CIENCIA

¿Cómo se espera que evolucione la actividad del volcán que entró en erupción en Islas Canarias?

Experta explica el fenómeno que mantiene en alerta a isla canaria por la erupción del Cumbre Vieja y repaso los eventos de volcanismo en nuestro territorio

Erupción del volcán Cumbre Vieja en La Palma, España. Foto: AFP
Erupción del volcán Cumbre Vieja en La Palma, España. Foto: AFP

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Puede durar días, semanas, meses o años. “Termina cuando el volcán lo decide”, adelantó Rossana Muzio, profesora adjunta de Petrología Ígnea de la Facultad de Ciencias, sobre lo que se puede esperar del volcán Cumbre Vieja que entró en erupción el pasado domingo en la isla canaria La Palma y que en octubre iba a cumplir 50 años sin rugir.

Uruguay no tiene volcanes (aunque sí tuvo un pasado activo) y, por tal motivo, desconocemos lo que implican estos fenómenos naturales que, en algunos casos, han cambiado la historia de la humanidad.

Afortunadamente para los 85.000 habitantes de La Palma, Cumbre Vieja no es ni el Vesubio ni el Kratatoa, sino que pertenece al modelo estromboliano, que debe su nombre al volcán italiano Stromboli, y Canarias tiene un Instituto Volcanológico que hace un permanente monitoreo de la actividad de la zona y que siguió los pasos correspondientes de prevención y evacuación.

¿Cómo fue el pasado volcánico del territorio uruguayo?

Hace millones de años el paisaje era completamente diferente. El territorio que hoy conocemos como Uruguay estaba a merced de la actividad volcánica. Al sur del río Negro hay registro de rocas volcánicas de al menos 2.000 millones de años de antigüedad que ya están completamente erosionadas y hoy son rocas metamórficas (resultado de altas temperaturas y presiones). “Ocurrió en un pasado geológico en un contexto similar a lo que hoy es el contexto andino”, explicó Rossana Muzio.

En ese momento había “arcos volcánicos” producto de la interacción de placas a través de los cuales hubo emisión de lava en la superficie a través de fisuras.

No obstante, “la dinámica de las placas cambió y no se evolucionó hacia una cordillera volcánica”.

Este es un volcanismo “más reciente” que se asocia a la separación de la placa sudamericana de la placa africana hace 200 millones de años. “En ese momento éramos un supercontinente y se produce una fragmentación continental que da origen a la dorsal del Atlántico y posteriormente al océano Atlántico como lo conocemos”, apuntó Muzio.

Como consecuencia de este movimiento, se propagaron y reactivaron muchas fracturas y zonas de fallas preexistentes en el territorio que hoy es Uruguay a través de las cuales ascendió mucho material volcánico basáltico. Esto ocurrió principalmente en la región norte litoral y norte y también en las cuencas del sur y sureste.

“Fue un magmatismo un poco más explosivo”, dijo a El País. El resultado puede verse en las cuencas del río Santa Lucía y de la Laguna Merín. En la última hay más de mil metros de basalto en su porción inferior.

La geóloga agregó: “Una lava de carácter más viscoso y explosivo dio lugar a calderas volcánicas” que vemos en Arequita, Sierra de los Ajos, Sierra de San Miguel y otras formaciones que son visibles a lo largo de la ruta 13.

Humo del volcán en erupción de la Isla de la Palma. Foto: AFP
Humo del volcán en erupción de la Isla de la Palma. Foto: AFP

¿Pero qué es un volcán estromboliano? Hay que saber que existen distintos tipos de volcanes y de erupciones volcánicas. Cumbre Vieja no tiene la forma de cono como el Monte Fuji o el Vesubio, sino que es un cráter o caldera que tiene erupciones intermitentes. “Puede haber erupciones alternadas con emisión de gases y de lava, pueden detenerse y luego continuar. El tiempo lo dirá el volcán”, explicó quien también es investigadora de Pedeciba Geociencias.

