La decisión del Directorio del Banco de la República de adelantar el pago del tramo de depósitos reprogramados cuya devolución estaba prevista para este primero de los tres años, fue todo un acierto. Medida en términos de tiempo en realidad la anticipación no fue tanta pero resultó positiva por el lado que se la mire. Demostró en primer lugar que el Banco, del cual tanto se ha hablado en este último año, goza como tal de mucho mejor salud de lo que algunos creían. Esta comprobación permite abrigar la esperanza que en un futuro quizá no lejano, el Banco País pueda volver a ocupar la cabeza de comando del proceso de desarrollo que necesita imperiosamente emprender el país, como se lo impone el mandato de la historia y de su mejor trayectoria. Pero entre tanto es otro índice alentador en la medida que demuestra la confianza del público en el organismo, y por extensión también en el sistema. Recuperar la confianza es una manera de recuperar crédito en el cabal sentido de la expresión, pues banco con crédito en plaza es banco que puede administrar el crédito entre aquellos para quienes resulta imprescindible contar con recursos para producir y para exportar. Esta franca recuperación en la imagen y en los hechos del agente financiero de mayor volumen de todo el país y su natural proyección de futuro al estímulo de la producción pone de manifiesto la dimensión del sofisma con que el Frente Amplio envenena a la población, confrontando lo que no es materia de enfrentamiento sino de complementación de objetivos, como los intereses de los bancos y de los productores.
En otro plano, también estimularon las palabras del Director Gerente del Fondo Monetario Internacional Horst Köhler cuando en su reciente visita al país dijo haber comprobado lo suficiente respecto de las ciertas expectativas de intensa recuperación de nuestra economía para el segundo semestre del año después de haber tocado fondo, sin escamotear elogios por el éxito del canje de la deuda, resaltando la excelente impresión que ha dejado Uruguay en el mundo por ello. Todo esto —no lo dijo pero es la verdad— a pesar de la torpe condena del operativo a cargo de Tabaré Vázquez con el apoyo de su mesa política, a cuyos fines electorales no da renta nada que acelere la recuperación productiva en aras del interés nacional.