Ya está rodando la bola de esta ruleta electoral argentina, que ojalá no sea ruleta rusa, en la que se puede dar como seguro que hoy se definirán los dos candidatos que disputarán por la Presidencia en segunda vuelta. Se podría pronosticar también con poco margen de error que de los cinco que arrancaron con ciertas posibilidades la carrera, el Adolfo y Lilita no llegan. Y no se puede adelantar mucho más a riesgo de no ponernos a timbear. Hay abulia, desinterés e indiferencia de la gente, y en esas condiciones y en ese clima puede pasar cualquier cosa. Son elecciones atípicas que preocupan como el virus de la neumonía. En esta última semana se notaron dos tendencias significativas. Una marcando un predominio muy ligero de Menem sobre los demás. Otra muestra a López Murphy parado en los pedales. Con relación a Menem desde un principio asimilamos los altos índices de rechazo popular, al punto que llegamos a pensar que si llegaba a la segunda vuelta el Presidente sería el otro finalista. Es que ha arraigado muy fuerte la convicción de la gente que en su gobierno hubo corrupción. También es verdad que en su segundo tramo presidencial, la economía se le vino a pique y el país se empobreció. A Menem lo bombardean de todos lados, pero nadie lo ha hecho con la dureza con que Lilita Carrió —que aunque no lo quieran creer fue reina de belleza— quien en un almuerzo televisivo, enterada del embarazo de la Bolocco, comentó que si ese embarazo era cierto ella se presentaría como vedette del Maipo. También se le atribuye a la candidata de ARI haber dicho que "nosotros no nos embarazamos para parir un monstruo" calificando la actitud del votante menemista como la de la reacción de liberación "del hijo de puta que todos llevamos adentro". El antimenemismo hizo ruido, pero ahora parecen cambiar las cosas. El Dr. Batlle desde Washington con su característico don de la oportunidad y la prudencia ya lo proclamó Presidente. El análisis político a su vez observa que entre las elecciones presidenciales de 1999 y las legislativas y de gobernador del 2001, o sea en dos años, la recordada Alianza de Radicales, Frepaso y Cavallo, perdió en total casi seis millones de votos mientras que el Justicialismo, sólo seiscientos mil, lo que viene a demostrar que el voto peronista es más estable que los demás, y Menem maneja muy bien el aparato electoral.
López Murphy, por personalidad y formación el candidato más serio, puede llegar a crearle un problema al país si resultara el vencedor, pues no se advierte cómo podría hacer para gobernar sin un partido que lo respalde y representación parlamentaria alguna.
Queda Kirchner, para nosotros toda una incógnita. Se dice que si Duhalde, que lo digitó, mantiene influencia en la Provincia de Buenos Aires que representa casi el cuarenta por ciento del electorado, va a dar pelea. Además cuenta con el apoyo de Lavagna, que quieras que sí, quieras que no, domesticó al dólar, dio estabilidad económica, y le arranca sonrisas a Anne Kruger, capitoste del F.M.I.
Luego de mucho cavilar si tuviera que arriesgar un pronóstico diría que si Menem clasifica para la final, va a resultar difícil ganarle. Quizá para él sea más rival Kirchner que López Murphy, pues el peronismo, que sigue siendo mayoría, tiende a responder como bloque detrás de un candidato que salga de su seno, y en cambio si son dos, la cosa puede ser más complicada.
Como expresión de deseos, quiera Dios iluminar al futuro Presidente de la Nación argentina para ganarse el respaldo de su pueblo y conseguir estabilidad política, que es el sustento de la social y la económica. Roguemos por ellos, y por nosotros.