BAGDAD | Reuters
Las fuerzas de Estados Unidos se afanaban ayer por restaurar el orden en Irak, mientras pandillas de saqueadores se llevaban todo lo que podían de edificios gubernamentales, tiendas y hasta del famoso museo de antigüedades de Bagdad.
Una semana después de que los soldados estadounidenses entraran en Bagdad, los marines han establecido una patrulla de 24 horas, e informaron que planean imponer un toque de queda nocturno para controlar la anarquía imperante.
La violencia y la anarquía también han afectado a las ciudades norteñas de Mosul y Kirkuk, que fueron tomadas casi sin resistencia por tropas kurdas en las últimas 48 horas.
"Si los norteamericanos nos están liberando, que sean ellos los que restauren el orden, porque esto ha sido tan malo como cualquier día bajo Saddam", dijo Jassen Mohammed, un carnicero turco en Kirkuk.
Comandantes del ejército estadounidense se centraron en dar los últimos toques a la guerra enviando aviones para bombardear la casa de Saddam Hussein en Tikrit, la única ciudad importante donde aún se pelea durante las 24 horas del día.
Efectivos de avanzada de la poderosa Cuarta División de Infantería de Estados Unidos, con 30.000 soldados, también llegaron ayer a Irak procedentes de Kuwait, en un momento en que el ejército ha comenzado a reubicar sus fuerzas terrestres para un esperado asalto a la ciudad de Tikrit, a unos 180 kilómetros al norte de Bagdad.
Sin embargo, un general estadounidense del Comando Central en Qatar dijo ayer que la toma de Tikrit, la ciudad natal de Hussein, no supone necesariamente el final de la guerra.
TIKRIT. "Tikrit no es el único lugar donde creemos que hay presencia de fuerzas del régimen o líderes del régimen o actividades del régimen. Todavía hay trabajo por hacer", dijo el general de brigada Vincent Brooks, del Comando Central del ejército de Estados Unidos en una conferencia de prensa en Qatar.
En la capital iraquí, un grupo de saqueadores penetraron en el Museo Nacional de Irak para llevarse tesoros que datan de miles de años, de los inicios de la civilización en Mesopotamia.
"Se han llevado o destruido 170.000 antigüedades (...) Valían millones de dólares", dijo el subdirector del museo, Nabhal Amin, llorando copiosamente.
En algunos vecindarios de clase acomodada, los residente han formado grupos armados de vigilancia para proteger sus propiedades y patean o empujan a cualquier sospechoso de robo que deambule por allí.
Pero a pesar de los saqueos y la anarquía, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, evocó ayer las imágenes de iraquíes celebrando la caída de Hussein.
"Mientras el pueblo iraquí celebra la llegada de la libertad, Estados Unidos celebra con ellos", dijo Bush en su discurso semanal por radio.
En el norte de Irak, milicianos "peshmerga" kurdos trataron de imponer algún orden en la zona petrolera de Kirkuk, que tomaron el jueves en medio del desbordante júbilo de la población.
En tanto, bombarderos estadounidenses bombardearon ayer posiciones iraquíes alrededor de Tikrit con el propósito de despejar el camino para un asalto por tierra.
Funcionarios estadounidenses indicaron que la Cuarta División de Infantería sería enviada a Tikrit, donde se cree que partidarios de Hussein están preparando el último frente de resistencia. Algunos han sugerido que el propio Hussein podría esconderse allí, aunque otros consideran que murió durante un bombardeo estadounidense contra Bagdad la semana pasada.
Descubren 40 chalecos explosivos en escuela
BAGDAD n Los infantes de marina de Estados Unidos descubrieron una bodega llena de chalecos con explosivos en una escuela en un barrio residencial del centro de Bagdad, junto con ganchos de ropa vacíos que darían a entender que varias personas se encuentran en la ciudad con los chalecos puestos.
Más de 40 de los chalecos, en ganchos y cubiertos de plástico, estaban en el piso de un salón de clases en la mañana, dos días después de que los infantes de marina los encontraron en una escuela en un vecindario de clase media.
Otra escuela, a 150 metros de distancia, estaba llena de cajas con armas como lanzagranadas, misiles y cohetes portátiles.
Los pobladores locales dijeron que miembros de la unidad paramilitar de los fedayín llegaron al vecindario de Zayuna hace un mes en camiones durante la noche y colocaron las armas en las dos escuelas, cada una a apenas metros de las casas más cercanas. Los habitantes dijeron que no tenían idea de lo que había en las cajas.
"No podíamos decirles ’no pongan eso ahí, no pongan eso ahí’. No podíamos impedirlo", dijo Zina Selman, de 45 años, cuya casa se encuentra a menos de 59 metros de la escuela donde están los chalecos.
Los infantes de marina encontraron los arsenales la noche del jueves. Un reportero recorrió ambos la mañana de ayer, mientras los soldados continuaban asegurándose de que los vecinos no entraran a las escuelas.
En otra señal de que la amenaza de ataques suicidas no ha sido erradicada, las fuerzas estadounidenses detuvieron un autobús cerca de la frontera con Siria, en el cual se encontraban 59 hombres en edad de servir en el ejército que traían con ellos 650.000 dólares y una carta ofreciendo recompensa por matar a soldados estadounidenses. AP