El asesinato de tres militares rebeldes en extrañas circunstancias y los violentos disturbios que protagonizaron simpatizantes del gobierno en un hospital capitalino, reavivaron las tensiones en Venezuela y empañaron la declaración contra la violencia suscrita en la mesa de diálogo.
El subdirector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, Raúl Yépez, aseguró que el móvil del asesinato de los tres soldados disidentes fue la "venganza personal" debido a las condiciones en que fueron encontrados los cuerpos.
El congreso decidió hoy abrir una investigación sobre la muerte de los tres militares rebeldes.
Los cuerpos de los soldados Félix Pinto, Darwin Argüello y Angel Salas fueron localizados entre el domingo y el lunes cerca de Guarenas, a unos 30 kilómetros al este de la capital. Presentaban varios disparos de arma de fuego, estaban atados de manos, y tenían el rostro cubierto.
El negociador opositor, Timoteo Zambrano, reconoció que la declaración contra la violencia, que firmaron el lunes los negociadores oficialistas y opositores, no se dio en "el ambiente más propicio", pero precisó que no había otra opción.
"Me pregunto si esos muertos fueron deliberados para evitar que ese acuerdo se firmara", comentó Zambrano al expresar su pesar por el asesinato de los soldados rebeldes y la trifulca callejera en los alrededores del hospital Domingo Luciani.
"Es evidente que en Venezuela estamos caminando por un clima de violencia peligrosísimo que hay que buscar refrenar", agregó.
Uno de los líderes del grupo de altos oficiales declarados en rebeldía, el general Néstor González, exigió hoy a las autoridades que lleven hasta "las últimas consecuencias" las investigaciones para determinar las responsabilidades.
Sostuvo que los asesinatos pueden ser "un mensaje" para los diferentes niveles de la fuerza armada para manifestarles "miren lo que pasa cuando alguien toma esta actitud (de rebeldía)".
Los tres soldados formaban parte del grupo de militares que se declararon en rebeldía en octubre pasado para exigir la renuncia del presidente Hugo Chávez, y que se mantienen alojados en la plaza Francia del este de la capital.
Junto a los cadáveres de los efectivos también se encontró el cuerpo de Zaida Peraza, de 25 años, y la niña Roxana Rivero de 14 años, quien logró salvarse de sus captores al simular que estaba muerta luego de recibir un disparo en la cabeza.
Rivero permanece hospitalizada en cuidados intermedios en un hospital del este de la capital. El subdirector de la policía científica señaló que la niña será testigo clave en el caso luego que se recupere.
Los familiares de Peraza precisaron que la joven frecuentaba la plaza Francia y mantenía amistad con los militares rebeldes.
En los sucesos ocurridos cerca del hospital estatal Domingo Luciani resultó muerto de un disparo uno de los manifestantes, cuando seguidores de Chávez se enfrentaron con piedras, palos, botellas, y cuchillos a un grupo de médicos que protestaban pacíficamente por la falta de insumos y la inseguridad del lugar.
En la refriega resultó herido un médico que recibió dos puñaladas y otros cuatro presentaron lesiones en el cuerpo por golpes.
La policía estatal debió intervenir para dispersar a los manifestantes oficialistas. AP