Si bien no ganó el favorito, el clásico Carlos Reyles tuvo como resultado una trifecta "cantada" combinando los nombres de Garú, War Dancer y Pugliese, que llegaron adelante en ese orden. Por diferencia mínima fue la victoria para el hijo de Ritz y Boscosa II, contando con un pilotaje magistral de parte de Fernando Olivera. De esta manera, tanto él como su inmediato vencido han quedado bien recomendados para participar dentro de algo menos de un mes en el máximo evento selectivo del año: el Gran Premio Nacional.
DESARROLLO. En buen momento el "starter" puso en marcha los once participantes del cotejo clásico, que se largó desde mitad de la recta de las tribunas. Varios competidores se fueron hacia la punta, pero ésta la ocupaba Gulpha White al pasar por primera vez frente al disco, seguido por Berlifuso, War Dancer, Garú, Adrianzinho y sumamente abierto Pugliese. De esa forma fueron recorriendo la primera curva y llegaron al opuesto. Siempre Gulpha White adelante seguido de Berlifuso, luego War Dancer, Adrianzinho, Pugliese, Garú, el resto agrupado con Alavés atrás.
A la altura de los 1.200 metros finales por el lado exterior avanzó rápidamente Pugliese, que tras ubicarse en el tercer lugar, en los 1000 metros ya había desplazado al puntero Gulpha White. War Dancer mejoró también dejando cuarto a Berlifuso, luego Garú arrimando, Adrianzinho y el resto alejado.
De esa forma cuando encararon la recta final Pugliese estaba adelante ya presionado por War Dancer, en tanto se colocaba tercero cerca Garú a media cancha. Los tres potrillos se distanciaron del resto y a partir de los 300 finales se hizo claro el dominio de War Dancer, pero sobre el cual descontaba terreno Garú. Este presentó lucha a 100 metros disco y llegó a tomar leve ventaja. War Dancer a rigor de látigo reaccionó y recuperó la punta, pero Garú tampoco cedió en su empeño y en el disco la diferencia entre ambos fue mínima. El "photochart" determinó la victoria de Garú.
CONFIRMACION. Méritos ciertamente casi idénticos los realizados por los dos potrillos que definieron el clásico "antesala" del Derby. Uno y otro en realidad no hicieron más que estar a tono con sus buenos antecedentes, que lo han mostrado integrando el marcador de varias competencias clásicas, salvo algunos leves altibajos. Pero lo importante es que ahora se midieron en 2.300 metros y demostraron que son llegadores y muy guapos. Virtudes muy a considerar ante futuros eventos, que serán de real rigurosidad enfrentando a valiosas figuras que ayer no estuvieron en la pista.
ACEPTABLES. Aunque bastante lejano, tiene también valor el tercer puesto de Pugliese. En primer lugar porque en realidad el pequeño hijo de Mount Royal estuvo muy cerca de sus vencedores hasta faltando sólo 200 metros para la meta. En segundo lugar, porque estuvo obligado a dar considerables ventajas en los primeros dos codos, a causa de largar por fuera de todos sus rivales, que corrían muy agrupados. E incluso en el opuesto tuvo un precipitado avance, lo que debe haber repercutido a la hora de definir.
Lejos también, pero parejeando mucho al final tras accionar a la retaguardia, quedó Alavés, un potrillo de muy escaso fogueo, que hace sólo un par de semanas estaba corriendo sobre 1.200 metros. De lo que se deduce que su performance fue más auspiciosa de lo que pueda parecer. Cerró el marcador Adrianzinho, en discreta muestra.
Exitosos aprendices
Se viene dando con una frecuencia constante y prácticamente desde que Maroñas reabrió sus puertas: hay un alto porcentaje de victorias de jockeys aprendices. Lo cual no tendría nada de nuevo en la materia. Desde tiempos inmemoriales, los cuidadores y caballerizas supieron recurrir a los servicios de los jóvenes recién iniciados en la difícil profesión.
Y archiprobado está que la mayoría de las veces, tratándose siempre y cuando de un jinete que aunque novato sepa hacer las cosas bien, no hay forma para que un jockey profesional pueda compensar diferencias tan grandes en el peso como pueden serlo tres o cuatro quilos.
Sin embargo, lo real es que no en todas las épocas hubo surgimiento de jinetes para que el fenómeno sea tan claro. Tal vez ahora, facilitados por las garantías que ofrece una pista espléndida, ello ha vuelto a esa realidad: la frecuencia de los éxitos de los aprendices. Como este último fin de semana, que de 18 carreras disputadas —dos de ellas clásicas y sin descargos— 10 fueron ganadas por competidores con descargo en el peso.
Aguerre y el Derby: "¡Corre y lo gana!"
Una lógica euforia se vivió en el podio ganador luego de la victoria de Garú en el clásico Carlos Reyles. Tal cual acontece domingo a domingo los allegados al vencedor festejaron con enorme alegría el triunfo del defensor del stud Soy del Cerro y justamente su propietario, el conocido empresario Luis Aguerre fue el primero en ser entrevistado por EL PAIS con respecto a la victoria de su crédito. "La verdad que nos gustaba en fija y el potrillo respondió a lo esperado. Venía de correr en gran forma en el Jockey Club y no teníamos dudas de que volvería a estar ‘prendido’ como lo hizo". Con respecto a si correría ahora el Gran Premio Nacional, Aguerre sonrió y dijo en tono de broma "¿Si corre? ¡corre y gana!", respondió entusiasmado.
UMPIERREZ. A su lado y muy contento estaba el trainer Elio Umpiérrez quien señaló: "El potrillo había corrido notable en el Jockey Club y había seguido bárbaro. Su trabajo fue realmente bueno y no teníamos duda de que era uno de los caballos de la carrera. Lo mandamos a correr a la expectativa y la carrera se hizo favorable para que al final pudiera atropellar con fuerza. Espero que siga de ésta forma para correr el Nacional con enorme chance".
OLIVERA. Faltaba la opinión del jockey Fernando Olivera con quien no fue fácil dialogar debido a sus múltiples compromisos de monta aunque finalmente conseguimos la palabra del excelente piloto melense, quien nos señaló: "El caballo hizo gran carrera. Me dejaron librado a que lo corriera según se presentara la carrera. Salieron fuerte adelante y quedé expectante esperando los acontecimientos. El mío vino siempre fácil y esperé el momento justo para atropellar. Cuando igualé y saqué alguna ventaja pensé que ganaba fácil pero War Dancer traía resto y al final se vino de nuevo. Por suerte el disco estaba ahí", señaló con la sinceridad que le caracteriza.
VALIOSO. Pese a que no deja de tener sabor amargo el perder apenas y sin que su caballo se haya entregado nunca, el piloto Esteban Lazo no dejaba de expresar su conformidad por lo que hizo War Dancer: "Confirmó que es un buen potrillo, que sin duda dará muchas satisfacciones en el futuro porque condiciones le sobran", manifestó el excelente jockey. "Y eso podrán verlo muy pronto", remarcó luego.