Wagner bajo la mirada de un argentino errante

BUENOS AIRES

n Uno de los artistas plásticos argentinos de mayor cotización internacional debutó ayer como escenógrafo de ópera en la producción de El holandés errante, de Richard Wagner, en Buenos Aires.

Dirigida musicalmente por el suizo Charles Dutoit y artísticamente por Daniel Suárez Marzal, El holandés errante, de tres horas de duración, se representa sin intervalos en el Teatro Colón, con Fedor Mozhaev, Mario Russo y Paul Plishka como voces principales.

"Me da la impresión de que quien en algún momento se interesa por la estética, el arte y la política, tarde o temprano se da contra Wagner", afirma Kuitca, de 42 años.

El artista, un amante de la ópera, va a pasar de espectador a escenógrafo en un momento en que triunfa en Buenos Aires con una exposición retrospectiva en el Museo de Arte Latinoamericano, que ya ha sido vista por más de 30.000 personas.

La muestra, integrada por más de 200 obras, entre pinturas, dibujos y una instalación, realizadas en los últimos veinte años, fue preparada por el Museo Reina Sofía de Madrid.

Kuitca no exponía en Buenos Aires desde 1986, pero ha expuesto individualmente en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York (1991), en la Whitechapel Art Gallery de Londres (1995) y en la Fondation Cartier de París (2000), entre otros.

"La opera como un campo de batalla es uno de los lugares más interesantes del arte y de todos los campos de batalla líricos, Wagner es el exponente máximo", señaló Kuitca a La Nación

No es la primera vez que este artista argentino se adentra en el universo wagneriano, pues ya hizo una serie de cuadros sobre la famosa Tetralogía del músico alemán.

En su trabajo como escenógrafo de ópera, que ha estado precedido de varios trabajos para teatro, Kuitca rehuyó la tradición y trató de dar una "visión distinta" dejándose llevar por su intuición para que las imágenes "surgieran espontáneamente".

A Clarín le confesó que pensó la escenografía como "una instalación" y que lo que le interesa de Wagner es "la potencia" y la idea de "producir un cambio, una Revolución".

Tras señalar que no es una puesta "escandalosa", pese a que "no hay canon escénico en Wagner", Kuitca destaca que lo que le importa es que los espectadores que acudan al Teatro Colón vean cosas distintas y disfruten de la "sorpresa".

"Prefiero la variación mas equivocada a la tradición más acertada", señala Kuitca, quien ha tratado sin convencionalismo elementos clásicos de El holandés errante como el barco, el fantasma y el retrato de Senta.

Wagner, que se encargó él mismo del libreto de lo que definió como "una balada romántica", estrenada en 1843, se inspiró en un mito acerca de un marino condenado por Dios a navegar eternamente por su soberbia. EFE

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