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Ida Vitale: “El humor ayuda mucho a vivir, sobre todo a los otros”

La poeta uruguaya y última referente de la “Generación del 45”, habla de sus inicios y su visión sobre la actualidad de la literatura

Ida Vitale en Universos. Foto: Captura

No entender para entender. Así fue el inicio de Ida Vitale con la literatura. Con el humor como defensa y salvoconducto, la poeta, ensayista, traductora, profesora y crítica literaria miembro del movimiento artístico denominado "Generación del 45", identifica a la curiosidad como uno de los puntos claves para explorar esta disciplina.

“Cuando los profesores de legua se preocupan tanto porque todo se entienda, también hay que dejarle una parte al misterio, a la curiosidad, digo el no entender del todo”, sostiene al contar que su comienzo en la literatura fue leer en el liceo un poema de Gabriela Mistral y no entenderlo. Ese misterio y su afán por comprenderlo marcaron su futuro.

Vitale es una de las 10 destacadas personalidades del ciclo Universos. Historias que construyen futuro, coorganizado por MAPFRE y El País, donde diferentes referentes de la historia reciente de Uruguay dan cuenta de su experiencia y de cómo forjaron su presente.

La poeta es un símbolo indiscutible de la cultura nacional y su voz resuena a lo largo y ancho del planeta. Reconocida como una de las 100 mujeres más influyentes del mundo en 2019, según la BBC, su trayectoria está plagada de galardones. Obtuvo el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y en 2018 recibió el Premio Cervantes, posicionándose como la quinta mujer en la historia que logra la prestigiosa distinción en literatura en español.
Su más reciente reconocimiento, fue hace un mes con la condecoración por el Ministerio de Cultura de Francia por su contribución a la proyección de las artes y las letras en el mundo.

Ida Vitale

Por si fuera poco, es la última referente de la “Generación del 45”, una de las más influyentes de la literatura nacional a la que también pertenecen poetas uruguayos como Mario Benedetti, Idea Vilariño, Carlos Maggi o Emir Rodríguez Monegal.

Su vida está plasmada de anécdotas. Comenzó su vida matrimonial con Ángel Rama conviviendo junto a la pareja amiga de Maggi y María Inés Silva Vila (“Pocha”), un hecho rupturista para la época. “Yo tenía una familia muy aburrida, así que casarme e ir a convivir con otros resultó muy simpático”, cuenta la poeta.

Pese a que el entorno se extrañó por dicha decisión, fue la practicidad y el aprecio lo que inclinó la balanza. Ambas parejas querían un hogar amplio pero con su dinero no accedían, así que resolvieron buscar una casa “divisible por dos”.

“Para nosotros fue tanto más cómodo, porque nos dividíamos. Pocha sabía cocinar mucho mejor que yo; yo en cambio me preocupaba de la prolijidad de la casa, así que nos compensábamos. Y los maridos creo que también”, recuerda.

La "Generación del 45"

Sus dos grandes referentes fueron los españoles José Bergamín, su profesor en Montevideo, y el ganador de un Premio Nobel, Juan Ramón Jiménez. “Eran distintos y los dos muy útiles, complementarios”, afirma Vitale.

Ida Vitale

Al momento de describirlos, identifica a Jiménez como una persona de gran autoridad y centrado en sí mismo. Bergamín, en cambio, era muy humano y una persona con mucho humor. “El humor ayuda mucho a vivir, sobre todo a los otros”, acota. “Bergamín era un profesor nato que no lo era Juan Ramón, quien era mucho más centrado sobre sí mismo. Bergamín, quizá porque le tocó vivir peores momentos o porque no tenía la fama de Juan Ramón, era muy humano, además conocía mucha gente. Nos hablaba de mucha gente. Juan Ramón no, él hablaba de él, obviamente”, dice entre risas.

Otras de las personalidades con las que compartió fue con el escritor Juan Carlos Onetti. “Por lo general no hablaba, estaba por horas callado hasta que largaba una frase que oh”, cuenta jocosa. “Siempre, siempre. Era siniestro Onetti, vivía estudiando el mundo. Veía las reacciones, todo eso le divertía mucho. Siniestro con cariño y consideración. Siempre estaba provocando situaciones, estudiando, pero nosotros hacíamos lo mismo, nos vengábamos. Onetti era estupendo”, agrega.“Fue un buen período montevideano”, recuerda con una sonrisa.

El interés ante todo

En el encuentro, en el que participaron las periodistas Alexandra Morgan y Soledad Gago, el escritor Agustín Acevedo Kanopa y el comunicador Fernando Medina, Vitale señala las ganas como el factor determinante para estudiar poesía. “Supongo que es cuestión de elegir primero, porque si no te ha interesado especialmente un escritor nuevo y tratás de imitarlo, que es casi lo normal, puede ocurrir que te vayas por otro camino que te deja después desilusionado”, remarca.

Y añade: “Una de las cosas más difíciles que viví yo era leer una cosa y decir: ‘¿Pero esto es bueno? ¿Está bien que me guste o no debería gustarme?’”.
En referencia a la baja en la venta de poesía puntualiza el hecho de que casi no se dé en el liceo para incentivarla. Pero, entonces, ¿habría que defenderla o que siga solo su curso? “Que la defiendan los lectores. Nada impuesto funciona”, afirma.

Ver el resumen de la entrevista completa: 

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