Porto Alegre recibió una enorme muestra de Joaquín Torres García

Estimulante. La exposición es realizada por la Fundación Ibere Camargo

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PORTO ALEGRE | LASZLO ERDELYI

Quedó inaugurada en Porto Alegre una importante exposición del maestro uruguayo Torres García. Titulada "Joaquín Torres García: geometría, creación, proporción", la muestra ocupa dos pisos completos en la Fundación Ibere Camargo.

El moderno edificio mira al Guaíba, el tranquilo espejo de agua que no se sabe aún si es río o lago (es uno de los tantos debates en curso en la capital gaúcha). La muestra consiste en 44 pinturas, 57 dibujos, 20 acuarelas, 3 frescos, 6 collages, 3 juguetes de madera, diversos objetos, y una colección de libros, y fotos. Algunas obras, como es el caso de un importante constructivo al fresco (120 kg de peso), no han sido expuestos al público desde hace décadas. Ver obra "poco vista" de este maestro, muy reverenciado en Brasil, pasa a estar en la agenda de los habitantes de Porto Alegre, otro tema más junto a los debates sobre la falta de velocidad en la construcción de las obras para recibir al Mundial de Fútbol 2014. Es que Porto Alegre será sede, pero las obras en estadios, avenidas y ampliación del metro no llevan el ritmo que la gente desea.

Fútbol y artes son los dos temas del día, porque además de la muestra Torres García, el viernes pasado se inauguró la Bienal del Mercosur sin la presencia de artistas uruguayos, aunque sí de autoridades ministeriales orientales bien visibles durante la apertura. La Bienal, que despliega obras en los gigantescos galpones del puerto, y por toda la Ciudad Vieja, no seleccionó en esta oportunidad obra del pequeño país del Plata, hecho que no pasó desapercibido para la crítica y la prensa invitada llegada desde todo Brasil, de Europa y Norteamérica, ni tampoco para los locales, que expresan sin inhibición su simpatía por todo lo uruguayo.

Pero el tema no parece preocupar demasiado en la medida que todos (a nadie se le ocurre otra cosa), tienen planeado un día más de cobertura periodística informando de la inauguración de esta mega muestra de Torres García. Nadie se la quiere perder, no sólo por la fama del artista, sino porque muchos, con creciente desconfianza ante lo críptico o inexplicable de algunas de las decenas de instalaciones que nutren la Bienal ("¿esto es arte?" parecen decir sus caras), quieren algo concreto, contundente, y cuyo lugar en el universo artístico occidental nadie discute.

Hace dos días que los curadores uruguayos Jimena Perera y Alejandro Díaz, del Museo Torres García de Montevideo, vienen siendo asediados por la prensa nacional brasileña. A modo de ejemplo, los periodistas de los diarios Folha de Sao Paulo y O Estado de Sao Paulo se jactaban de haber conseguido sus exclusivas el viernes, un día antes de la inauguración. La revista Veja, de circulación nacional, debió esperar al día sábado, antes de la apertura. Los temas se repiten: la vigencia del maestro y su influencia en la pintura actual (sobre todo en artistas brasileños); por qué Torres García dejó los centros de la pintura mundial para radicarse en su pequeño país de origen; el valor "de mercado" de la obra, que se traduce en millones; y el lujoso catálogo, una obra impresa que los curadores no dudan en calificar como uno de los más lujosos y detallados que se han hecho para una muestra de Torres García. Y también están todos aquellos pequeños temas que, sin embargo, hacen al gigantesco esfuerzo de traer un grupo tan numeroso de obras: el transporte, los seguros, el préstamo de las obras por parte de particulares en diversos países del mundo, el papeleo en aduanas, o el esfuerzo de los directores de la Ibere Camargo para resolver problemas en base a experiencia y, sobre todo, amor al arte.

Arte brasileño con piedras orientales

La ausencia de artistas uruguayos en la Bienal del Mercosur se vio compensada, sin quererlo, por la obra Descolocando territorios: Proyecto Uruguay del artista brasileño Marcelo Moschetta. Su instalación consiste en piedras de granito de unos 20 kilos de peso traídos de Uruguay a través de la frontera, y expuestos en el pabellón 7 del Puerto. Como la propuesta básica de la Bienal consiste en cuestionar, o dejar en evidencia el concepto de frontera, Moschetta entiende que "al traer pedazos de Uruguay para dentro de Brasil, pedazos que atraviesan fronteras y se reorganizan según otros parámetros que no son los de la geología, la geografía, la política o la economía, estoy cuestionando mi lugar y el de las propias rocas".

El día de la inauguración, Moschetta mantuvo el siguiente diálogo con el curador Alejandro Díaz: "¿Las piedras pasaron por la aduana?" le pregunta Díaz. "No", contesta Moschetta, "no hay nada en las reglamentaciones aduaneras que digan que debo declarar piedras". "Pero usted considera que esto es arte", le dijo el curador, a lo cual el artista respondió afirmativamente. "Entonces debió ser declarado ante la Comisión del Patrimonio de Uruguay" dice Díaz, con tono de broma. Pero el artista contesta que no: "antes no era arte, ahora que entró al museo sí".

La idea de discutir el concepto de frontera tuvo, en ese instante, su momento de gloria.

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