La magia continúa

Es un fantástico medio de comunicación de ideas, de difusión cultural y de entretenimiento. La experiencia que significa concurrir a una sala de exhibición para disfrutar de una película sigue siendo insustituible, pese a que en esta era de despliegue tecnológico han surgido competidores en el ámbito de la computación y los juegos que son fruto de la informática. Desde que se exhibió la primera película hasta nuestros días, el cine ha tenido enorme impacto en la sociedad, y contribuido, por sobre todo, a la capacidad de reflexión del público ante las obras de directores y escritores, quienes con su diversidad de enfoques y planteos, contribuyen al enriquecimiento intelectual. Por cierto, no todo lo que se exhibe es bueno ni recomendable, pero, a lo largo de su historia, el arte cinematográfico tiene un resultado ampliamente positivo para la comunidad.

El cine está viviendo un período de expansión. Por lo menos, es lo que puede concluirse al ver los montos recaudados por los estudios de Hollywood en boleterías en Estados Unidos y el mundo. El año pasado fue nuevo récord de venta de entradas en los cines estadounidenses, superando en 10% el anterior récord establecido en 2001. La suma obtenida fue de U$S 9.200 millones, en gran medida, por el éxito que tuvieron dos películas disímiles: "El Hombre Araña" y "Mi gran casamiento griego", en este caso, una producción que atrajo al público como no lo imaginaron los ejecutivos de Hollywood, teniendo en cuenta que trabajan actores poco conocidos y con una historia sencilla. Ahora se suma la segunda parte de "El Señor de los Anillos". Otro ejemplo resulta elocuente: las películas de Sony Pictures Entertainment vendieron entradas en Estados Unidos por U$S 1.550 millones y en el mundo por U$S 1.300 millones.

El cine no sólo está presente en las salas de exhibición, sino que, a través de la televisión abierta y por cable, tiene difusión de enorme alcance en todo el planeta, lo que también contribuye a su vigor. El mecanismo de conglomerados de salas creado en Estados Unidos e incorporado en diversos países, también asegura concurrencia familiar a las salas.

En los años iniciales del siglo XXI, el cine demuestra que mantiene su magia para público de todas las edades.

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