México - Colombia quiere que los demás países de la OEA le presten ayuda económica y política para forzar a los grupos armados ilegales a acogerse a un proceso de paz, y no tanto cooperación militar para combatirlos, dijo el martes la canciller Carolina Barco.
"No estamos buscando asistencia militar, sino cooperación de los países del hemisferio para que los grupos armados acudan a las conversaciones de paz", dijo Barco a los periodistas, al margen de la conferencia especial de la OEA sobre seguridad hemisférica que se celebra en Ciudad de México.
Bogotá aspira a que los países vecinos "presionen y les cierren los espacios a los grupos alzados en armas y que les digan que el único espacio para ellos es la mesa de negociación política", señaló.
"Estamos pidiendo apoyo más bien de vigilancia, de acompañamiento político, económico y de verificación, y no tanto ayuda militar, porque Colombia asume su tema de seguridad y de lucha contra el terrorismo íntegramente", enfatizó la jefa de la diplomacia colombiana.
Barco indicó que la delegación de Bogotá presentará una declaración especial en tal sentido a la conferencia sobre seguridad que la Organización de Estados Americanos (OEA) celebra en la capital mexicana.
En otras ocasiones, el gobierno colombiano ha pedido a los países de América abstenerse de acoger a los rebeldes izquierdistas y paramilitares de extrema derecha -a menos que sea con autorización de Bogotá-, congelar sus cuentas bancarias y controlar estrictamente el tráfico de armas hacia esos grupos.
Bogotá ya solicitó a los países vecinos reconocer como "terroristas" a los rebeldes de las FARC y el ELN, así como a los paramilitares de las AUC -enemigos acérrimos de los guerrilleros-, tal como lo hizo Estados Unidos.
La ministra colombiana de Defensa, Martha Lucía Ramírez, dijo recientemente que su país ha tenido buena cooperación en la lucha contra los grupos violentos por parte de Brasil, Ecuador, Panamá y Perú, pero no tanto del otro vecino, Venezuela, desatando la ira de Caracas.
Colombia ha advertido que su conflicto podría desbordar las fronteras y dañar el ecosistema amazónico, a menos que la comunidad internacional le ayude a derrotar a los grupos armados ilegales que, según afirma, operan aliados con los narcotraficantes y secuestran a ciudadanos extranjeros. AFP