El Fondo Monetario Internacional (FMI) planteó ayer algunas inquietudes con respecto a la creación del Nuevo Banco Comercial que llevaron a que la programación de los certificados de depósitos pueda llegar a ser de más de cinco años, a seis o siete años, dijeron fuentes oficiales.
EL FMI planteó también cuestionamientos con respecto a otras variables que se estaban ajustando anoche para presentarlas hoy en una nueva reunión que habrá con los técnicos del organismo.
Quienes trabajaban en la creación del Nuevo Comercial estaban preparando una programación de depósitos de cinco años de plazo y una tasa de interés de 2%.
A raíz de algunos planteos del FMI, se trabajó sobre las cifras de flujo de fondos de la nueva institución para elaborar una programación a seis o siete años.
Por otra parte, el FMI consideró ayer a través de su vocero, Thomas Dawson, que se han logrado nuevos progresos en las dos últimas semanas de negociaciones con Uruguay y señaló que una misión del organismo continúa su trabajo en Montevideo "a un nivel bastante intensivo".
"Nuestra meta sigue siendo lograr un acuerdo que los ayude a regresar a un camino de crecimiento sustentable", agregó.
Consultado en relación a si cree que Uruguay debe hacer una reprogramación ordenada de su deuda externa pública, se mostró cauto y señaló que no es apropiado discutir detalles del programa cuando la negociación todavía está en marcha.
"Indiqué hace dos semanas que la deuda es uno de los temas que están siendo discutidos y así es", se limitó a afirmar Dawson.
La misión del Fondo aumentó la cantidad de integrantes en las últimas horas con la llegada de dos personas más, y está integrada por Gilbert Terriere, Benedict Brauman, Rupert Thorne, María de los Angeles González, Keiko Honjo, Mónica Baumgarten, Mónica de Bolle, Katherine Christophersen y Steve Seelig. Estos funcionarios son acompañados en los encuentros que mantienen con el equipo económico por el representante permanente del FMI en Uruguay, Andreas Bauer. Esta misión permanecerá en el país durante el fin de semana.
El FMI planteó a Uruguay flexibilizar la meta fiscal correspondiente al programa 2003 aunque el equipo económico pretendía mantener el objetivo de desequilibrio de las cuentas públicas en el 1,5% del Producto Interior Bruto.
Las partes analizan la eventualidad de implementar mecanismos basados en el mercado y de tipo voluntario para estirar los plazos de vencimiento de algunos papeles públicos, para lo cual habría incentivos especiales.