Alrededor de cinco de las 17 toneladas de marihuana incautadas por la Policía paraguaya, eran las que el extinto narcotraficante Omar Clavijo Cedrés pretendía ingresar al país. Esta versión manejada en medios de prensa asunceños presenta coincidencias con la información manejada por la Policía Antidrogas de Uruguay. Sin embargo, el dato dio lugar a nuevos interrogantes ya que la requisa que las autoridades paraguayas realizaron en la frontera con Brasil se produjo luego que la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) desmantelara la banda de Clavijo en Uruguay y confiscara la Piper Azteca robada que la organización utilizaba en los traslados. La cuestión que queda por responder, entonces, es si Clavijo contaba con más contactos en Uruguay para continuar ingresando droga. Aspecto central en las investigaciones que a nivel local desarrolla la DGRTID en este momento.
Mientras tanto, algunas demoras originadas por trámites administrativos han impedido a los familiares de Clavijo repatriar sus restos. Si bien el cuerpo fue trasladado ya desde Pedro Juan Caballero a Asunción en la tarde del lunes, las trabas burocráticas impidieron a la familia Clavijo darle sepultura en su tierra natal hasta el momento.
La investigación en torno al homicidio del narcotraficante uruguayo no ha dado lugar a detenciones hasta el momento. En cambio, tras el cotejo de huellas dactilares realizado en Uruguay, se confirmó la identidad del fallecido.
TONELADAS. "Parece que Clavijo, acostumbrado a la noche puntaesteña, se cansó de estar en el monte cuidando el cargamento", opina el corresponsal del diario ABC Color de Asunción en la zona de Pedro Juan Caballero.
En una consulta realizada por El País al periodista paraguayo Cándido Figueredo, que viene cubriendo el caso Clavijo en la frontera con Brasil, aseguró que en el ámbito local se atribuye la muerte del uruguayo a un mandato del llamado "zar" de la marihuana, Magno Ríos. "Nuestras fuentes dicen que el señor Clavijo abandonó el campo para viajar a Pedro Juan y pasar la noche en copas allí", apuntó Figueredo, "y justamente, parece que en esas circunstancias Clavijo habló un poco de más y contó sus planes de llevar buena parte del cargamento a Uruguay".
Los investigadores antidrogas uruguayos, por su parte, estiman que la banda de Clavijo había diseñado un esquema de operaciones que les permitiría ingresar media tonelada de marihuana por mes.
Los hombres de la DGRTID estiman que la red logró ingresar uno o más cargamentos similares antes de ser atrapados. Habida cuenta de estas cantidades se estima que Clavijo pretendía ingresar unos cinco mil kilos por año al país y de esa manera adueñarse del mercado ilegal de drogas.