Una organización de receptores de repuestos de autos robados fue desmantelada por la Policía de Canelones, tras una serie de procedimientos efectuados días atrás.
Los agentes de la Dirección de Investigaciones y del Departamento de Hurtos y Rapiñas, comandados por los comisarios Zózimo Nogueira y Víctor Trezza, respectivamente, recibieron una información de que en un taller se comercializaban piezas de Volkswagen Gol y Fiat Uno a bajo precio.
Tras una serie de allanamientos en fincas ubicadas en las ciudades de La Paz y Las Piedras, los policías incautaron partes de automóviles como puertas, butacas, asientos, cajas de cambio, radiadores, parabrisas y faroles.
Los receptadores también tenían en su poder repuestos de chapa de difícil ubicación en el mercado formal.
Los propietarios de los rodados que necesiten este tipo de mercadería, tras un choque de su vehículo, deben esperar que lleguen importaciones desde Brasil. De ahí, la demanda que tiene este producto obtenido ilegalmente.
Luego de una larga investigación, los funcionarios de Hurtos y Rapiñas detuvieron a M.M.S.G., de 46 años, quien se dedicaba a vender las partes de autos robados.
Esta persona no poseía taller ni desguazadero, ofrecía los repuestos por la calle. En los talleres ya se sabía que si se precisaba alguna pieza o un motor de Fiat o Volkswagen había que hablar con Mariano.
Este, a su vez, se comunicaba con dos personas —una de ellas era propietaria de un desguazadero—, quienes oficiaban de intermediarios con los ladrones de los autos.
Los repuestos eran vendidos a un precio inferior al 50% de su valor de plaza, lo cual hacía aún más popular a Mariano y le aseguraba una buena clientela.