CORONAVIRUS

Cuáles son las seis vacunas contra el COVID-19 a las que podría acceder Uruguay

La carrera por encontrar un tratamiento contra el COVID-19 avanza y diferentes farmacéuticas dan más pasos en la dirección de hallar una vacuna efectiva. 

Vacuna contra el COVID-19. Foto: Reuters.
Vacuna contra el COVID-19. Foto: Reuters.

Son más de un centenar las vacunas contra el coronavirus que se están desarrollando a nivel mundial por parte de diversos laboratorios y con diferentes técnicas. Uruguay, que desde octubre forma parte del grupo Covax, podría llegar a tener acceso a seis vacunas que ya pasaron todas las fases químicas y que ahora están en proceso de evaluación, es decir, en fase tres

Covax es un fondo organizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que permite "elegir entre un pool de vacunas", explicó el ministro de Salud Daniel Salinas, al ser consultado por El País en octubre. La idea de negociar directamente con los laboratorios "es algo que se manejó", sin embargo se entendió que la opción del fondo brindaba "más garantías”, agregó el jerarca de la salud.

Giovanni Escalante, representante de la OPS en Uruguay, detalló -en diálogo el programa Puntos de Vista, de Radio Uruguay- una a una cuáles son las vacunas a las que podría acceder Uruguay y que ya se encuentran en su fase final.

¿Cuáles son?

AstraZeneca, con la Universidad de Oxford; la Sputnik V, de Rusia; la de la empresa biotecnológica Moderna (Estados Unidos), la de Pfizer y Biontech (que anunció que es eficaz en un 90% esta semana), la de Sinopharm con el Instituto de Wuhan (China) y la de la china Sinovac con el Instituto Butantan de Brasil, son, según Escalante, las seis vacunas que actualmente son tenidas en cuenta.

AstraZeneca

Muchos países confían en esta vacuna y por este motivo AstraZeneca ha prevendido cientos de millones de dosis en varios continentes y ha firmado alianzas con otros productores para producir las dosis localmente. La demanda esperada asciende a miles de millones de dosis.

El proyecto de AstraZeneca/Oxford, uno de los más avanzados del mundo, está entre los diez que se probarán en decenas de miles de voluntarios en el llamado ensayo de fase 3, junto con proyectos estadounidenses, chinos y rusos.

El ensayo clínico de esta vacuna se reanudó en Estados Unidos, anunció el viernes pasado la farmacéutica, luego de haber permanecido suspendido.

AstraZeneca. Foto: Reuters.
AstraZeneca. Foto: Reuters.

Pfizer

La compañía biotecnológica alemana BioNTech informó este martes al presentar su balance que prevé producir hasta 1.300 millones de dosis de su vacuna contra el COVID-19 en 2021, que desarrolla con la farmacéutica estadounidense Pfizer. Además aseguró que esperan suministrar hasta 50 millones de dosis antes de que acabe 2020. 

Todos los acuerdos comerciales están sujetos al éxito clínico de la vacuna y su aprobación por parte de las autoridades reguladoras.

Pfizer y BioNTech anunciaron el lunes que su vacuna contra el COVID-19 muestra una eficacia superior al 90 % en los participantes sin evidencias previas de infección.

El método utilizado por esta vacuna es el mismo que emplea la firma estadounidense Moderna, también en la carrera por hallar una vacuna.

Moderna

En Estados Unidos, las dos vacunas que esperan obtener luz verde de la FDA son las de Pfizer y Moderna. Esta empresa estadounidense prevé solicitar una autorización en la segunda quincena de noviembre.

Médica rusa recibe la vacuna Sputink V. Foto: Reuters.
Médica rusa recibe la vacuna Sputink V. Foto: Reuters.

SinoVac

La vacuna que producirá el Instituto Butantan de Brasil será la china, conocida como Coronavac, desarrollada por el laboratorio Sinovac, y los trabajos que permitirán que la planta fabrique en masa este antídoto estarán listos en setiembre de 2021.

En las próximas semanas llegará al centro Butantan, desde China, la materia prima para iniciar la producción de 40 millones de dosis, que, mientras terminan las reformas, podrá avanzar en otras fábricas del instituto ya en funcionamiento, indicaron las autoridades.

