Mejoras salariales

El ministro de Economía y Finanzas anunció al Pit-Cnt y a los gremios de trabajadores del Estado, el aumento salarial para los funcionarios públicos. Este será del 3% y habrá una partida fija de 500 pesos mensuales encaminada a través de tickets de alimentación y transporte.

El ajuste para los pasivos será del 1,28%. En el caso de los funcionarios de los Entes, además del ajuste ya indicado, se abrirán negociaciones colectivas para analizar aumentos por productividad.

Estas son las más recientes consecuencias de un tema quemante para la población: el aumento de los precios al consumidor. Es de destacar que el 2002 cerró con una inflación de aproximadamente 25%. Fenómeno que encontró a los uruguayos mal parados, puesto que en muchos casos ya se hallaban con sus salarios deprimidos. A ello, puede agregarse la realidad de la desocupación cercana al 20 por ciento.

Las mejoras anunciadas por el Poder Ejecutivo sólo cubren parcialmente la pérdida de poder adquisitivo sufrida por los funcionarios. Pero al menos se trata de algo más serio que lo actuado por el frenteamplismo en dos casos concretos. Veamos.

En la Intendencia de Montevideo, el titular de la misma, Arq. Mariano Arana, suscribió un acuerdo salarial generoso, pero ahora dice que no puede cumplirlo. Hubo paros, hubo recriminaciones, hubo intromisiones políticas y la cuestión sigue enredada, a la espera de nuevas conversaciones que quizás se reanuden cuando el intendente retorne de su primer viaje del 2003: se fue para Porto Alegre. Otra "hazaña" frenteamplista, fue la de los legisladores de este sector, quienes hicieron posible un aumento mayor que el concedido a los demás funcionarios, pero exclusivamente para los empleados del Poder Legislativo.

Estas no son soluciones. Como no son tampoco soluciones proyectos como el que varios legisladores del Frente Amplio presentaron para que gente desocupada o con bajos ingresos, accediera en forma gratuita al consumo de agua y energía eléctrica. Esto es tan impracticable, que resulta casi un insulto a la inteligencia de nuestros compatriotas.

La coyuntura que se vive en estos momentos, es dura. Muy dura. No se pueden ignorar las realidades económicas que están golpeando a los uruguayos. Pero por un lado están quienes las encaran con sinceridad, valentía y con los pies sobre la tierra y, por otro, están los demagogos de siempre.

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