Los estrombolianos largan emisiones de gases, partículas finas, cenizas y lava en periodos más o menos regulares sin alcanzar una gran explosión como sucede con el Krakatoa (el mayor ejemplo de un volcán que puede ocasionar un cataclismo). “En el caso de Cumbre Vieja, como en el Stromboli, las emisiones se dan a intervalos regulares”, apuntó Muzio.

Le siguen en intensidad los plinianos, como el Vesubio, cuyas erupciones provocan columnas de material particulado y gases de entre 10 kilómetros y 15 kilómetros de altura; y los superplinianos, “los extremadamente explosivos”, que forman columnas de 25 kilómetros o más, que ingresan a nivel estratosférico y cuyas nubes de cenizas se dispersan por largas regiones del globo.

Un aspecto importante del evento en La Palma es que la isla está conformada por el mismo volcán y por algunas bocas menores. El archipiélago de Canarias surgió de un volcán submarino a varios miles de metros bajo el nivel del mar en el que siempre ha intervenido la separación de las placas y la presencia de anomalías térmicas. El movimiento “permite que el magma ascienda desde el manto terrestre; este es continuo y permanente y es el que construye el fondo oceánico con los derrames de lava”, dijo.

Por erupciones anteriores (las más importantes sucedieron en las décadas de 1940 y 1970), La Palma sufrió fracturas importantes en el terreno que se convirtieron en nuevos conductos volcánicos por los que puede salir la lava que asciende desde una zona de menor presión hacia una de menor presión en la superficie. Veinticuatro horas después de la primera erupción, Cumbre Vieja tenía nueve fisuras activas. La lava “se va abriendo espacio; el propio efecto térmico hace que la fisura se vaya propagando o genere nuevas bocas de salida”, comentó Muzio a El País. Por ejemplo, la erupción de 1971 y el enjambre sísmico que la acompañó durante días generó una fractura bastante profunda con dirección norte-sur que probablemente se haya reactivado en la actualidad.

Volcán en La Palma, España. Foto: EFE
Volcán en La Palma, España. Foto: EFE

La llegada al mar.

Ayer se esperaba que la lava del Cumbre Vieja llegara al océano al final del día. El manto de lava que brota del volcán y fluye como un río recibe el nombre de colada. “Son como sábanas de lava”, ilustró Muzio. En La Palma había tres lenguas diferentes. Cuando la lava, que tiene una temperatura de unos mil grados, choca con el mar, cuya temperatura ronda los 20 grados, genera un impacto térmico que levanta “explosiones leves” y de “riesgo localizado”. Se trata de nubes de vapor de agua y gases levemente tóxicos que son liberados a la atmósfera y que su mayor impacto es la afectación de invertebrados marinos. “No es una explosión que vaya a destruir la isla”, afirmó la geóloga. Tampoco generará problemas en el control aéreo dado que no ha habido una gran columna eruptiva (eso sucedió en 2010 con el Eyjafjallajöjull, cuyas cenizas paralizaron las comunicaciones aéreas en toda Europa).

¿El final?

De todos los riesgos geológicos, el volcanismo “es uno de los más controlados”, a juicio de Muzio. El momento de un terremoto es “impredecible”, pero las erupciones volcánicas lo son en gran medida porque hay muchos indicios que permiten tomar medidas preventivas para evitar pérdidas humanas. Existe un “semáforo volcánico” que es un sistema de alerta que consta de cuatro niveles, indicados con los colores verde, amarillo, naranja y rojo. Para Cumbre Vieja se había adoptado el rojo el sábado; el volcán finalmente entró en erupción a las 15:15 de domingo (hora local). Antes de ese momento se habían registrado más de 20.000 temblores.

Los expertos monitorean la cantidad de dióxido de azufre emitido en cada erupción y la movilidad del suelo para estimar el cese de la actividad volcánica aunque la última palabra la tenga siempre el volcán.

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