QUE el sindicato que agrupa a los pescadores afirma que el caso Viarsa pone en peligro el futuro de la industria pesquera nacional.
Que la búsqueda de soluciones al comercio mundial —fundamentalmente el tema subsidios— no debe diferirse por el fracaso de Cancún.
QUE parecen ir por buen camino las negociaciones entre UTE y la empresa brasileña RIMA, una de las principales fábricas de silicio del mundo.
QUE si finalmente se concretase el acuerdo, ello significaría la instalación de la planta de RIMA en Durazno.
Que ya para el año 2005 estará funcionando el Campus Universitario de Punta del Este en el que se dictarán dos materias: medicina y gobernabilidad.
QUE el nuevo instituto de estudios funcionará en un predio de El Jagüel y motivará una inversión inicial de 3 millones de dólares.
QUE la principal empresa vendedora de armamento de Rusia se establecerá en Uruguay para atender desde aquí todos sus negocios en el Cono Sur.
La política exterior
Exactamente el mismo día en que expertos mundiales de la jerarquía de Nancy Birdsall, ex vicepresidenta del BID y actual directora del centro para el Desarrollo Global, manifestó sus muy fundadas dudas sobre que las negociaciones sobre la creación del ALCA estén concluidas antes del 1º de enero del 2005, como se estableció en el cronograma preparado al respecto, y muy pocas horas después de que diplomáticos de otros países hubiesen expresado sus preocupaciones porque el fracaso de Cancún dilate la concreción del ALCA en muchos meses, el presidente Batlle, de visita en Miami, salió a expresar entusiastamente su apoyo al Area de Libre Comercio de las Américas, a manifestar sus dudas respecto al Mercosur ("este instituto no es una solución completa y hay que salir a buscar afuera soluciones comerciales", dijo textualmente) y a dar todo su respaldo a la designación de Miami como sede del ALCA.
Por lo menos parece prematuro el entusiasmo de nuestro actual presidente con las perspectivas del ALCA y la elección de su sede —a la luz de las dudas planteadas por la Sra. Birdsall y por otros expertos—, así como parece poco político hacer públicas sus dudas sobre las posibilidades de un bloque económico que el Uruguay integra.
Nuestro país se preció hasta hace poco tiempo de practicar una política exterior de tono nacional. Este alineamiento con el ALCA seguramente no comprende la opinión de la mayoría de los compatriotas, como tampoco deben ser compartidas otras declaraciones que pueden provocar roces con nuestros vecinos, que son además nuestros principales socios comerciales.