Superagente F 86 de regreso con el zapatófono

| Una querida leyenda de la televisión llega al cine de la mano del comediante Steve Carrell

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El País

GUILLERMO ZAPIOLA

Puede ser el nostálgico reencuentro con un querido personaje. Hoy se estrena en Estados Unidos "Super agente 86", y la semana próxima en Uruguay, versión cinematográfica de la memorable serie televisiva de los `60 con Don Adams.

Steve Carell interpreta ahora a Maxwell Smart, el inepto agente secreto encarnado originalmente por Adams. A su lado, Anne Hathaway es la más competente agente 99 y el veterano Alan Arkin es el jefe de la organización Control, la pequeña agencia de espionaje ("que nunca consiguió el presupuesto otorgado a la CIA") dedicada a combatir a la organización internacional de criminales Kaos.

Terence Stamp es Conrad Siegfried, el jefe de Kaos. En papeles secundarios están también Bill Murray y (en un papel de presidente) James Caan. La película ha sido dirigida por Peter Segal, de La pistola desnuda 3 1/3 y la secuela de El profesor chiflado.

El film se inscribe en la reciente tendencia hollywoodense de tratar de atraer al cine a viejos (y no tanto) espectadores de la televisión mediante la ampliación al cine de probados éxitos de la pantalla chica. Los resultados son, como se sabe, impredecibles: la fórmula funcionó en taquilla con Sex & The City; no funcionó con Hechizada, y se han hecho cosas horribles con Los Picapiedras, Los Beverly Ricos o Jim West, de manera que habrá que esperar a ver la película para opinar al respecto.

No hace falta verla, empero, para recordar que Super agente 86 es ya un clásico de culto de la televisión de los sesenta. Creada por Mel Brooks y Buck Henry en 1965, la serie duró cinco años. Consistía en capítulos de 26 minutos y era una obvia parodia de las películas de agentes secretos entonces de moda, en particular James Bond, Derek Flint, Napoleón Solo y Matt Helm (en realidad, la películas de Matt Helm, con Dean Martin, eran también una parodia en sí mismas). Los despliegues de tecnología de esas versiones "en serio" tenían su equivalente "en broma" en el Cono del Silencio (que impedía que los demás oyeran lo que se hablaba, con el grave inconveniente de que quienes lo usaban tampoco solían entenderse) o el memorable zapatófono.

ANTECEDENTE. Se equivoca un observador reciente al señalar que la serie original reflejaba "el espíritu de la Guerra Fría". En realidad, al igual que Mr. Solo, que no en vano tenía como ayudante a un carismático ruso (el Ilya Kuriakin encarnado por David McCallum) aunque con más humor, la serie de Brooks y Henry pertenece al período de la "coexistencia pacífica" entre los bloques. Tanto la organización Thrush de Solo como la Kaos de 86 eran bandas criminales internacionales sin color político, y las mejores bromas del programa solían hacerse a costa de los propios norteamericanos, no de sus enemigos. ¿Alguien ha podido olvidar el episodio de la rebelión aborigen, en la que los "nativos americanos" se disponían a disparar un misil en forma de flecha para desquitarse del despojo de sus tierras por parte de los hombres blancos?

Curiosamente, esta modernización del viejo agente incluye un viaje a Rusia y el encuentro con un antiguo adversario que celebra la caída del comunismo porque ahora puede perseguir mujeres jóvenes en la calle sin que lo molesten, pero esa parece ser en todo caso una broma lateral. El tema central tiene que ver empero con los sinsabores del jefe de Control (Arkin), que descubre que su agencia ha sido infiltrada y que la identidad de sus empleados ha comenzado a dejar de ser secreta.

Contra sus mejores instintos, el Jefe acepta a regañadientes que su analista de escritorio Smart (Steve Carell) pase a hacer trabajo de campo en compañía de la más eficiente 99 (Hathaway). Pronto deberán enfrentar a Kaos para salvar al mundo. Y, por cierto, para ello deberán comunicarse mediante el zapatófono, y hacer uso del Cono del Silencio.

Actor. El comediante Steve Carell (Virgen a los 40, Pequeña Miss Sunshine, innumerables episodios de la serie de televisión The Office) se confiesa un fanático de la serie: "Siempre pensé que era un show excelente, y muy distinto a otras cosas que se hacían por aquel entonces en televisión. Era muy inteligente y divertido al mismo tiempo, con un tono de comedia que me encanta. Y también tenía su relevancia en el terreno de la política".

Cuando se le pregunta si a su juicio la película supera a la serie, Carell se pone a la defensiva: "No estamos intentando mejorar la serie sino, todo lo contrario, rendirle homenaje. Todos los que trabajamos en esta película admiramos la serie y sólo procuramos ofrecerle al público una versión más actualizada". Este último aspecto incluye alguna burla al empeño de los Estados Unidos por "buscar enemigos y guerras en lugares tan raros, entre ellos Venezuela".

