CORONAVIRUS

"Nueva enfermedad" pos-COVID: tratar las secuelas en los pulmones

Los pacientes graves con coronavirus pueden mantener dificultades respiratorias hasta fibrosis de forma crónica

Pulmones
Se recomienda a pacientes con coronavirus que consulten con un neumólogo en un plazo de cuatro a seis meses, en particular, si estuvieron internados. Pixabay

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COVID secuelar o posCOVID o algún otro nombre deberá definirse, a juicio de la neumóloga María Alejandra Rey, vicepresidente de la Sociedad Uruguaya de Neumología y directora del Departamento de EPOC de la Asociación Latinoamericana de Tórax, para hablar de las secuelas respiratorias de la COVID-19. “Estamos frente a una nueva enfermedad que debemos estudiar a futuro”, dijo a El País. Este virus que ocasionó una pandemia con 10 millones de infectados todavía sigue siendo un gran desconocido para la ciencia.

Esta “nueva enfermedad” tiene como protagonistas a los pacientes infectados por el SARS-CoV-2, que cursaron un cuadro severo (respiratorio y/o multisistémico) y que se recuperaron pero que quedaron con lesiones pulmonares de distinta entidad.

En números, la experta habló de que afecta entre el 5% y el 10% de los pacientes que requirieron internación en CTI y ventilación asistida (que, en el total, es un grupo que comprende el 20% de los pacientes totales).
“Da la imagen de que es poco; y sí, más con los números de Uruguay, pero si pensamos en los números mundiales, que tenemos 10 millones de infectados y si el 20% requiere internación y, de ellos, entre el 5% y el 10% queda con secuelas respiratorias, estamos frente a una nueva enfermedad”, explicó Rey.

La recomendación es que todo paciente que haya tenido coronavirus, en particular aquellos que requirieron internación, consulten a un neumólogo en un plazo de cuatro a seis meses para determinar el grado de daño pulmonar. Estos deben someterse a un exhaustivo interrogatorio y estudios anatómicos y funcionales como, por ejemplo, el funcional respiratorio o el test de marcha, además de tomografías, para medir y analizar la capacidad de los pulmones para introducir y liberar aire. “Con estos parámetros vamos a saber si quedaron o no secuelas y, de acuerdo a eso, hacer un plan de tratamiento y de control”, afirmó la especialista.

Las etapas de una neumonía.

La principal afectación de la COVID-19 es respiratoria aunque su presentación clínica es muy variable. Se estima que entre tres y cuatro pacientes de cada 10 son asintomáticos. El resto puede presentar desde cuadros leves hasta graves.

Entre los primeros aparece la odinofagia (dolor de garganta), rinitis o rinorrea (secreción nasal), los que constituyen cuadros respiratorios altos, a los que se les ha sumado la pérdida de los sentidos del olfato y del gusto.

Pero a partir de aquí comienza a gestarse la severidad de la enfermedad. Si el paciente desarrolla un compromiso pulmonar en forma de neumonía (inflamación infecciosa del parénquima pulmonar, es decir, de los bronquiolos y de los alvéolos) va a necesitar internación. Dos de cada 10 pacientes con coronavirus son los que evolucionan a una insuficiencia respiratoria y deben ser ventilados de forma artificial.

La neumonía, en sí misma, se manifiesta en diferentes etapas: una temprana que puede comprender falta de aire, tos y poca flema y una caída del oxígeno en sangre menor al 90%; y una etapa avanzada cuando esta neumonía compromete a los dos pulmones y agrava la insuficiencia respiratoria. “Aquí pueden curarse. No todos los pacientes pasan por todas las fases”, aclaró Rey.

Sin embargo, un grupo transita de la etapa avanzada a la etapa severa donde no solo están comprometidos los dos pulmones, sino casi la totalidad del órgano y se agrega “la cascada inflamatoria” por la que la COVID-19 se transforma a una enfermedad multisistémica: se suma el compromiso cardíaco y renal, baja mucho la presión sanguínea y hay afectación neurológica.

La última fase de la neumonía es la de resolución. “Esos pacientes que están tan graves no tienen porqué quedar así; hemos visto pacientes con mucho compromiso pulmonar que mejoran a los días y pueden curarse casi sin secuelas”.

coronavirus pulmones
La médica compartió esta imagen de un paciente leve con COVID-19: el daño pulmonar fue transitorio.