El director del Instituto Butantan, Dimas Covas, confirmó que el primer lote con insumos para fabricar 1,2 millones de vacunas llegará a más tardar el 27 de noviembre y el 6 de enero está prevista la entrega del último de los lotes restantes.

Sputnik V, la vacuna rusa

La vacuna rusa contra el COVID-19, la Sputnik V, tiene una eficacia superior al 90%, dijo el lunes una representante del Ministerio de Salud de Rusia, citando datos recopilados a partir de las vacunaciones a la población y no de investigaciones en curso.

"Somos responsables de supervisar la eficacia de la vacuna Sputnik V entre los ciudadanos que la han recibido como parte del programa de vacunación masiva", indicó en un comunicado Oksana Drapkina, directora de un instituto de investigación dependiente del Ministerio de Salud.

"Basándonos en nuestras observaciones, (la eficacia) también es más del 90%. La aparición de otra vacuna eficaz es una buena noticia para todos", agregó.

Sinopharm junto al Instituto de Wuhan

China está desarrollando otra vacuna, denominada Sinopharm, junto al Instituto de Wuhan, y ya superaron la fase tres de los ensayos clínicos.

El miércoles, China National Pharmaceutical Group (Sinopharm) dijo que los datos de los ensayos clínicos de última etapa a gran escala de la unidad que está desarrollando sus vacunas contra el COVID-19 son "mejores de lo esperado".

Los ensayos se están aproximando al final, dijo Sinopharm en un comunicado en la red social china WeChat, sin embargo no dio detalles sobre estos datos ni especificó de qué candidato a vacuna provenían.

Tipos de vacuna

Covax tiene diversas vacunas. Por un lado, se trabaja con productos clásicos, que emplean un virus "muerto": son las vacunas "inactivas", como las de las farmacéuticas chinas SinoVac y Sinopharm.

Otras, llamadas de vector viral, son más innovadoras: se transforma y adapta otro virus para combatir el COVID-19, como en los casos de la Universidad de Oxford (AstraZeneca) y de Rusia, que emplean adenovirus, una familia muy común.

Moderna y BioNTech/Pfizer desarrollan por su parte vacunas de "ADN" o "ARN", unos productos innovadores que utilizan fragmentos de material genético modificado para ordenar a las células los tipos de proteínas que deben producir para combatir el SARS-CoV-2.

Vacuna contra el coronavirus. Foto: AFP
Vacuna contra el coronavirus. Foto: AFP

La "carrera" por conseguir la vacuna

Los proyectos que se han activado en todo el mundo en busca de una vacuna eficaz y segura contra el COVID-19 suman ya 249; los ensayos que han avanzado hasta la fase III -última antes de su comercialización- son ya veinte; y las que se han posicionado como firmes "candidatas" a convertirse en vacunas son diez (aunque no todas integran el Covax).

Las diez "candidatas" firmes a convertirse en vacuna son, además de las que integran el grupo, la de Sinopharm con el Instituto de Pekín, la de CanSino Biologics (China); la belga Janssen Pharma, filial de la estadounidense Johnson & Johnson y la de Novavax (Estados Unidos).

Ensayos en fase III con esas vacunas se están realizando ya en Japón, en China, Brasil, Estados Unidos, Indonesia, Argentina, Indonesia, Bielorrusia, Pakistán, Reino Unido, Turquía Marruecos o en la India, pero las noticias sobre los avances y los frenazos que experimentan se suceden casi a diario.

Fases de la vacuna

Hasta la fase tres solo llegan las que han superado las tres fases anteriores: una primera y preclínica que se realiza en animales de laboratorio para comprobar posibles efectos adversos, dosis e interacciones con el sistema inmune antes de probar en humanos, y las posteriores uno y dos.

En los ensayos enmarcados en la fase uno comienza a probarse la vacuna en pequeños grupos de voluntarios sanos para tener datos más precisos sobre la dosis adecuada, la seguridad y la respuesta inmunitaria que produce, y en la fase dos se amplía a grupos de miles de personas (voluntarios y sanos) para avanzar en el conocimiento sobre la seguridad y la eficacia de la vacuna en grupos de población más amplios y variados.

La fase tres, anterior a la aprobación, implica un notable aumento en el número de personas que prueban el fármaco, ya que se trata de demostrar la seguridad y la eficacia de éste en condiciones naturales de la enfermedad y que se corresponden con las condiciones reales con que se va a administrar en caso de obtener la licencia.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados