EL PAÍS DE MADRID
JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
Hasta el miércoles el mercado del libro electrónico en España era una serpiente que se mordía la cola. Los vendedores de dispositivos de lectura decían que el negocio no estallaba porque no había oferta de contenidos "de calidad".
Los editores, que no había oferta porque se vendían pocos dispositivos. El miércoles, los principales grupos editores en lengua española, agrupados en la plataforma Libranda, rompieron el círculo vicioso anunciando que el próximo 15 de julio lanzarán 2.000 títulos que serán 10.000 a finales de año. Títulos de cuya venta no se encarga la plataforma ya que, para mantener la cadena tradicional del libro, ese papel seguirá recayendo en las versiones on line de las librerías.
Bajo la dirección de Arantza Larrauri, una joven ejecutiva con experiencia en el Círculo de Lectores y Random House Mondadori, en la nueva plataforma se suman las fuerzas de ese último grupo y las de gigantes como Planeta, Santillana, Grup 62, SM y Wolters Kluwer, el más grande de todos y tal vez el menos conocido por tratarse de un sello especializado en el libro jurídico. El séptimo pasajero del núcleo duro es la editorial Roca, pero Libranda también "prestará" sus servicios a sellos como Anagrama, Salamandra, Siruela, Acantilado y Maeva. Una armada casi invencible que el año pasado publicó 10.000 de los 70.000 títulos editados en España. De ahí que las dudas que se disiparon el miércoles sirvan para ilustrar las que rodean a todo el sector.
ANTICIPACIÓN. Cuando lleguen los lectores, los editores quieren estar ya allí. Cuando aparezcan los piratas, también. Jesús Badenes (Planeta) apuntó que en España hay aproximadamente 50.000 usuarios de dispositivos de lectura de libros electrónicos, lo que explica en parte que la edición digital no llegue al 1% del total. Los editores estiman que en cuatro años la cifra crecerá hasta el 4%. No es mucho, pero prefieren evitar que la demanda pueda ser superior a la oferta legal y termine arrastrando a la industria editorial al precipicio por el que se despeñó la musical. Hace dos semanas la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos reveló que el 95,6% de la música digital en España es pirateada. Los libros digitales, entre tanto, se quedan en un 19,7%. Es decir, 2.291 millones de euros frente a 200.
El arma de Libranda contra la piratería es una oferta que incluye nombres como Miguel Delibes, Ken Follet, Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías, José Saramago, Ildefonso Falcones, Julia Navarro y Carlos Ruiz Zafón. ¿Los precios? Entre un 20 y un 30% menos que la versión en papel, es decir, 6 euros para los libros ya publicados en bolsillo y entre 11 y 14 para el resto (con excepción de los libros técnicos, más caros de salida). A partir de septiembre, además, muchos sellos publicarán sus novedades en ambos formatos simultáneamente. El formato elegido -el EPUB, el más universal- y el dispositivo anticopia -Adobe ACS4- permitirá además la descarga de un mismo libro en seis dispositivos de lectura y seis PC. Por todas esas manos se supone que pasa un libro en papel. Al menos en Estados Unidos, lugar de origen del formato.
Para tener los deberes hechos del todo en España, sólo falta, como apuntó Francisco Cuadrado (Santillana) que el gobierno cumpla su compromiso de equiparar el IVA del libro digital (el 18% a partir de julio) con el del papel (el 4%).
Dado que habrá contenidos, la pelota queda en el tejado de los dispositivos de lectura. Juan González de la Cámara, director de Grammata, la empresa productora del Papyre (que ahora ocupa el cincuenta por ciento del mercado español), dobla la cifra de lectores en circulación manejada por los editores y devuelve la pelota recordando el precio máximo de 8 euros por título recomendado por Amazon: "Hay que cambiar de mentalidad: se pasa de un objeto a un servicio. Bebemos agua embotellada, pero también del grifo. Casi gratis". El 15 de julio se abren las compuertas.
No tan lejos de la realidad editorial actual en Uruguay
MATÍAS CASTRO
El proyecto libranda, en principio, no es accesible desde Uruguay. Se podrá acceder al portal pero no se podrán comprar libros desde aquí, aunque se tenga una tarjeta de crédito internacional. Por eso mismo se ha previsto que en el primer semestre del año que viene pueda ser abierto para Latinoamérica. En Uruguay los sellos sudamericana, planeta y Santillana ya han tenido algunas conversaciones para sumarse eventualmente al proyecto español.
El proceso es más complejo de lo que parece y no se demora porque Uruguay tenga un mercado más chico, sino por cuestiones de operativa de las editoriales. Uno de los principales nudos a resolver en este proceso es el de los territorios para los que cada editorial tiene derechos. Es decir, un sello puede tener derechos para editar a un autor en México, Uruguay y Argentina, pero en otros países del continente ese autor está en manos de un sello editorial de la competencia. Tratándose de Internet, un medio que por definición no tiene fronteras (o eso aparenta), la cuestión territorial se vuelve determinante y enlentece los procesos.
Igualmente Libranda fue armada con la idea de la expansión a otros países. Otro factor que dificulta el proceso, incluso en España, es el de la conversión de los libros al formato digital, según fuentes locales de la industria editorial. Libranda utiliza un formato específico para sus libros y hay solamente dos empresas en el mundo dedicadas a este reformateo, según las fuentes consultadas. Esto tiene un costo aparte, cosa que, en caso de que se digitalicen autores uruguayos para Libranda, también pesaría a la hora de decidir a cuáles poner a la venta.
Finalmente, el tercer factor que tiene que ver con esto es el de la penetración de los lectores digitales. En Estados Unidos, donde se supone que está la meca de todo esto, solamente el 4% de los ingresos de las editoriales son por ventas digitales. En España no hay cifras sobre esto, pero se dice que hay unos 50 mil e-readers, o lectores de libros digitales. En Uruguay se estima que hay unos 150 o 200, según fuentes de las editoriales. Donde hay potencial a mediano plazo, coinciden los consultados, es en el mundo de los textos, tanto escolares como académicos.