Estamos al borde de poder asomarnos al futuro y saber cuánto y como viviremos. La compañía "Genovations", de Estados Unidos, analiza el enjuague bucal enviado por los clientes y mediante una reacción química para la multiplicación de la muestra de ADN, establece cuántos genes de la persona enjuagada varían de lo normal. El informe que se obtiene puede ser como el que recibió un periodista británico que se atrevió a experimentar el análisis. Se le dijo que era vulnerable a la alta presión arterial, a enfermedades cardiovasculares, el Alzheimer y la aterosclerosis. Además se le indicó que podría necesitar cinco tipos de medicación diferente para evitar la hipertensión, se le sugirieron drogas adicionales para disminuir los efectos de la medicación antihipertensión, así como recomendación de ingerir aceite de hígado de bacalao y ácido fólico, precedidos de ejercicio y dieta baja en sodio. Todo esto, no es tan malo, porque "Genovations", por otro lado, también lo consideró de bajo riesgo para la trombosis venosa y el asma.
Los "tests" predictores realizados con el ADN son parte de una revolución que se dice que, en una década, transformará estos exámenes en algo tan común como un análisis de sangre. Alertan a la gente acerca de la propensión a padecer determinadas enfermedades. Algunas pueden ser evitadas o minimizadas. Otras no.
¿Hacia dónde vamos pues? ¿Hacia algo mejor o hacia algo peor?
En teoría puede significar que las personas podrían ser "testeadas" por sus empleadores, que según el resultado de las pruebas, estarían en condiciones de aceptar o no a la persona, de integrarla o segregarla por ser eventualmente enfermiza. Algo análogo podrían hacer las compañías de seguros, que en el mejor de los casos podrían establecer primas menores para las pólizas de gente no propensa a enfermedades graves y en el peor, rechazar de plano a quienes no presentan un buen pronóstico. El tema podría hasta invadir el terreno afectivo: si futuros esposos y esposas se avienen a una prueba de ADN de esta índole, ¿querrán ser esposos o esposas del otro luego de abrir el sobre y leer los resultados? ¿Se amarán de la misma manera o se mirarán de reojo?
Esta realidad de hoy, ¿nos lleva a un mundo más feliz o no? Tal vez sea un mundo más sano. La felicidad, quizás sea otra cosa, menos técnica y más poblada de incertidumbres y horóscopos.