QUE nadie se crea que la recesión es una plaga
nacional, ni de la región, ni del continente: es global,
afecta al planeta entero y se manifiesta prácticamente
en todos los órdenes de la actividad económica.
Veamos uno de amplia repercusión popular en todo el
mundo como es el fútbol profesional.
Hasta ya avanzado el año 2001 el fútbol se financió en
las plazas más fuertes —las europeas— y también en
las sudamericanas con el generoso aporte de los
medios de comunicación, especialmente los
televisivos, lo que a su vez favoreció que los clubes
más poderosos, ahora sí los europeos, contrataran
transferencias y salarios de jugadores por sumas
cada vez más astronómicas. La Premier League
Inglesa, donde se juega el fútbol más lindo del mundo
por su vistosidad, jerarquía técnica y dinámica,
considerada la más fuerte desde el punto de vista
económico, contrató en el año 2001 ingresos por más
de mil millones de libras esterlinas —unos mil
quinientos millones de dólares más o menos— dando
una imagen de sana y cada vez más sólida opulencia,
pero durante el año que acaba de terminar, se produjo
el colapso de la ITV Digital que fue consecuencia de la
caída de la publicidad, de la imposibilidad de
recuperar lo invertido ante la drástica disminución de
sus programas de venta de "pagar para ver". Luego de
cumplir el primero de los tres años de contrato a razón
de quinientos millones de dólares por tramo para
transmitir partidos de primera, segunda y tercera
división inglesa, la empresa se vio en la necesidad
imperiosa de reducir esa cantidad a menos de veinte
millones de dólares por cada uno de los otros dos
años, lo que fue rechazado de plano por la Liga de
fútbol quien promovió acciones legales para cobrar el
resto del contrato de acuerdo a lo pactado contra los
dueños de ITV, Carlton Comunications y Granada, y
fracasó porque los Tribunales entendieron que estos
no tenían legitimación pasiva, y en consecuencia, no
eran responsables. Setenta y dos equipos ingleses
involucrados en el contrato quedaron al borde de la
quiebra, que sólo evitarán vendiendo sus derechos a
otras entidades televisoras, pero entonces a precios
mucho más reducidos que los ofertados. Para apreciar
la magnitud del problema, téngase en cuenta que el
nivel promedio de salarios que se pagan en la primera
división inglesa subió en un setenta y cinco por ciento
entre 1998 y 2001, según informe de la firma de
contabilidad Deloitte and Touche Sports.
LA crisis se ha expandido en el continente europeo. El
fútbol alemán ha sido sacudido por la quiebra del
grupo Kirchmedia que tampoco pudo pagar los mil
quinientos millones de euros que comprometió por los
derechos de televisación hasta el 2004. La
Federazione Italiana de Calcio por su parte comenzó
esta temporada con casi un mes de atraso por falta de
acuerdo con la televisión. El otrora poderoso club
Fiorentina está en quiebra al tiempo que la Lazio ha
sido puesta en venta. Los clubes de las cuatro
divisiones del fútbol italiano han acumulado pérdidas
por más de mil millones de euros en la temporada
pasada, de los cuales más de la mitad los
absorbieron los clubes de la serie A. Un panorama
parecido se advierte también en Grecia.
Si nos trasladamos a Sudamérica sentiremos las
zozobras que sufre Argentina, en donde los salarios de
los futbolistas han caído por la devaluación del peso, y
se han dado casos de asaltos y secuestros a
deportistas y sus familiares, al tiempo que se decretó
la quiebra de una institución de reconocido arraigo
como Ferrocarril Oeste. Hasta Brasil padece de
dificultades, de la misma manera que Perú, Chile y
Bolivia, en donde fracasó un intento de rebaja salarial
a los futbolistas.
EN Paraguay, el laureado Olimpia corre riesgo que le
ejecuten su estadio por deudas salariales a sus
jugadores. De nosotros, más vale ni hablar. Aunque
convengamos que en todos lados se cuecen hablas,
mal de muchos es consuelo de tontos. Se sabe que
los clubes uruguayos van a formular planteamientos a
la televisión, que carecen de todo sustento racional, en
tanto todavía hay instituciones que mantienen con
profesionales a su servicio deudas atrasadas y por
contratos vigentes en dólares, por montos totalmente
desfasados con la realidad del medio, aunque esto no
es nuevo en el Uruguay futbolístico porque con
honrosas excepciones de muy pocos dirigentes y muy
pocos clubes siempre se vivió en la fantasía total.
Nótese por ejemplo que en medio del caos, se
comenta —es un rumor pero nadie lo desmintió— que
un club de poco poder de convocatoria le ha ofrecido a
un candidato a director técnico un sueldo que no lo
gana el ejecutivo más eficiente de la empresa más
próspera del país si de tal pudiera hablarse.
SI dirigentes por un lado y técnicos y jugadores por otro
no acuden masivamente a zambullirse en las fuentes
termales del agua medicinal del realismo, difícilmente
este año se tendrá actividad oficial. Mientras el país se
va convenciendo que no se puede vivir en el derroche,
esa noción cuesta entrar en el ambiente del fútbol. Da
pena pensar en el dolor que van a sentir cuando
aterricen, y esta vez sí que se viene en serio.