BUENOS AIRES n Carlos Menem y Néstor Kirchner se tomaron un día de descanso antes de la campaña política para la segunda vuelta electoral del 18 de mayo.
El ex presidente Menem, fiel a su estilo, decidió jugar golf con amigos en una ciudad al norte de Buenos Aires, mientras que Kirchner, también peronista y gobernador de la sureña provincia de Santa Cruz, pasó el día con su familia en su casa y en el palacio de gobierno provincial.
Quien sí comenzó la campaña fue el presidente Eduardo Duhalde, que respalda a Kirchner con la intención de que venza a Menem, su enemigo político número uno.
"Realmente viene aire fresco del sur. Cuando anuncian que del sur viene aire fresco, limpia. Eso queremos", dijo un sonriente Duhalde en referencia a Kirchner.
En tres semanas los argentinos deberán escoger entre ambos al presidente de los cuatro próximos años, cuya tarea central será sacar al país de la peor crisis socioeconómica de su historia.
"Hay un país como el que tenemos, con un 60 por ciento de pobreza, con un 30 por ciento de desocupación y con 9 millones de argentinos en la miseria", dijo a una radio Alberto Kohan, mano derecha de Menem.
"Y la Argentina que tuvimos y que podemos tener, una Argentina digna, de la mano de la experiencia y la decisión de Carlos Menem", agregó.
Mientras tanto, la ciudad de Buenos Aires tenía ayer nuevos carteles promoviendo a los candidatos.
Los argentinos no tuvieron ni un día de respiro y cuando aún no había terminado el conteo oficial de votos, las sonrisas de Menem y Kirchner ya comenzaban a inundar las calles.
"La mejor propuesta es la de Menem. El pueblo lo votó dos veces y lo quiere votar por tercera vez", dijo a Reuters José, un comerciante. En cambio, Irma, una ama de casa, afirmó: "Voto a Kirchner, no porque me guste, sino porque entre malo y peor, elijo malo".
El nuevo mandatario, que asumirá apenas una semana después de la segunda vuelta enfrentará el gigante desafío de consolidar la incipiente recuperación que se registra en la economía argentina tras un caótico 2002 en el que el Producto Interno Bruto cayó 10,9 por ciento.
También deberá concluir la renegociación de la deuda pública de 60.000 millones de dólares que el país dejó de pagar en enero del 2002 y alcanzar antes de agosto un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo al que se adeudan 14.000 millones de dólares. REUTERS