Procopio afianzó su sitial de mejor

| Concretó el triunfo más claro de su invicta campaña en Maroñas: superó al segundo por siete cuerpos en 2’29"60

Si bien no se trató de su más importante victoria, la que Procopio logró ayer en el clásico Asamblea de la Florida, fue la mejor de todas. El hijo de Premier Role venía ocupando el sitial de fondista "número uno" conquistado a punta de guapeza. Pero ayer lo afianzó con una demostración concluyente de superioridad, llegando al disco siete cuerpos antes que el clasificado segundo, Don Lujo.

El "lujo" fue ver el accionar desenvuelto, firme, del galopador zaino del stud El Carmen, que rubricó su brillante esfuerzo marcando el valioso registro de 2’29"60c para los 2.400 metros.

Es de señalar que se registró una lamentable ausencia, que pudo haber aportado mucho para la emoción del espectáculo: la del buen Vicarial, que había amanecido con una leve fiebre, quizá incubando el mal de moda.

DESARROLLO. Además de Vicarial, no fueron de la partida Sabom ni Blue Jean, quedando la prueba reducida a seis participantes. En cuando el "starter" les dio puerta franca, Jampro fue inmediatamente en procura de la punta, seguido por Darek, Procopio más abierto, cerca Don Lujo, luego Mac Turco y Gumpy. En ese orden pasaron por primera vez frente a la sentencia y recorrieron el primer codo. Ya en el opuesto, Don Lujo fue colocándose cada vez más cerca de los tres primeros y en los 1400 metros les cortó luz siempre accionando por junto a la empalizada.

En los 1100 finales Don Lujo alcanzó al puntero y no tardó en relegarlo. Sus movimientos fueron imitados por Procopio quedando tercero entre ambos Jampro.

En los 900 finales Procopio presionaba a Don Lujo, mientras Jampro seguía cediendo terreno, quedando cuatro detrás de Darek, mientras los dos restantes estaban a varios cuerpos. De esa forma recorrieron la última curva y encararon la recta de las tribunas. Don Lujo a comienzos de la recta intentó una disparada, pero Procopio no le aflojó un metro, produciéndose allí la parte más emocionante de la carrera.

Ya en los 300 finales Procopio comenzaba a doblegar a su adversario en forma paulatina hasta que a partir de los 150 metros finales le fue tomando ventajas con marcada facilidad, estirando las diferencias hasta llegar al disco siete cuerpos antes. A siete cuerpos y medio del segundo quedó Darek, delante de Mac Turco, Gumpy y Jampro, que llegaron en fila india.

INDISCUTIBLE. Lo realizado ayer por Procopio fue realmente notable y con esta, su octava victoria consecutiva —obtenidas entre tres hipódromos—que es el mejor fondista de nuestro medio.

El armonioso zaino fue presentado hecho un bronce por Aníbal San Martín, quien sin duda ha dictado cátedra con este excelente pupilo.

Mejoró Don Lujo, pero no tanto por el hecho de llegar segundo, pues en los hechos quedó más lejos del ganador que en su anterior salida. Lo que vale en él es que se la jugó temprano, puso leña al fuego de la carrera y planteó resistencia hasta casi la mitad de la recta final. Luego cedió y con su muestra de ayer está haciendo pensar que quizá su fuerte esté algo por debajo de los 2.000 metros.

De los demás no es mucho lo que se puede decir. Darek quedó tercero a casi 15 cuerpos (45 metros) del ganador y aún así le dio paño para estar claramente delante del resto. De los cuales, Jampro, uno de los más temibles rivales del favorito en el papel, finalizó penosamente último tras comandar las acciones a fuerte tren.

Seguramente fue víctima de un percance de orden físico.

Fortuna

Ciertamente admirable y hasta bastante singular la trayectoria del buen Procopio. El noble zaino no conseguía ponerse con los "diez puntos" en sus primeros pasos, que fueron realizados en el siempre difícil escenario pedrense. Y tanto fue así que poco a poco llevó a desilusionar a sus allegados y sólo porque la suerte no quiso, no terminó siendo vendido en ridícula suma. Y si no lo fue, es porque evidentemente sus dueños no eran los únicos que no creían en Procopio.

El tiempo fue transcurriendo —ese gran caballero— y jugó en favor de Procopio. Hasta que en los últimos meses de 2002 fue afianzándose en el entrenamiento y lo confirmó con un triunfal desempeño en Las Piedras. A partir de allí las cosas fueron mejorando y tras otra buena figuración, comenzó lo que hoy es una notable serie de victorias. Que la inició en Las Piedras, la agrandó ganando el clásico de la reinauguración del hipódromo Ituzaingó de Trinidad hasta que llegaron los días de correr en Maroñas, hace menos de 2 meses.

Procopio alcanzó el "estrellato" el 29 de junio, al reabrir sus puertas —en inolvidable y brillante jornada— el glorioso escenario turfístico capitalino. Ganó a lo guapo y se llevó los laureles, que lejos de marchitarse, crecieron dos semanas después ganando el clásico Presidente de la República, otra vez tras ardorosa porfía. Por eso, si alguien llegó a dudar de que su sitial de privilegio estaba prendido con alfileres, ayer disipó las dudas: ganó por un campo, a lo bueno de verdad.

Remontando de su calidad de "matungo", subestimado por propios y extraños, Procopio pasó a ser el fondista "número uno" del turf uruguayo. Y el más rico, ya que entre sus tres conquistas clásicas en Maroñas, totalizó en premios $ 769.500. A lo cual, por su calidad de uruguayo, se le bonificó con un 20%, que eleva las ganancias a $ 923.400. Si le sumamos lo que ganó en otros hipódromos, Procopio es un caballo "millonario". Y en moneda fuerte, totalizando en Maroñas unos U$S 34.000. Una fortuna impensable, hasta no hace mucho, para nuestro medio.

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