumpan el fluido y ello provoque suspensiones o despidos de mano de obra.
El corazón del plan será la creación de la empresa pública Enarsa, que también tendrá accionistas privados y se asociará con las estatales Petrobrás (Brasil) y Petróleos de Venezuela (PDVSA)
La compañía tendrá un área dedicada al petróleo, otra para distribución y transporte de gas y luz, y otra para gasoductos, dejaron trascender fuentes gubernamentales.
El objetivo es que la empresa le sirva a los funcionarios como una fuente de información para comparar con las privatizadas y así conocer sus verdaderos costos, pero también encarará proyectos de obras públicas, en especial la construcción de gasoductos.
Además, el proyecto contempla la ampliación y construcción de gasoductos, la elevación de la cota de la represa hidroeléctrica argentino-paraguaya de Yacyretá y el lanzamiento de las obras de fideicomiso del gas.
También la construcción de las redes de transporte de alta tensión y la finalización de la discusión por los contratos de las empresas privatizadas.
De todos modos, las autoridades admiten que el vigoroso crecimiento económico después de varios años de recesión y que en 2003 resultó del 8,7%, originó un aumento de la demanda que explica en parte la crisis.
El Gobierno apeló a la solidaridad de países exportadores de petróleo, como Venezuela, y de gas, como Bolivia para hacer frente al problema.
El fin de semana arribó el primero de cinco embarques con combustible de PDVSA que completará un millón de toneladas por un monto de 200 millones de dólares que será pagado con alimentos y productos industriales argentinos.
Con Bolivia, Kirchner firmó un acuerdo para la provisión por seis meses de 4 millones diarios de metros cúbicos de gas, pero con la condición de que el fluido no sea vendido a Chile, país con el cual está enfrentado por el reclamo de salida al mar.
AFP