Los intelectuales y la izquierda

EN el Salón de Fiestas del Palacio Legislativo, se procedió al lanzamiento del "Espacio 609", que cumplirá sus acciones dentro del Frente Amplio.

Lo integran el Movimiento de Participación Popular o MPP, —ya incorporado al folklore nacional por sus ortodoxos perfiles académicos—, un reducido número de nacionalistas y otro de colorados, un sector (?) liderado por un ex diputado que acaba de desmentirse a sí mismo y una máscara suelta.

La atención de este editorial no está dirigida, sin embargo, a ese nuevo trozo de paño que se le agrega a la colcha de retazos del Frente en momentos que se le avecina un invierno político de malas encuestas, sino a un manifiesto que bajo el título de "La esperanza crece", habrían suscrito, según se anunció, un grupo de "intelectuales" uruguayos.

AUNQUE en verdad, si se logra acceder al documento, se comprueba que los firmantes fueron dos representantes de templos umbandistas, un médico, una demógrafa, un Arquitecto, un integrante de la murga "La reina de La Teja" otro de "Araca la Cana" y otro de "Los Carlitos", dos cantautores, tres futbolistas, cuatro músicos, dos cooperativistas de ómnibus, un escritor, un periodista, dos ex basquetbolistas, un Ingeniero, un Director de Teatro y un actor, la oportunidad es propicia para replantear el viejo tema de los intelectuales y la izquierda.

Ya en el siglo pasado, que pese a la ampulosidad de la expresión queda a sólo tres cuadras de la esquina, llamaba la atención la adhesión de los intelectuales a los regímenes totalitarios. Y en nuestro país, la directa vinculación de gran parte de ellos con los partidos políticos también totalitarios, se denominaren Partido Comunista, Socialista o Frente Amplio.

Sobre todo, teniendo en cuenta lo que fue la "Yezhovshchina" staliniana, utilizada a partir de 1937 contra la inteligencia rusa y a través de la cual se exterminó la élite cultural, incluido el poeta Osip Madelstam, el brillante escritor de cuentos Isaac Babel, el Director del Teatro Mayerhold, D.S. Mirsky y cientos de personas más.

BORIS Pasternak y Anna Ajmátova fueron los únicos sobrevivientes críticos que lograron salvarse rodeados de las más penosas condiciones.

Forma parte de otra historia su adhesión a la dictadura de Fidel Castro, cuando se mantienen en la isla centenares de intelectuales y periodistas presos, castigados con penas que van desde veinte a cincuenta años por el solo delito de discrepar con el tirano; cuando a todos los que viven en la isla les está prohibido navegar en Internet mientras estos soldados mansos pueden darse diariamente baños de inmersión en el mundo de las computadoras; cuando se mantiene vigente y se aplica la pena de muerte luego de juicios sumarios; pese al terminante "Hasta aquí llegué" de Saramago o el abandono del barco por un conocido intelectual uruguayo, etc. etc. etc.

JEAN Franois Revel dice que sólo el totalitarismo concede a los intelectuales un monopolio, mientras que en la sociedad liberal todo escritor no es nada más que un individuo dirigiéndose a otros individuos, que se encuentran en libertad de escucharle o de no hacerle caso, de aprobarle o desaprobarle. Cada día el trabajo de persuasión al público debe empezar de nuevo.

Esa afirmación sigue siendo compartible, pudiendo agregarse que el totalitarismo asegura un mercado para las obras de sus fieles y una cómoda difusión para los mediocres, abanicándose entre sí o entrecruzando comentarios laudatorios en medios de comunicación dependientes o a través de voceros encubiertos, eliminando a la vez la competencia, el enfrentamiento e incluso la posibilidad de discrepancia.

CADA lector podrá encontrar con nombre, apellido, segundo apellido en algunos casos y hasta cédula de identidad, numerosos ejemplos uruguayos e internacionales de ese sometimiento. Que, además, es el peor de los sometimientos, ya que lo que se está enajenando es uno de los valores más trascendentes del hombre como lo es su libertad de pensar, en una torcida dependencia que se pretende extender a los lectores a través de una propaganda subliminal.

Se trata de un acto de pecado contra el cual hay que reaccionar, contraponiendo a la mansedumbre de los esclavos la rebeldía natural del hombre libre y aislando a estos fariseos del pensamiento.

Ya sea frente a los casos domésticos como en todos los que, lamentablemente, se siguen ofreciendo fuera de casa.

Crecen las exportaciones

Nuestro país alcanzó la mayor cifra de exportaciones mensuales desde setiembre de 1998. En efecto, Uruguay exportó en abril por un monto total de 264,59 millones de dólares, o sea una cantidad aún levemente mayor a la de aquel mes de 1998.

Este volumen de abril significa un aumento de casi el diez por ciento respecto de las exportaciones de marzo y un salto importante respecto de meses anteriores, ya que en enero se habían exportado 187,97 millones y en febrero 182,61.

Las exportaciones de los primeros cuatro meses de 2004 suman 875,77 millones de dólares, lo cual equivale a casi el 40% del total exportado en el año 2003. En este tercio del corriente año, Estados Unidos fue el principal comprador de productos nacionales.

Un panorama altamente positivo, que seguramente economistas frenteamplistas encontrarán cómo criticar, especialmente considerando las ventas a EE.UU.

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