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Museo de Arte Contemporáneo Americano: el sueño de Pablo Atchugarry se materializa

El escultor uruguayo Pablo Atchugarry verá el sueño de tener su propio museo realizado al comienzo de 2022. Un recorrido de las obras junto al artista.

Las obras del Museo de Arte Contemporáneo Americano. Foto: Ricardo Figueredo
Las obras del Museo de Arte Contemporáneo Americano

En Manantiales, a pocos kilómetros de Punta del Este, el sueño del escultor Pablo Atchugarry crece a pasos agigantados. El Museo de Arte Contemporáneo Americano (MACA) tiene ya dos pisos y gran parte de su techo pronto.

Atchugarry levanta la mirada y observa la dimensión de la construcción, esquiva las máquinas y explica que, para él, el museo será un gran contenedor: “La idea era realizar en Uruguay este Museo de Arte Contemporáneo Americano para que se ocupe de los artistas de todo el continente y que sea un gran contenedor de sueños para ellos. A su vez, el objetivo es que forme parte del entramado cultural del Uruguay”, agrega.

Para involucrarse con la comunidad, el museo, tendrá las mismas características que la fundación: será libre, gratuito y estará abierto todo el año.

Pablo Atchugarry en las obras del Museo de Arte Contemporáneo Americano. Foto: Ricardo Figueredo
Pablo Atchugarry en las obras del Museo de Arte Contemporáneo Americano. Foto: Ricardo Figueredo

“La inauguración del museo está prevista para el 8 de enero del 2022, será una gran apertura y una gran fiesta para todo el país”, señala.

Es una obra sin precedentes a nivel nacional: se trata de un edificio que el artista encomendó al arquitecto Carlos Ott —quien diseñó la Opera de La Bastilla en París — y que se encalava dentro de las 40 hectáreas que tiene hoy la fundación.

“Este sueño se lo confié a Carlos Ott, un querido amigo y un grandísimo arquitecto. Creo que Carlos es un arquitecto escultor porque él crea formas que están dialogando con el espacio y es la misma relación que tiene el escultor con su obra”, asegura.

Las obras del Museo de Arte Contemporáneo Americano. Foto: Ricardo Figueredo
Las obras del Museo de Arte Contemporáneo Americano. Foto: Ricardo Figueredo

De acuerdo con Atchugarry, edificio tiene las características de un arca que incluye una nave central como si fuese un barco: “Carlos lo diseñó con un estilo que es muy típico de su arquitectura y para crearlo tuvo consideración el terreno, la ondulación y las curvas. No es algo que aterrizó aquí sino que realmente creció como los árboles en este parque”, destaca.

A pesar de que faltan más de 10 meses para que abra sus puertas, el escultor recorre la obra y explica qué irá en cada lugar. Cuenta que la colección —que él mismo ha juntado a lo largo de los años— está compuesta por nombre nacionales como José Pedri Costigliolo, María Freire, Lara Campiglia o Martín Pellenur, pero que hay lugar para figuras internacionales como la norteamericana Louise Nevelson.

Las obras del Museo de Arte Contemporáneo Americano. Foto: Ricardo Figueredo
Las obras del Museo de Arte Contemporáneo Americano. Foto: Ricardo Figueredo

La madera dominará ese gran hall y techo que tendrá el museo, algo que no es un dato aleatorio para Atchugarry: grandes eucaliptos uruguayos que fueron tratados, cortados y numerados en Francia y luego volvieron a Manantiales para formar parte de la obra arquitectónica: “Es una especie de parábola, en la como tantos uruguayos van al exterior, se desarrollan y crecen para luego regresar a Uruguay, la madera que se perfecciona en Francia y vuelve enriquecida de esa experiencia, una simbología que me gustó mucho”, explica.

El escultor camina por la carcasa del museo y visualiza qué se verá en cada espacio, mientras señala las vistas de la parte superior indica que habrá una terraza que invitará a caminar por el parque de las esculturas. Del otro lado, en una amplia sala cuenta que llegará una exposición itinerante de grandes artistas como los que se ven en el Moma de Nueva York o el Centro Pompidou de París.

Las catacumbas, como llama Atchugarry al piso de abajo, tendrán un clima más íntimo, con iluminación baja y paredes pintadas de negro. Además, incluirá un cine de 72 butacas en el que se proyectarán obras experimentales, de autor, arte audiovisual, clases y conferencias.
Atchugarry destaca la importancia cultural que tendrá el museo: “Queremos que sea un ancla para romper la estacionalidad de Punta del Este; que en cualquier momento del año se pueda visitar”, remarca.
“Estamos abiertos para quienes quieran venir a ver como avanza, porque esto es efímero y el proceso de contrucción terminará pronto”, concluye el escultor mirando su sueño realizarse.

Pablo Atchugarry junto a una de sus obras monumentales. Foto: Ricardo Figueredo
Pablo Atchugarry junto a una de sus obras monumentales. Foto: Ricardo Figueredo

El trabajo del artista entre Uruguay y Europa

En la Fundación Pablo Atchugarry, el artista tiene su taller en el que habitualmente pasa el verano austral.

En el ingreso --a pocos metros de la puerta de la fundación--, un mármol de seis metros de altura y 25 toneladas llama la atención, se trata de una obra monumental en la que el artista trabaja desde hace algún tiempo.

Atchugarry pasea entre los mármoles en los que está trabajando, algunos tienen simplemente unas rayas sobre las que luego tallará, otras obras están más avanzadas.
“Trabajo con mármol rosado de Portugal y mármol de Carrara (Italia)”, indicó, en tanto las bases de las obras se realizan con granito negro del Uruguay.

“Son obras que van y vienen hasta que las termino y en general encuentran hogar en Estados Unidos o Europa. Son como rolling stones (cantos rodados) porque ruedan por el mundo” , agrega con una sonrisa.

La fundación alberga muchas de sus obras, entre ellas en una capilla diseñada por el arquitecto Leonardo Nogués (quien además es el director del museo), se encuentra “La piedad” que e Atchugarry creó en la década de 1970.

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