—¿Qué pasó momentos antes de entrar a la cancha en el día del debut?
—En Nacional hay un grupo muy especial, ese día después del calentamiento regresé al vestuario y me encontré con todos los jugadores presentes, los del banco de suplentes e incluso, quienes no estaban en el mismo, fue como si me rodearan para respaldarme, entonces, me dije, no les puedo fallar, tengo que andar bien, por el plantel, los técnicos, los cocineros, los médicos. Todos están conmigo, yo estaré en el arco por ellos.
—¿Estás preparado para comerte goles bobos?
—El arquero siempre debe saber asimilar eso, incluso, Carreño ya me dijo que debo estar preparado para comerme durante mi carrera treinta goles bobos.
—¿Cuando Nacional te cedió en préstamo a Bella Vista a comienzos de este año, no te querías ir?
—Quería seguir en Nacional, pero todo dependía de la transferencia de Munúa, pero por un lado yo quería jugar y por el otro estaba muy metido en el grupo, en Nacional tengo amigos, por lo tanto, la decisión no era fácil, hasta que me llamó Sergio Cabrera a quien lo había tenido de técnico en Juventud, entonces tomé la decisión. En Bella Vista me trataron de la mejor forma y también mis compañeros me hicieron sentir muy cómodo.