Carell le agradece al director Segal que haya permitido al elenco improvisar en muchos momentos de la película: "Rodábamos una versión tal y como aparecía en el guión, y luego nos dejaba improvisar. Y creo que algunos de nuestros mejores momentos fueron espontáneos". Su declarada intención fue hacer una especie de Bourne cómico ("un film entretenido, inmerso en una realidad creíble y tangible, pero con humor"). Hoy los norteamericanos y pronto los uruguayos sabrán si lo logró.

Los buenos

Dwayne Johnson

Más conocido por "The Rock", deportista y actor que ya fuera visto en "La momia regresa", "El Rey Escorpión" y "El tesoro del Amazonas". Ahora es el Agente 23, modelo imposible de alcanzar para Maxwell Smart.

Alan Arkin

Es el Jefe, encarnado en la serie original por Edward Platt. No solamente tiene que lidiar con los recortes de presupuesto que la CIA no padece, sino que tiene que confiar en que Max Smart haga algo bien. Su vida no es fácil.

Los malos

Terence Stamp

El líder de Kaos, Conrad Siegfred (a quien se vio en 13 episodios de la serie con el melancólico rostro de Bernie Kopel). Han pasado cuarenta años desde entonces, pero sigue en las mismas: conquistar el mundo.

Ken Davitian

Eterno secundario (se lo ha visto en decenas de episodios de televisión), su físico lo ha condenado inevitablemente a papeles de villano o "pesado". No es difícil sospechar que forma aquí parte de los planes de Kaos.

VOZ QUE NO SE PUEDE CONFUNDIR

"Súper agente 86" se estrenará en Uruguay en copias originales en inglés subtituladas, pero también en otras con doblaje al castellano. En la versión doblada, la voz del protagonista la aporta quien ya lo hiciera en la serie de televisión, el actor mexicano Jorge "Tata" Arvizu, nacido en Celaya, Guanajuato, y famoso en su país a través de programas como "La criada bien criada", "La carabina de Ambrosio" y "Mis huéspedes".

Arvizu es una de las más notorias figuras del doblaje en la televisión mexicana, y ha prestado su voz a personajes como el Súper Ratón, Las Urracas Parlanchinas, Bugs Bunny, el Pato Lucas, Popeye el Marino, Huckleberry Hound, Pedro Picapiedra, el Pájaro Loco, Benito Bodoque y Cucho (de "Don Gato y su pandilla"), el Doctor Doom de "Los cuatro fantásticos" y hasta Ringo Starr y George Harrison en la serie animada "Los Beatles". Fue también la voz del Tío Lucas en "Los Locos Addams" y la del robot (el reciclado Robby) de "Perdidos en el espacio". Actor en la telenovela "La Constitución" y en la superproducción "Emiliano Zapata", también intervino en el doblaje de películas recientes como "Cars" y "Ratatouille".

Mel Brooks habla de lo que hicieron con su criatura

Mel Brooks no era todavía el exito-so realizador de Con un fracaso millonarios (1968), Locura en el Oeste (1974) o El joven Frankenstein (1974) cuando juntó fuerzas con Buck Henry para crear para la televisión El súper agente 86. Por su parte, Henry tenía una pequeña carrera como actor y ocasionalmente guionista (El buscador de líos, 1964), pero su mejor fama sería también posterior: guiones para El graduado (1967), Trampa 22 (1970), ¿Qué pasa, doctor? (1972) y otras.

En una entrevista concedida a Los Angeles Times, Brooks ha reflexionado sobre la serie original y sobre la reciente adaptación cinematográfica. "Es una insana combinación de James Bond con comedia de Mel Brooks", sostiene. "Tiene una maravillosa combinación de efectos especiales y comedia, lo cual es muy raro. Habitualmen- te, cuando tenemos gran despliegue de efectos especiales, en películas de ciencia ficción o cosas así, no hay comedia. Y en las comedia no hay efectos especiales. Pocas veces ambos elementos se mezclan".

Aunque Brooks no participó directamente en la producción, fue consultado desde el primer día por los responsables de la película. Y afirma estar satisfecho con el resultado: "Tiene un buen director, Peter Segal. Maravilloso director. Los guionistas son grandes. Los productores son jóvenes, agresivos y listos. Pero el brillo lo aporta Steve Carell. Eligieron al tipo correcto. No podían encontrar a nadie mejor. Por cierto, no es Don Adams. Hace lo suyo. Hace de Steve Carell".

A Brooks sigue sin gustarle la CIA: "Son como tropas de las SS. Somos rubios, somos los mejores, y los demás deben ser incinerados".

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