Una telenovela brasileña pionera en alta definición

"Niña moza". También es la primera en ir tras el Emmy

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HENRY SEGURA

El próximo miércoles se estrenará "Niña Moza" por Canal 12. Se trata de la primera telenovela brasileña rodada en alta definición y la primera en ser candidata a un Emmy Internacional.

En 1886 corrían vientos de cambio en Brasil. La agonizante monarquía vivía el asedio creciente de los movimientos republicanos que sintetizaban las inquietudes de muchos sectores que veían en el rey a un enemigo común. Entre ellos estaban los negros que exigían la abolición de la esclavitud (ocurrida dos años después con la promulgación de la Ley Áurea por Isabel I de Braganca), tras más de un siglo de luchas que reconocen en el guerrero Zumbí a su expresión máxima. Después de todo, ellos ya habían experimentado lo que era la vida comunitaria en los quilombos, pueblos creados por esclavos que se habían fugado y que llevaron a hablar de la legendaria República de los Palmares, en suelo de la actual Minas Gerais.

Ese es el marco histórico que la escritora María Dezonne Pacheco imaginó para ambientar la conflictiva relación amorosa entre Sinhá Moca y Rodolfo, teniendo en Ana del Velo y en Dimas a una segunda línea de personajes implicados en las tormentas de afectos que se desatan. Sinhá y Rodolfo representan a las fuerzas sociales que por entonces chocaban en torno al tema de la esclavitud: ella es hija del Barón de Araruna (municipio del interior paulista), mientras que él es descendiente de férreos defensores de las libertades civiles. El encuentro casual en un tren es determinante para que él ponga aún más en duda su compromiso afectivo con Ana del Velo, una mujer que lleva ese nombre porque nadie conoce su rostro siempre cubierto.

Con esas líneas argumentales, María Dezonne (muerta en 1998 a los 94 años) legó una de las novelas más populares del Brasil, hacia la cual el cine demostró enseguida su interés. En 1953, la poderosa Veracruz produjo una adaptación dirigida por Tom Payne con Eliane Lage y Anselmo Duarte en los papeles centrales y cuando se cumplían los 100 años de la fecha evocada, la Globo decidió volcarla en formato de telenovela en una versión que escribió el talentoso Benedito Ruy Barbosa. La Sinhá Moca de 1986, protagonizada por Lucélia Santos, Marcos Paulo y Rubens de Falco, se convirtió en uno de los mayores fenómenos de la televisión brasileña de los años `80, por lo que no era demasiado extraño pensar que la historia algún día iba a ser retomada.

Pasaron veinte años exactos para que la misma Globo impulsara una nueva telenovela, que seguiría apoyada en la versión escrita por Ruy Barbosa. Pero esta vez no fue fácil satisfacer las aspiraciones de elenco que el escritor exigía, porque la mayoría de los actores en los que se pensaba ya estaban implicados en otros trabajos. El proceso de selección fue tan duro que el propio Ruy Barbosa llegó a amenazar con su renuncia si no se traían algunos de los nombres exigidos. Finalmente entraron Débora Falabella, Danton Mello y Osmar Prado. Y como una reverencia a la larga historia de la obra, volvió a trabajar Ruth de Barbosa, quien ya había estado en la película y la telenovela anterior.

El reto asumido fue aún mayor porque Niña Moza fue la primera novela brasileña realizada en "high definition", una tecnología que permitió aproximar las imágenes de televisión a las de cine. La banda sonora, como es habitual en las producciones de la Globo, se pobló de nombres famosos, figurando canciones de María Bethania, Dori Caymmi y Chico César. En la versión de 1986 uno de los temas centrales había sido interpretado por Gilberto Gil.

Más allá del impacto que significa el hecho de ser la primera telenovela de Brasil en ser candidata a un Emmy Internacional (el Oscar de la televisión), sus alcances también se hicieron notar en los tribunales. El Ministerio Público de Bahía realizó una investigación sobre si Niña Moza no perjudicaba la autoestima de la población negra y afrodescendiente. El promotor de justicia Almiro Sena Soares Filho llegó a asegurar que la telenovela se equivocaba al mostrar al negro como una persona pasiva y sufriente, que necesita a los héroes blancos para liberarse. "La novela es cuestionable", afirmó. "No es la historia del negro brasileño, es una historia que omite los quilombos y las revueltas lideradas por los negros. Todo indica que la novela es racista, aún cuando el autor no haya tenido la intención". Como respuesta, la Globo sostuvo que la telenovela estaba destinada a entretener, informar y educar.

El celo de la justicia sintonizaba con la visión crítica que se tiene hacia un período histórico en el que Isabel I era ubicada como una heroína (incluso fue premiada con la Rosa de Oro por el Papa León XIII), cuando lo que hizo con la Ley Áurea fue reconocer la realidad: la cifra de esclavos se había reducido a un 5% y ello gracias a la lucha de los descendientes de Zumbi y de los inmigrantes. También es cierto que fue el golpe de gracia con el que los terratenientes aprovecharon para sacarse de encima al emperador y sumarse a la república.

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