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Una responsabilidad que debemos compartir

Compartir los cuidados es un eslabón imprescindible para la igualdad entre mujeres y varones.

Una responsabilidad que debemos compartir. Foto: ONU/Pablo Bielli
Una responsabilidad que debemos compartir. Foto: ONU/Pablo Bielli

Avanzar en la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres implica promover las mismas oportunidades que los varones en el empleo, en la participación activa en la vida pública y política, en el acceso a cargos de decisión y en el logro de iguales condiciones para el disfrute de todos los derechos.

Sin embargo, se omite con frecuencia un factor estructural que está en la base de las desigualdades de género: la carga de trabajo no remunerado que asumen las mujeres en los cuidados ya sea para la niñez, adultos mayores o personas con discapacidad. Datos de encuestas del uso de tiempo en Uruguay revelan que alrededor de 2/3 del tiempo de trabajo de las mujeres es dedicado al trabajo no remunerado y 1/3 al remunerado, mientras que para los varones es prácticamente inversa.

Las responsabilidades compartidas en los cuidados se vuelven, por lo tanto, un eslabón imprescindible para la igualdad entre mujeres y varones. La Agenda 2030, acordada en 2015 por todos los países miembros de las Naciones Unidas, establece en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5, dedicado a la igualdad de género, la importancia de “reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, y promover la responsabilidad compartida en el hogar y la familia”.

En ese sentido, Uruguay ha dado pasos firmes con la puesta en marcha del Sistema Nacional de Cuidados que apunta, entre otras cosas, a incentivar cambios en la división sexual del trabajo.

Dentro del menú de respuestas de políticas públicas, se destaca la extensión de la licencia maternal de 12 a 14 semanas y la ampliación de 10 a 13 días de la licencia paternal. Además, se estableció un subsidio que permite reducir a la mitad la jornada de trabajo laboral de los padres y madres desde la culminación de la licencia maternal hasta los seis meses de vida del bebé. Este beneficio es transferible entre los integrantes de la pareja y se puede fraccionar de forma alternada. Con este subsidio se pretende, entre otras cosas, disminuir la brecha de género en las trayectorias laborales y mejorar el desarrollo social y cognitivo del niño a través de la interacción con ambos padres.

De acuerdo con un estudio reciente de la Universidad de la República con apoyo de las Naciones Unidas, casi todas las personas trabajadoras encuestadas manifestaron conocer la licencia maternal y la paternal; sin embargo, uno de cada cinco padres en Uruguay no toma la licencia por paternidad o no lo hace de forma completa.

La opción de trabajar medio horario es utilizada por el 69,6% de las mujeres, mientras que solo 4,5% de los varones aprovecha ese beneficio. Las razones más repetidas para no hacer uso de esta prestación están vinculadas a los roles de género ligados a la percepción de la mujer “como mejor cuidadora”, a la creencia de que existen costos económicos asociados a tomarse la licencia o a la idea de que hacer uso de ella perjudica la dinámica de su trabajo.

La existencia de un marco regulatorio es importante y una condición necesaria, pero no suficiente para resolver la desigualdad de género estructural. Es necesario avanzar en un cambio cultural profundo, comprendiendo que los cuidados son la columna vertebral imprescindible de todas las sociedades y que esta distribución desigual no es natural ni inevitable.

Suecia como referencia

Suecia es uno de los países más avanzados en cuanto a licencias parentales. Ofrece desde hace décadas un esquema de prestaciones muy flexible que favorece en gran medida la conciliación entre el trabajo y la familia, tanto para los varones como para las mujeres.
Su sistema de cuidados le otorga a madres y padres 480 días para la crianza de cada hijo/a y este beneficio que se puede utilizar hasta los 12 años del niño/a. De esos días, 90 pertenecen exclusivamente a cada integrante de la pareja como parte de un sistema de "cuotas" de cuidados. Estos días no son transferibles, por lo tanto, si uno de los padres no lo utiliza se pierden.
En este esquema, madres y padres tienen derecho a percibir el 80% del sueldo durante los primeros 390 días de la licencia. Algunas empresas aportan hasta el 90% del salario para que cuiden a sus hijos durante ese período.
Pese a estos incentivos y a que Suecia es uno de los países más igualitarios del mundo, son las mujeres las que continúan quedándose más tiempo en casa cuidando a los hijos. Solo el 17,4% de las parejas comparten de forma equitativa los días de licencia por cuidados.
​Con el propósito de contribuir a la reflexión sobre el rol de los padres en el cuidado de los hijos, Naciones Unidas, junto a la Embajada de Suecia y el Instituto Cultural Suecia Uruguay, lanzan la muestra fotográfica Padres de Uruguay y Suecia, la cual tendrá lugar este sábado 23 en la fotogalería Parque Capurro. La exposición recorrerá diferentes fotogalerías del Centro de Fotografía de Montevideo y centros culturales del interior del país durante un año.
La muestra reúnes 26 imágenes de padres ejerciendo el cuidado. Diez de ellas son las obras ganadoras del concurso fotográfico Padres Uruguayos, llevado adelante entre julio y agosto este año, y 16 pertenecen al ensayo fotográfico Padres Suecos del fotógrafo sueco Johän Bävman.

* Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Uruguay.

** Representante de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) en Uruguay.

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