SEBASTIÁN AUYANET
Con una amplia base de público en países como Chile, el francés que en los 70´ era el favorito de algunos cultores de la música moderna extiende las redes de su música al Río de la Plata. Su violín sonará en Montevideo el próximo jueves, a las 21 horas.
"Fue tan interesante que no sabría por dónde empezar...", responde en un inglés tropezón el francés Jean-Luc Ponty cuando la primera pregunta de la entrevista se centra en Frank Zappa, uno de los dos músicos más importantes a los que este virtuoso nacido en Avranches contribuyó con su creatividad.
"Yo creo que antes que nada, lo que más aprendí al trabajar con Zappa fue a ser un líder fuerte, de la importancia que tiene ser un líder en un proyecto. De la importancia psicológica que eso implica. ¿Sabés por qué te lo digo? Porque cuando un artista tiene bien claro el tipo de música que quiere hacer, tiene que comunicárselo a su banda con rigor y efectividad. Si tú tienes un sonido en tu cabeza, primero tienes que saber bajárselo a quienes te acompañan, y luego exigirles que se ajusten a esa visión que tenés de tu arte", explica el violinista. "Del tema de las drogas prefiero no hablar, me parece una tontería. Mientras yo estuve con él dentro del estudio no tocó una sola droga. Es más, lo vi echar músicos que sí lo hacían dentro del estudio. Puedo decir entonces que la rigurosidad de Zappa es lo que más me llamó la atención, estaba bien lejos de todos los demás preconceptos. El talento no está en la cantidad de drogas que tomás, lo digo por si queda alguna duda de eso".
-Todas sus experiencias con otros músicos son comentadas como exitosas. ¿Tuvo alguna experiencia negativa?
-Bueno, son las menos, pero no podría decir que todas fueron exitosas. Ahí funciona también el ejemplo de Zappa. No sólo es una cuestión de afinidad. Hay cuestiones de afinidad y expectativas que no siempre se resuelven o coinciden, mucho menos dentro del estudio. Lo que uno tiene que tener muy claro es el tipo de música al que quiere llegar. Esto es como la política: tenés que comprometerte con la causa, compartir una visión con el líder del grupo y seguirlo. Y eso es lo que hay que aprender a la hora de ser un líder. En este género, si vos sos el que compone, sólo vos sabés cómo y de qué manera tiene que sonar tu música, entonces siempre empieza contigo.
Ponty es un notorio colaborador. Su violín eléctrico ha aparecido en un sinfín de discos, destacándose sus experiencias con Elton John (en el año 1973, cuando grabó en Honky chateau) y con la orquesta de Mahavishnu, liderada por John Mc Laughlin. Otros músicos, como Robert Wyatt y Al Di Meola, también han compartido su firma en diferentes trabajos suyos.
Su estilo sinfónico, añadido a la fusión de jazz, le ha imprimido un sello reconocible en los niveles más avanzados de escucha: "Su estilo, brillante, es comparable con lo que hacía John Coltrane por el jazz en sus comienzos y también en plena carrera", comentó alguna vez el crítico Joachim Berendt. Es también el primer músico que probó y perfeccionó el uso del pedal de wah-wah con un violín. "Cuando los ingenieros que trabajaron en el wah-wah estaban desarrollando el producto, yo los contacté y empezamos a probar distintas variantes que fueran a funcionar con mi instrumento. Así, adaptándolo, llegamos a la conclusión de que había una cierta calibración del efecto que era la certera para el violín. Eso ya me permitió tener un sonido bien distinto, que era lo que en definitiva yo estaba buscando".
¿atacama? La relación de Jean-Luc Ponty con Chile lleva ya varios años. En 1998 realizó su primera visita, y el público de ese país quedó prendido del sonido de su "Violectra", el violín de cinco cuerdas que el francés descubrió a temprana edad y que terminó eligiendo como compañero de ruta para el resto de su carrera.
En el año 2006, el violinista llegó a ese país para participar del Festival Providencia Jazz. Una vez que terminó esa participación, el músico emprendió un viaje personal por el desierto más árido del mundo, el cual inspiró un trabajo discográfico, editado un año después por el sello Koch de los EE.UU.
