PATRIMONIO
Esculpida por José Belloni a sus 80 años y con la ayuda de su hijo, la puerta de la Catedral de Florida quiere ser vista. Esta semana se presenta un libro sobre su historia
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Nina Riva se paraba frente a la Catedral de Florida y explicaba con pasión los significados escondidos en esa gran obra casi imperceptible de José Belloni: la magnífica puerta de bronce que forma parte de la declaratoria de Monumento Histórico Nacional. El hijo de la maestra, Germán Álvarez, no intercepta a los transeúntes como su madre, pero realizó un libro que será presentado esta semana.
“No me imagino otra iglesia en la que exista una puerta que te cuente la historia de un país”, dijo Germán Álvarez, compilador de La Puerta, libro sobre la historia de esta obra de José y Stelio Belloni que este año cumple 60 años.
La puerta tiene 12 paneles: seis corresponden a la historia de Florida y seis a la historia del territorio nacional. Por ejemplo, los floridenses empiezan con la Historia de la adoración a la Virgen de Luján en representación de los primeros pobladores del Pintado (que luego dieron origen a la ciudad de Florida) y terminan con los Constituyentes después de la Declaratoria de la Independencia. Los nacionales, en tanto, van de la reducción de los indios por los misioneros hasta el Juramento de la Constitución.

En la parte superior hay dos paneles con temas netamente religiosos: a la izquierda se representa “el sermón de la montaña”; a la derecha se ve “la multiplicación de los panes”.
Cuadro a cuadro.
En 1979, Nina Riva publicó un extenso reportaje sobre la puerta con entrevistas a José y Stelio Belloni en El Heraldo de Florida. Había sido instalada en 1962 y le puso de titular: “Una obra de arte accesible a todos”. Sin embargo, hoy está separada del público por una reja y no tiene iluminación por las noches. El objetivo de Álvarez es que sea tal como escribió su madre, por lo que apuesta que el libro invite a conocerla y llegue a las escuelas.
Se trata de una puerta de bronce de 5,30 por 3 metros y de 800 kilos en la que trabajaron los escultores por dos años. La maqueta original había sido hecha para una iglesia de Maldonado –un proyecto que nunca se concretó– pero que luego fue destinada a Florida.

Las figuras de los altorrelieves fueron diseñados directamente sobre el molde sobre el que se fundió el bronce; los flores, los pájaros y las guardas fueron tallados en yeso (por eso reciben el nombre de bajorrelieves) y no respondieron a ningún boceto, sino que surgieron de acuerdo con la inspiración y el sentido estético de sus autores. Álvarez relata en el libro que en toda su extensión hay flores de maracuyá que, según Belloni, están acompañadas por elementos que simbolizan la vida de Cristo como espinas, pero también lagartijas, escarabajos y serpientes y fauna y flora criollas. Las figuras que aparecen son gauchos, indios y soldados, “hombres sencillos”.
Por ejemplo, en el panel 1, el de la Historia de la adoración a la Virgen de Luján, se ve a un gaucho, una china y a su hijo adorando, según la leyenda, a la virgen ubicada en el hueco de un árbol y que se cree que llegó a la Banda Oriental alrededor de 1730. En la guarda se ven flores de jacarandá y benteveos.
La historia continúa en el panel 2 sobre la construcción de la Capilla del Pintado, erigida en 1779. Belloni representó el momento con hombres, religiosos y animales trabajando juntos en la obra. También se ve un chingolo y un cardo. El panel 3 es el Traslado a la Florida: una pesada carreta transporta la virgen y se movilizan indios, chinas, criollos y europeos hacia Villa de San Fernando en 1809. La guarda se luce con flores del ceibo y cardenales.
El panel 4 es la Primera Misa por la Patria y se ve a un sacerdote levantando el cádiz, siendo observado por gauchos y chinas; algunos de estos portan lanzas de caña tacuara. La fauna y flora están representadas por un hornero y un canelón.

La historia de Florida prosigue en el panel 5 que está dedicado a Juan Antonio Lavalleja y la Cruzada Libertadora, decorado con un Martín Pescador y un sarandí.
El último panel correspondiente a la historia local muestra a los Constituyentes después de la Declaratoria de la Independencia, adorando a la virgen. Un camalote y un ave zancuda completan la decoración.
Los paneles de la historia nacional comienzan en el séptimo con la Reducción de los Indios por los Misioneros, que representa el mestizaje de la población, acompañado por una ratonera y un palo borracho. El panel 8 es la Entrega de la Espada de Posadas, una escena posterior a la Batalla de las Piedras, en la que José Artigas recibe la espada del vencido. La fauna y la flora están presentes por una tijereta y por un arrayán.
En el panel 9 se ve la Expulsión de los Franciscanos del convento y colegio de San Bernardino por las fuerzas militares en 1811. Un plumerillo y una cotorra completan la escena. En el panel 10 se retrató la Fundación de la Primera Biblioteca Pública el 26 de mayo de 1816. Se ve a Dámaso Antonio Larrañaga, rodeado de civiles y libros. La guarda luce un pirincho y la flor de la pajarita.
El panel 11 muestra a los Asambleístas de la Florida de 1825 alrededor de una mesa, discutiendo las leyes fundacionales. Enmarcan la escena una torcaza y una coronilla. El último panel, el 12, representa el Juramento de la Constitución en uno de los regimientos del Ejército. Como no tenían una cruz, “la hicieron con bayonetas”, apuntó Álvarez. Se ve, además, un zorzal y una madreselva.