Sin palabras

Jorge savia

Volvió la selección, Carrasco hizo "mutis por el Foro" y, no los periodistas, que lo esperaron en el aeropuerto para cumplir con su trabajo de comunicadores entre los protagonistas y el hombre de la calle, sino la gente que sí quería conocer por sus palabras —y no por las de su asesor— qué pensaba y sentía después que la selección —su selección— no sólo obtuvo un significativo triunfo ante México en Chicago, sino que también jugó el fútbol para disfrutar que prometió el técnico desde antes de asumir el cargo, quedó desairada.

No es la primera vez que ocurre. De modo que, incluyendo la estratagema montado con la cooperación de colaboradores y funcionarios, la situación planteada, por repetida, dejó de ser una lástima para convertirse en un desplante. Sobre todo porque, conociendo la frontalidad y autenticidad que siempre formaron parte de la fuerte personalidad de Carrasco, no se aprecia cuál es el impedimento para que, si el entrenador no quiere —o cree que no debe— hablar, asuma él mismo la realidad de las circunstancias. ¿Por qué hacer una gambeta similar a las que se mandaba cuando jugaba, si no le van a temblar las piernas, y menos aún la voz, para comunicar su decisión, o excusarse personalmente —por ejemplo— por la eventualmente entendible razón del cansancio del viaje?

Tal vez sea que Juan todavía no haya tenido tiempo de aquilatar en toda su dimensión qué responsabilidades —más allá de la de preparar al equipo para que rinda lo deseado adentro de la cancha— abarca el desempeño de la función que cumple desde mayo pasado. O, al contrario. Porque una selección es la representación y, en algún aspecto, hasta el reflejo de un país. Y como en ese país un ministro puede revelar —como lo hizo con sinceridad el de Salud Pública días pasados— que su secretaría de Estado no investigó las razones por las que un niño resultó infectado con el virus del SIDA pese a que las autoridades tomaron conocimiento del hecho un año antes, y otro ministro puede negarse a informar ante los representantes del pueblo cuál es el monto de los salarios del personal jerárquico de un banco que es privado pero ha sido asistido con los dineros del Estado, sin que pase nada o casi nadie diga nada, puede también que Carrasco se haya dejado llevar por el entorno y, como su selección es la de ese país, crea que si viene de ganar —no ya de perder— y porque no tiene ganas de hablar no habla, no pasa nada. Nadie, o casi nadie, dice nada.

Por esto último, entonces, es que esta vez El País optó por decir algo; como conocido —si no amigo— al que uno trata desde hace casi 30 años, más que para criticarlo, para ayudarlo a ser, realmente, el técnico de la selección que represente a un país con el que sea grato identificarse.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar