LONDRES
El gobierno británico nombró ayer una comisión para investigar la información de espionaje sobre las armas iraquíes prohibidas.
La investigación fue anunciada un día después que el presidente estadounidense George W. Bush ordenara una investigación similar para determinar por qué no han sido halladas armas químicas y biológicas en Irak.
La comisión convocada por el primer ministro británico, Tony Blair, recuerda a la de Lord Franks, en 1983, sobre el inicio de la guerra de las Malvinas.
La primera ministra de la época, Margaret Thatcher, confió a esa comisión especial el examen de las acusaciones de que su gobierno se había visto sorprendido por la invasión argentina de las Malvinas, en 1982. Se trataba también de ver si el conflicto podría haber sido evitado.
Lord Franks y sus consejeros concluyeron que "no se justificaba criticar o culpar al gobierno por la decisión adoptada por la Junta argentina de cometer un acto de agresión no provocado".
Ayer, el legislador conservador Michael Ancram felicitó sarcásticamente a Blair por su "impresionante" giro. "Dios nos libre de que la decisión tenga que ver con la del presidente Bush de ordenar una investigación similar", destacó.
"Creo que hay temas" acerca de la información de inteligencia "que deben ser examinados", dijo Blair a un comité del parlamento.
Pero insistió en que Saddam Hussein tenía "capacidad de obtener armas de destrucción masiva" cuando Gran Bretaña y Estados Unidos decidieron ir a la guerra.
INTELIGENCIA. Al anunciar los detalles en la Cámara de los Comunes, el secretario de Relaciones Exteriores Jack Straw dijo que en la investigación se analizará la precisión de los datos de inteligencia previos a la guerra acerca de los presuntos arsenales secretos de Saddam y "las discrepancias" entre la información y lo que eventualmente se encontró.
El informe debe ser presentado ante el parlamento previo al receso de julio, el verano en el hemisferio norte.
El comité, de cinco miembros, será presidido por lord Butler, un ex funcionario del gobierno, e incluye a un legislador del gobernante partido Laborista, y a otro del opositor partido Conservador.
El tercer partido más importante del parlamento, el Demócrata Liberal, se negó a participar en la investigación. AP