Un planteo político contra la izquierda, acusada de atacar locales partidarios y a militantes blancos y colorados, disparó ayer una catarsis de todo el sistema con fuego cruzado que alcanzó a la campaña en torno a la asociación de Ancap, la actitud política del líder del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), Tabaré Vázquez, y se remontó aún treinta años en el tiempo hasta llegar a las épocas de la lucha contra los tupamaros y el inicio de la dictadura.
La bancada del EP-FA, acusada directamente por el diputado Daniel García Pintos (Fuerza Nueva Colorada) de atacar los locales partidarios, robar carteles y pegarle a militantes, evitó hasta donde pudo un choque frontal con blancos y colorados y terminó denunciando otros ataques contra clubes de la izquierda en el departamento de Canelones.
Algunos diputados blancos y colorados como Gustavo Penadés, Luis Alberto Lacalle y Glenda Rondán recomendaron la necesidad de arreglar "mano a mano" los incidentes entre los grupos políticos, en la "charla individual", evitando un "show mediático de polarización" y procurando "no dar manija" a los "barras bravas" partidarios. Los frentistas, a su vez, catalogaron como "un circo" la sesión que finalizó sin un resultado concreto.
El legislador quincista denunció los hechos como actos de "intolerancia" producidos el mes pasado, y culpó directamente al Movimiento 26 de Marzo de su autoría. Demandó, en consecuencia, una explicación personal de su representante en el Parlamento, el diputado Raúl Sendic.
Al mismo tiempo, García Pintos lanzó un velado ataque a la Justicia al afirmar que "no reacciona o no quiere reaccionar" frente a estos hechos, dado que luego de haber radicado tres denuncias por los ataques no ha sido convocado para ratificarlas ante los estrados.
Pero Sendic no se encontraba en sala y demoró en responder, lo que atenuó el nivel del enfrentamiento. García Pintos se molestó porque Sendic no pidió "disculpas" ni le dio explicaciones. "No he logrado que en 40 días la conciencia del diputado Sendic reaccione", agregó, y sostuvo que son hechos que buscan "el enfrentamiento", propio de "gangsters de la política".
También cuestionó recientes manifestaciones del senador José Mujica, del MPP, por considerar que "son expresiones de intolerancia que incitan al vandalismo", y afirmó que también el EP-FA y el Pit-Cnt "quieren transformar la campaña del referéndum de Ancap en una guerra".
Antes de finalizar la intervención, García Pintos advirtió el ingreso a sala de Sendic. Fue entonces que reiteró su acusación. "Se lo digo mirándolo a la cara y lo señalo con el dedo", le dijo el legislador colorado al frentista que, mirándolo, se dirigió a su lugar y tomó asiento.
Largo rato después, cuando Sendic respondió, valoró al debate como "un circo". Explicó que el 26M "hace campaña" contra la asociación de Ancap pero dijo que "no robamos carteles". Por el contrario, admitió como "un error" la posible pegatina en un local colorado.
Penadés reconoció que el debate fue una catarsis.