GUILLERMO ZAPIOLA
Tuvo elogios críticos pero el éxito de taquilla le fue esquivo, y acaso por ello su distribución en salas se ha visto limitada. Acaba de salir en Uruguay, directamente en DVD, "Hacia rutas salvajes", el último film dirigido por Sean Penn.
Ya se sabe que Penn es un inconformista. Como actor ha aceptado papeles arriesgados, como director ha hecho algunas películas contra la corriente, como activista político se ha opuesto a las políticas de la administración Bush y se ha entrevistado con gente como Saddam Hussein o Hugo Chávez, para desagrado de muchos "neocons".
Hacia rutas salvajes cuenta la historia real de Christopher Mc Candless, un joven norteamericano de familia acomodada que, tras graduarse en 1992 en la universidad de Emory, abandonó todas sus posesiones (incluso donó veinticuatro mil dólares a una ONG), cambió su nombre por el de Alexander Supertramp y emprendió un viaje a Alaska para vivir en contacto con la naturaleza.
En el camino conoció a otros personajes alejados de la sociedad, que le permitieron encontrar la cuota de calor humano que echaba en falta en su familia. Su final fue empero dramático: lo encontraron muerto dos años después, en un ómnibus abandonado en Stampede Trail.
La historia de McCandless fue contada en un libro escrito por el periodista Jon Krakauer, quien persiguió largamente la trayectoria del personaje y entrevistó a muchos de quienes lo conocieron. Penn escribió la adaptación cinematográfica además de dirigir la película, y eligió al joven actor Emile Hirsch para encarnar al complicado protagonista.
INTERÉS. Para Penn, llevar a la pantalla la historia de McCandless se convirtió en una verdadera obsesión. Soñó con hacerlo desde que el libro de Krakauer fue publicado por vez primera en 1998, y durante casi una década mantuvo conversaciones con Krakauer y con familiares de McCandless. El autor no quería que la adaptación se hiciera sin el permiso de los padres del personaje, pero finalmente estos dieron su visto bueno y el proyecto comenzó a tomar cuerpo.
El rodaje se extendió a lo largo de ocho meses (desde abril a noviembre de 2006) en inhóspitos paisajes de Alaska y el desierto de Arizona, y sus intérpretes que incluyen a gente conocida como William Hurt, Marcia Gay Harden y Catherine Keener, debieron trabajar a menudo en condiciones extremas. "A veces, hacía un frío tremendo. Otras, algunos miembros del equipo sufrieron golpes de calor", ha recordado en alguna entrevista de prensa el protagonista Hirsch.
Penn ha explicado también lo que lo atrajo en la historia. "Creo que las personas en Estados Unidos y el mundo occidental dependen demasiado de las comodidades y que eso tiene consecuencias importantes. No quiero decir a los jóvenes que se deben comportar como el protagonista de mi película, pero sí que deberían hacer algo para que sus corazones latan más rápido". No han faltado objeciones al respecto, sin embargo: una crítica argentina ha sostenido que el film "confunde el heroísmo con la estupidez" al proponer como modelo a un protagonista que sale a buscar la muerte sin demasiados motivos, pero esa parece una simplificación de un carácter complejo.
INTÉRPRETE. Penn ha explicado que eligió al protagonista Hirsch (22 años) para el papel protagónico tras verlo en los films independientes Lords of Dogtown y Alpha Dog, y aparentemente le abrió la puerta de las superproducciones. Si bien Hacia rutas salvajes es todavía una producción independiente, Hirsch fue reclutado de inmediato por Hollywood para actuar en Meteoro de los hermanos Wachowski, aventura inspirada en la famosa serie de televisión japonesa homónima. Cabe suponer que Hacia rutas salvajes debió servirle de práctica. No tuvo dobles para las escenas de riesgo (navegar en un kayak por peligrosos rápidos, cruce de sierras nevadas), y debió bajar de peso hasta los cincuenta kilos para la etapa final del personaje.
Uno de los puntos fuertes que se destaca en Hacia rutas salvajes es su partitura, de la que es responsable el cantante y compositor Eddie Vedder, ex-integrante de Pearl Jam. El propio Vedder ha dicho que se sintió identificado con el protagonista McCandless. Al igual que él, quiso huir de la sociedad luego de haber alcanzado el éxito y la fama. Se ha señalado que Vedder no se conforma con tomar el argumento como una excusa, sino que a partir de él crea una colección de canciones "hondas y bellas", con pocos elementos de rock y apoyado fundamentalmente en instrumentos folk. La música funciona como una especie de "otro yo" del protagonista de la película, quien incluso en sus momentos más duros no puede dejar de estar en paz consigo mismo y con la decisión tomada.
La breve trayectoria de un soñador
Christopher McCandless creció en Annandale, Virginia, en el Condado de Fairfax. Su padre trabajó para la NASA como un especialista en antenas, y su madre era su secretaria.
Sus maestros han dicho que desde su niñez Chris exhibió una voluntad inusualmente férrea, un intenso idealismo y una gran resistencia física. En la escuela secundaria fue capitán en el equipo de carreras, donde instó a sus compañeros de equipo a correr como si de un ejercicio espiritual se tratara, en el que ellos estaban corriendo "contra las fuerzas de la oscuridad".
Se graduó con honores en historia y antropología, pero ello no disminuyó su desprecio por lo que percibía como "el materialismo vacío de la sociedad norteamericana". Fue un ferviente lector de Jack London, Leon Tolstoi y Henry David Thoreau, y siguiendo el estilo del último escritor mencionado decidió buscar la soledad y la contemplación.
Así terminó en Stampede Trail, Alaska, viviendo en un autobús abandonado y alimentándose de lo que conseguía en la tierra. Llevó un diario durante 113 días, pero a cierta altura las cosas comenzaron a salir mal. Cuando encontraron su cadáver pesaba 30 kilos, pero dejó una nota (escrita el 12 de agosto de 1992) en el que afirmaba haber tenido "una vida feliz". Tenía 24 años.
El director que le rehuye a los lugares comunes
Detrás de Hacia rutas salvajes está alguien cuya mayor notoriedad es la de ser actor. Y en segundo lugar la de activista político que suele criticar fuertemente al gobierno de Bush o viajar a Venezuela para entrevistarse con Hugo Chávez Frías.
Pero Sean Penn puede exhibir también una interesante trayectoria como realizador. Debutó en 1991 con Bajo la misma sangre, un drama sobre dos hermanos (David Morse, Viggo Mortensen), su padre (Charles Bronson) y sus complejas relaciones. En 1995 hizo Vidas cruzadas, donde un matrimonio (Jack Nicholson, Anjelica Huston) enfrentaba la muerte de su hija por la negligencia de un conductor y sus consecuencias de depresión, melancolía y deseo de venganza. En el 2001 reincidió con Asesino oculto, otra vez con Nicholson y sobre novela de Dürrenmatt, gran estudio de caracteres sobre el último caso de un policía obsesionado por atrapar a un asesino serial de niñas. Nicholson nunca ha estado mejor. También dirigió el episodio protagonizado por Ernest Borgnine del film colectivo sobre el 11 de septiembre.