La increíble pifia llegó a la hora de ver el título del nuevo trabajo impreso en el arte del disco. El nombre era The Acatama Experience, y ni el músico ni sus colaboradores notaron la falla. Con el disco pronto para ser editado, no hubo forma de hacer la corrección.
Ponty, acreditado como uno de los precursores e impulsores de la fusión entre el jazz y el rock de la que tanto se habla hoy en muchos trabajos de bandas a lo largo del planeta, se reconoce como un creador de música que se inspira en las "emociones e impresiones".
opciones. Viajando por el mundo, el compositor consigue la materia prima para poder componer, y su desafío es intentar que el público reciba las mismas sensaciones que él sintió en esos lugares visitados. "Yo no soy un tipo muy expresivo, entonces necesito a la música para poder comunicar esas expresiones. No tengo el talento para hacerlo con letras, entonces ésta es una buena forma de comunicar".
-¿Cuánto tiempo le llevó encontrar un estilo propio dentro del jazz?
-Bueno, ¡fue bastante rápido! (risas). Tenía 21 años cuando grabé mi primer disco de jazz como líder de una banda. Había descubierto el género con 17, o sea que me tomó unos tres o cuatro años. Creo que a pesar de la evolución de mis variantes musicales, lo importante fue que a esa edad encontré el espacio en el cual me quería mover. Y lo más gratificante es cuando tenés un disco, se lo mostrás a alguien que no te escucha desde hace mucho tiempo y te reconoce. Eso quiere decir que el concepto sigue estando ahí, la base. Y creo que aún hoy si escuchás The Acatama Experience podés encontrar el estilo que vengo tratando de hacer funcionar desde que tengo 21 años.
Una gira de virtuosismo que se inspiró en Chile y recorre el Sur
Según la prestigiosa revista del género jazz Downbeat, The Acatama Experience es un disco cuyo sonido y clima son comparables con Enigmatic Ocean, uno de sus trabajos más notorios e influyentes editado en los años setenta.
Asimismo, Ponty recibió en noviembre del año pasado el "Jazz Trophy" de parte de la prestigiosa revista alemana Jazz Zeitung. El galardón fue recibido por el francés con un concierto. Además, el sello Koch sigue reeditando sus viejos trabajos. Life enigma es uno de los que fueron elegidos durante el año pasado para volver a las bateas remasterizado.
La revista calificó con cuatro estrellas a The Acatama Experience. Ese disco comenzará a ser presentado precisamente hoy en Chile. La ciudad de Concepción recibirá al músico, que un día después llegará a la capital transandina para volver a su público más fiel en la región. Posteriormente, Ponty visitará Viña del Mar, y luego viajará hacia Montevideo.
Las entradas para el concierto pueden adquirirse en cualquiera de los locales de la Red UTS (Palacio de la Música, CD Warehouse o Red Pagos) y las entradas son financiables con Visa. Hay precios especiales para músicos que pueden ser consultados a la dirección de correo electrónico de la producción: contactos@jazztour.com.uy.
Hay varios precios de localidades disponibles para el show del próximo jueves en el Cine Teatro Plaza, que quedará marcado como el lugar de la primera visita del músico francés a Montevideo.
Aún quedan entradas disponibles a $ 480, $ 620, $ 720 y $ 890.
Una vida por y para la fusión del rock y el jazz contemporáneo
Podría decirse que, como a tantos músicos, a Ponty lo condicionó el entorno. Es que este francés nacido en Avranches, en el año 1942, es hijo de un violinista tradicional francés, precisamente quien comenzó a formarlo en el arte de su ejecución. Con los fundamentos básicos bien aprendidos, Ponty entró al conservatorio de la ciudad de París en los `60, momento en que comenzó a tocar con músicos como Stéphane Grappelli y Stuff Smith. Eran tiempos de escuchar a Miles Davis y John Coltrane, virtuosos del jazz que lo inspirarían -este último más que ningún otro- a volcarse por completo al género.
Desde ahí, Ponty aborda tanto al rock como al concepto de "world music" o la propia música clásica, proponiendo diversas fusiones que aún hoy son reconocidas por el mundillo especializado como obras que siguen marcando el ritmo al que evoluciona la música jazz.