A su regreso al país, los militares uruguayos que forman parte de la fuerza de paz en Bunia requerirán un seguimiento más cercano de los psicólogos del Ejército debido a las situaciones que debieron enfrentar en la misión, afirmó el jefe del Centro de Coordinación de Operaciones de Mantenimiento de Paz, coronel Alvaro Picabea, quien reconoció además que los uruguayos han tenido que abrir fuego en varias ocasiones como mecanismo de autodefensa.
En una conferencia de prensa desarrollada ayer en la sede del Comando del Ejército para hacer una puesta a punto sobre la situación de los militares uruguayos en el Congo, Picabea reiteró que actualmente hay calma.
Picabea explicó que el Ejército siempre realiza exámenes psicológicos a la salida y a la llegada de los contingentes porque existe la preocupación "de no llevar a las misiones personas con problemas psicológicos y asimismo de no devolverle a la familia a una persona desequilibrada".
"En estas circunstancias el esfuerzo va a tener que ser mayor y el seguimiento más cercano y en menores plazos", puntualizó. El militar aludió así a los cruentos enfrentamientos étnicos de los que han sido testigos los soldados uruguayos, quienes se encuentran impedidos de actuar en función del rol que les ha asignado las Naciones Unidas, esto es, para mantenimiento y no para imposición de la paz.
DISPAROS. Además, Picabea explicó que cuando se registraron enfrentamientos en la ciudad en su tránsito desde la base militar, que está fuera de la ciudad hasta el puesto de comando de Naciones Unidas que está en el centro, sufrieron algún tipo de agresión y hubo que disparar.
El coronel relató que si bien en este momento la situación es calma, "siempre es tensa por la característica del conflicto y porque la población está armada y cualquiera puede disparar".
No obstante subrayó que las tropas uruguayas no son blanco del conflicto, "porque hemos cumplido con los principios básicos y hemos sido imparciales. Entonces la percepción que tienen las etnias enfrentadas es que no hemos tomado parte hacia ninguno de los dos lados".
Agregó que las tareas de vigilancia las están realizando las fuerzas multinacionales de emergencia que llegaron recientemente a Bunia y que en este momento no hay incidentes de consideración que atenten contra la seguridad de los militares.
Consultado sobre la difícil situación de tener que enfrentarse a niños armados, el militar respondió que en su caso le dispararía a un niño de 7 años "porque ese niño me puede matar también o puede generar bajas. Lo lamentable es que haya niños de 7 años armados que los mayores los lleven, los entrenen y les den un arma muchos de ellos actuando bajo los efectos de la droga y alcohol", dijo.
CONFORT. Por otra parte, el jerarca castrense señaló que a fin de mes vence el plazo de ocho semanas que tiene Uruguay para estar desplegado en forma austera y como el contingente continuará en Bunia por más tiempo, Naciones Unidas aportará los materiales para el campamento de forma que esa estancia mayor sea en mejores condiciones de confort.
En ese momento llegarán 3.800 hombres proporcionados por el Ejército de Bangladesh. Uruguay tiene sus cuarteles permanentes en la ciudad de Kinshasa, y desde allí se movilizaron a Bunia, donde están cumpliendo sus tareas en forma normal en custodia del puesto de comando de la ONU, el campo de refugiados y de la casa donde habitan los observadores.
En la conferencia de prensa se informó que actualmente hay once operaciones en curso y en pocos días comenzarán una nueva misión en Costa de Marfil y otra en Afganistán. Esas operaciones demandan a 1.596 hombres dispersos por distintas partes del mundo, de los cuales 1.515 están en el Congo, como observadores o integrantes del contingente.
Partió nuevo contingente
Ayer, en tanto, la Plaza de Armas del Comando General de la Fuerza Aérea fue escenario de la ceremonia de despedida del contingente de militares de esa organización que intervendrá como parte de la misión de mantenimiento de la paz que cumple la Organización de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo.
Este contingente, integrado por unos 190 efectivos, se desplegará en dos aeropuertos de ese país para hacerse cargo de las tareas de administración, control del tránsito aéreo y de cargas, observación meteorológica, entre otras tareas.
Entre los militares que viajaron ayer se encuentra personal superior y subalterno de la Fuerza Aérea y también de la Dirección Nacional de Bomberos.
Además formará parte del grupo un integrante del Ejercito Nacional, y otro de la Armada Nacional.