DURAZNO | VICTOR D. RODRIGUEZ
Un voraz incendio, que afectó en gran forma un enorme depósito del Frigorífico Durazno, ocasionó millonarios perjuicios económicos, aún no avaluados, quemando total o parcialmente alrededor de 450 toneladas de cortes de carne vacuna y ovina, empaquetada y lista para ser exportada en las próximas semanas a Estados Unidos, Alemania y otros países europeos. De acuerdo con los precios internacionales, de confirmarse las informaciones primarias, el monto de la pérdida podría situarse en los U$S 2.700.000.
El siniestro — de los de mayor envergadura alguna vez registrados en Durazno — convocó la rápida intervención del cuerpo de Bomberos de Durazno, y dada su magnitud obligó a convocar otras fuerzas, caso del destacamento de la Brigada Aérea II y bomberos de la vecina ciudad de Trinidad, Flores.
De momento las actividades de la planta fueron paralizadas y no se sabe cuándo podrán retomar sus tareas los casi 300 operarios que allí trabajan. El titular de la firma Frigocerro S.A., el contador Diego Ortiz, comentó ayer a El País que las pérdidas fueron "muy importantes", aunque resaltó el hecho de que "pese a que habían unos 150 operarios trabajando, ninguno sufrió lesiones". El alto vocero señaló asimismo que la empresa continuaba tratando de precisar "si la zona afectada contaba con seguro o no", dado que algunos trámites realizados meses atrás no permitían aún tener certeza sobre el área de cobertura contratada. "Realmente no sabemos qué pudo haber pasado, porque en ese depósito la temperatura es de menos 25 grados bajo cero", relató Ortiz sensiblemente conmovido.
Sobre las causas que provocaron el siniestro, el jefe del destacamento de Bomberos de Durazno, Washington Arbelo, manejó la hipótesis de "accidentalidad", con un tono de imprudencia o descuido, descartando —en principio— que se hubiera generado producto de un hecho intencional.
APOYO. El intendente municipal, Carmelo Vidalín, se presentó en el lugar y de inmediato se puso a las órdenes de los principales de la empresa frigorífica, ordenando el envío de maquinaria para ayudar en tareas de retiro de la mercadería que aún quedaba en el depósito incendiado. El máximo jerarca duraznense no ocultó su estado de ánimo y preocupación, señalando estar experimentando "un gran dolor por la situación que le ha tocado vivir a la planta frigorífica de Durazno, fundamentalmente porque es la más importante fuente de trabajo del departamento y porque es una empresa que siempre está tendiendo la mano en todo aquello que tiene que ver con acciones sociales en el departamento".
El comisario Arbelo, jefe local de Bomberos, dijo a El País que pasaron veinticuatro horas y aún se continuaba trabajando en procura de extinguir el foco ígneo. En ese sentido, la tarea fue inmensa. "Estamos en la etapa de retirar escombros, con la posibilidad de recuperar alguna parte, pero lo concreto es que se va retirando todo eso dificulta muchísimo llegar a los focos que aún persisten", informaba Arbelo.
El fuego se concentró en un galpón destinado a depósito de carne que estaba empaquetada y congelada para exportación. Es un galpón de unos 20 metros de fondo y otro tanto de ancho, con una estructura en sus paredes de paneles enchapados de ambos lados y en la parte externa espuma plas de característica especial que no desarrolla llama, pero se quema, se funde, y con eso genera temperaturas y gases tóxicos, subrayó. Dijo luego que en esas condiciones se desarrolló gran parte del fuego "lo cual indudablemente es imposible llegar al mismo; el impacto del agua era, en un principio, ineficaz, lo que hizo que el fuego se canalizara a otros sectores del galpón, tomando fuego la carga de carne que era de un volumen importante, apilado hasta el techo.
CAUSAS. En la tarde de la víspera aún no se había determinado con exactitud las causas del incendio, aunque en ese aspecto Arbello mencionó que "existen declaraciones muy firmes, muy concretas de los propietarios y de empleados, así como detalles técnicos importantes aportados y observaciones realizadas en el lugar, que indican un mayor peso de la hipótesis de accidentalidad, con un tono de imprudencia o descuido, descartándose así, por lo menos en principio la intencionalidad". Agregó asimismo que "en este caso tampoco el corto circuito o el fenómeno eléctrico tiene mucha participación como detonante del incendio. La accidentalidad es muy amplia, implica todo aquello que se genera con ausencia de intencionalidad o de dolo".
Más adelante el jefe de bomberos estableció que la parte afectada carece de seguro, aspecto que pudo dialogarlo en dos oportunidades con el propietario de la firma. "Le pregunté lo mismo y el me afirmó que no había seguro", añadió.
El vocero dijo que dentro de la calificación que maneja la Dirección Nacional de Bomberos, el aludido "podríamos catalogarlo como un mediano incendio", debido a la demanda de recursos humanos y materiales que tuvo "así como las pérdidas, las dimensiones del área siniestrada, por los riesgos que existían para otro tipo de instalaciones, como las salas de máquina, depósitos de amoníaco; en los trabajos de largo aliento, debiéndose reforzar la parte operativa a través del trabajo conjunto del destacamento de Flores, y la fuerza aérea de la Brigada II, con dos auto bombas y personal.
Una información manejada a nivel local señala que el episodio se produjo a pocos días de realizarse una nueva inspección de técnicos estadounidenses, prevista para el jueves de la semana entrante.
Algunas fuentes consultadas por El País no pudieron confirmar con exactitud esa versión, aunque tampoco la descartaron.
Datos
El Frigorífico Durazno, propiedad de Frigocerro S.A., es una de las industrias más importantes de Durazno.
En su momento se transformó en la "primer industria" local, generando por lo menos 600 puestos de trabajo continuo.
Actualmente trabajan unas 300 personas, en su gran mayoría afincadas en Santa Bernardina, en las inmediaciones de la planta frigorífica.