Que han mermado las fuentes de trabajo en Uruguay, es una realidad triste, dura, que conduce a muchos compatriotas a buscar alternativas. Como la emigración. Pero a veces, ésta se decide con demasiada premura y sin analizar debidamente las realidades que han de enfrentarse allende los mares.
De esos destinos de ultramar, quizás por afinidades culturales, idiomáticas o de descendencia, España parece ser uno de los favoritos. Se estima que cincuenta mil uruguayos viven hoy en España, siendo los mayores centros de concentración, Madrid y Barcelona.
Ante esto, conviene advertir que en la Madre Patria ya se han endurecido los controles sobre extranjeros residentes respecto de los que había años atrás. Y que dichos controles se harán más severos a partir de la aplicación de la nueva Ley de Extranjería. Porque esta última tiene una apariencia ventajosa: habilita a una visa laboral por 90 días. Pero transcurrido este lapso, si no se ha conseguido trabajo y aun estando el extranjero debidamente registrado, quedará en situación de desprotección.
En consecuencia, conviene formular un alerta. Conviene advertir que no deben prestarse oídos a cantos de sirena, expresados a menudo con ligereza por quienes por razones interesadas pretenden disimular lo que deberá vivir el emigrante.
El vicepresidente de la Casa Uruguay Madrid "José Artigas", Daniel Bilinis, ha sido sincero al advertir los duros momentos que soportarán los orientales que se atrevan a llegar a España sin haber tomado las previsiones del caso. Ha señalado que buena parte de quienes arribaron en el último aluvión migratorio, han vivido experiencias límite y apreturas mucho mayores que las que ya enfrentaban en su patria.
Hay anécdotas desgarradoras, como la de una familia de Solymar que vendió en 7 mil dólares una casa que valía 25 mil, para viajar a Madrid. Luego, al poco tiempo, estaban durmiendo a la intemperie en "Puerta del Sol". También puede ocurrir que quienes llegan al aeropuerto de Barajas sean deportados sin salir de la terminal aérea, por no haber satisfecho a los funcionarios de migración sus explicaciones acerca del motivo de su viaje.
En resumidas cuentas, sería bueno que quienes evalúan la posibilidad de emigrar sopesen cuidadosamente lo positivo y lo negativo de una eventual decisión en ese sentido.