Los daños.

La palabra clave es “casi”, de ahí que los pacientes deban ser estudiados en los próximos meses. Según Rey, se pueden encontrar pistas en las investigaciones posteriores a los brotes de Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) y Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), otros dos coronavirus. El primero no pudo ser documentado con exactitud en los tres años siguientes pero igual se encontraron cicatrices pulmonares. El MERS demostró que un tercio de los pacientes quedaron con secuelas respiratorias.

¿Qué pasa con la COVID-19? Un síntoma posterior es la disnea que puede ser transitoria. “Si caminaban o subían una escalera rápidamente, ahora la van a subir y van a sentir falta de aire al igual que otras patologías como el EPOC”, apuntó Rey a El País.

Pero se estima que hasta el 10% de los pacientes graves van a quedar con secuelas crónicas. En esto influye una serie de factores de riesgo: edad, sexo masculino, ingreso al CTI y presencia de lesiones severas en los pulmones o tromboembolismo pulmonar durante el transcurso de la enfermedad. Se trata de pacientes que “curan la neumonía con cicatrices” o fibrosis.

Así lo ilustró la médica: “El pulmón es como una esponja que se aprieta y se expande fácilmente; pero en estos casos queda con zonas más rígidas que no le van a permitir funcionar correctamente”. Los pulmones, además, pueden quedar “destruidos” por dos razones: por grandes orificios llamados bullas (que son espacios vacíos que reducen el espacio disponible para que el órgano se expanda) y por bronquiectasias (dilatación de los bronquios).

¿Qué sucede con los fumadores?

La neumóloga María Alejandra Rey identificó los siguientes factores de riesgo para adquirir secuelas respiratorias luego de padecer coronavirus: edad, sexo masculino,
ingreso al CTI y presencia de lesiones severas en los pulmones. Pero hizo una precisión: todavía no se agregó el tabaquismo a la lista, aunque “es lógico” que es un hábito que “agrega daño” a los pulmones “y la evolución va a ser peor”.

“Lo peor que puede pasar es que capaz que a una persona le tocaba entrar dentro del 80% (de pacientes leves) pero por ser fumador o seguir fumando puede pasar al grupo de los pacientes con secuelas pulmonares”, explicó la vicepresidente de la Sociedad Uruguaya de Neumología.

Otra secuela posible que Rey consideró como “la más importante” es la hiperreactividad bronquial. “Pacientes con o sin antecedentes de alergia o asma quedan con una sensibilidad especial y hacen broncoespasmos. Esto es habitual con otros virus en invierno y se está viendo con los pacientes de COVID-19. Quedan como si fueran asmáticos frente a estímulos que antes no les producían nada”, relató.

Los pacientes recuperados pueden sufrir, además, secuelas cardíacas, renales, vasculares y neurológicas, según el compromiso multisistémico que haya alcanzado el coronavirus.

Con todo, Rey indicó: “Estas enfermedades no las tenían antes de la COVID-19 y conforman una nueva enfermedad y no todos deberán ser tratados de igual manera”. Aunque se parezcan a afecciones ya conocidas como el asma o la tuberculosis, el punto de partida y el desarrollo son diferentes. Si bien la neumóloga repitió que los casos en Uruguay son pocos, a nivel mundial es una nueva situación sanitaria para atender. “El mensaje positivo es que el 80% de los pacientes marcha bien”, concluyó.

Medición del flujo respiratorio.

La recomendación es que todos los pacientes con coronavirus, en particular aquellos que estuvieron internados, consulten con un neumólogo en un plazo de cuatro a seis meses para evaluar las posibles secuelas pulmonares. Una prueba que deberán completar es la funcional respiratoria. Las mediciones del flujo de aire se realizan con un espirómetro, que consiste en una boquilla y un tubo conectado a un dispositivo de registro. La médica María Alejandra Rey dijo a El País que recién ahora se están retomando estos exámenes puesto que habían sido suspendidos para evitar contagios. “El riesgo de contaminación de los espacios si la persona tiene coronavirus por más que sea asintomático es alto; por eso, recién ahora los estamos haciendo con todos los cuidados de no contaminación”, comentó.

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