Jürgen Donges es director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia y ex presidente del Consejo Alemán de Expertos Económicos y declara:
—"Estados Unidos articula un nuevo proteccionismo a partir del 11 de setiembre de 2001".
Los datos negativos sobre el comportamiento del mercado de trabajo norteamericano —la tasa de paro laboral retrocede muy lentamente, mientras que el empleo industrial disminuye— son caldo de cultivo para los grupos proteccionistas tradicionales en el Congreso. Y con independencia de la coyuntura económica, continúa firme el proteccionismo agrario, como ocurre también en la Unión Europea.
Si no se consigue cortar de una vez el nudo gordiano del proteccionismo asociado con las políticas agrícolas de los países industriales, surgirán serios conflictos en los países en vías de desarrollo. Tema clave a tratar durante la V Conferencia Ministerial organizada por la Organización Mundial del Comercio que se celebra esta semana en Cancún.
El miedo surgido tras el atentado contra las Torres Gemelas provoca un aumento en los costos de transacción entre los países. Cada punto porcentual de incremento en los costos de transacción económica provoca una caída de tres puntos con respecto a la evolución que el comercio mundial tomaría en un contexto pacífico.
La mejor forma de asumir este reto es reduciendo los costos de producción, adelgazando estructuras burocráticas, aumentando la productividad en la economía y la eficiencia en las empresas.
Inicialmente, la incertidumbre empresarial creada por los ataques de Al-Qaeda tuvo un efecto ralentizador sobre la economía norteamericana y mundial. Pero, posteriormente, la confianza volvió, aunque lentamente, a remontar en los EE.UU. Hay que recordar que inmediatamente después de las Torres, la Reserva Federal, al igual que el Banco Central Europeo, adoptó las medidas oportunas —reducción de los tipos básicos de interés— para inyectar liquidez adicional a los mercados y de esta forma estabilizar el sistema financiero internacional y evitar una depresión económica generalizada. Actualmente, la economía norteamericana muestra síntomas de recuperación. Las previsiones de crecimiento del PBI están en el orden del 2,5 al 3% para este año y entre el 3 y el 3,5% para el siguiente. Ello contribuirá a que la economía mundial se afiance en la senda de crecimiento que está registrando actualmente.
Estados Unidos vuelve a ser atractivo para los inversionistas.
Las leyes de mercado no han sido derogadas. Una asignación eficiente de los recursos sigue siendo condición necesaria para un crecimiento económico duradero con altos niveles de empleo.
La capacidad de las empresas en cuanto a la innovación de productos y la penetración de nuevos mercados es, como antaño, fuente de prosperidad y bienestar para todos. (Todo termina en la creación).
Debemos mantenernos alertas ante proposiciones, ahora tan en boga, de cambiar el paradigma de política económica y recaer en comportamientos keynesianos de más gasto y más déficit público. Promesas que indefectiblemente se pagarán con menor crecimiento y mayor desocupación. No se ha inventado un barril sin fondo.