EDUCACIÓN

Salir Adelante: un programa para sostener a los jóvenes en el liceo

El programa trabaja desde hace 10 años con jóvenes uruguayos y busca igualdad de oportunidades educativas para adolescentes uruguayos.

Fundación Salir Adelante. Foto: Celeste Carnevale
Fundación Salir Adelante. Foto: Celeste Carnevale

El pasado 5 de septiembre el programa Salir Adelante cumplió 10 años promoviendo la igualdad de oportunidades educativas para adolescentes uruguayos. Esta agrupación trabaja con jóvenes a partir de 1° de Bachillerato de la Educación Pública, que provienen de hogares en situación social y económica vulnerable y que tienen un buen desempeño académico.

Adriana Stainfeld, que dirige el proyecto desde sus comienzos, dijo a El País que todo comenzó con un programa creado por B’nai B’rith Uruguay para apoyar a estudiantes de 4° año de liceos públicos, pero en 2013 se convirtió en una fundación. Se brindan talleres quincenales, diferentes programas y a lo largo de estos 10 años se han acompañado a unos 250 jóvenes de 12 liceos diferentes. Como resultado, casi nueve de cada 10 beneficiados culminaron el Bachillerato, siendo los primeros en obtener este logro en su familia.

Salir Adelante trabaja junto con empresas, voluntarios y organizaciones y tiene apoyo estatal, ya que sus integrantes se reúnen en el edificio del Instituto Nacional de la Juventud (INJU) y se coordina junto con el Consejo de Educación Secundaria para seleccionar los liceos en los que se hará la elección de los alumnos, una tarea posterior que queda en manos de los adscriptos de los centros educativos: “Ellos identifican a los jóvenes que están en la situación vulnerable de dejar los estudios, pero que a la vez les está yendo bien con las notas”. El estudiante, para ser elegido, tiene que tener como mínimo un promedio de 8.

Objetivos del programa

 El objetivo central de Fundación Salir Adelante es brindar oportunidades a través de caminos educativos. “Pero no nos quedamos únicamente en esta área, porque sostenerse en lo educativo es multicausal. Entonces, lo que hacemos es buscar estrategias de acompañamiento para que ellos se sostengan dentro del sistema público mientras que amplían esa trayectoria educativa”, sostuvo Stainfeld.

La fundación también busca que los adolescentes puedan desarrollar habilidades socioemocionales y construcción de ciudadanía: “Al ingresar al programa, los jóvenes tienen una serie de beneficios y compromisos. En las entrevistas con los chicos seleccionados se les muestra que no es una beca económica, sino que tiene que ver más con una experiencia de vida”, agregó. Y dijo que “en esa experiencia de vida hay beneficios que no son directamente dinero”, refiriéndose a algunos elementos materiales que se brindan a los participantes “que les permiten estudiar mejor”.

Lo adolescentes reciben, por ejemplo, una canasta básica de alimentos y limpieza por mes, un módem para conectarse a internet desde sus casas si es que no cuentan con uno, computadoras en caso de que no tengan en su hogar, lentes si tienen una receta médica, abrigo si es que lo precisan, libros y materiales de papelería.

Estos beneficios dependen de cada participante. Pero hay algo que todos reciben por igual: los talleres quincenales que son de educación no formal, pero obligatorios.

Programa de educación no formal

La fundación lleva adelante diferentes programas, talleres y actividades como campamentos, visitas a ferias de empleo y universidades o pasan jornadas en alguna empresa para conocer cómo trabajan y así tener herramientas a la hora de construir su propio camino. También hay profesores voluntarios que dan clases de apoyo para algunas materias como matemáticas, física y química; o instancias en las que los chicos aprenden a hacer su currículo.

“Somos un programa de educación no formal que busca sostener a los chicos en el sistema educativo formal”, dijo Stainfeld.

La directora del programa señaló que se busca crear un grupo de pertenencia positiva para que los jóvenes quieran seguir estudiando: si bien los talleres son quincenales, los coordinadores se comunican virtualmente con los participantes dos veces por semana. “Le damos mucha importancia a lo grupal, porque la adolescencia es una etapa en la que pertenecer a algo es importante”, añadió.

Stainfeld señaló que en estos 10 años de trabajo, el programa llegó a 254 jóvenes de 12 liceos diferentes. Según datos de la fundación, el 89% de los egresados de su programa culminó el Bachillerato y el 96% de ellos son los primeros en finalizarlo en su familia. “A pesar de que les iba bien en los estudios, no tenían referentes cercanos y sabemos que esa es una de las razones por las que pueden no terminar el liceo”.

Por año se entrega un promedio de 700 canastas, se realizan unos 100 talleres y 100 clases de apoyo.

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