Por los márgenes de la existencia

| El film sigue a un delincuente que al salir de la cárcel quiere regresar con su esquiva familia

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Fabián Muro

El Oso es un curtido delincuente que acaba de salir de la cárcel. Naturalmente, sale de prisión con una mano atrás y otra adelante. Lo único que parece haber obtenido durante sus años en reclusión es una prominente barriga, una intimidante cicatriz en una ceja y un tatuaje en el brazo en forma de corazón y con el nombre Alicia, el de su hija.

Más o menos así arranca Un oso rojo, el tercer largometraje de Adrián Caetano, un uruguayo radicado en Argentina desde la infancia, pero que aún recuerda su pasión por Peñarol. El film sigue las peripecias del Oso (interpretado por Julio Chávez), un hombre que desea recuperar el contacto con su familia y que está dispuesto a todo para lograrlo.

Gracias al impacto y la crudeza de Pizza, birra faso (co-dirigida por Bruno Stagnaro), Bolivia y el estreno de hoy, Caetano se ha convertido en uno de los principales referentes del "nuevo cine argentino", un denominación bajo la cual pueden agruparse jóvenes y muy diferentes realizadores como Lucrecia Martel (La ciénaga), Pablo Trapero (El bonaerense) y Fabián Bielinsky (Nueve reinas), entre otros. El rótulo no le hace ninguna gracia a Caetano: "No, para nada", dice el director desde Buenos Aires por teléfono. "Entiendo que pueda ser útil para productores que quieren vender las películas argentinas internacionalmente. O para los críticos, cuando hacen notas genéricas o balances del año. Pero si yo te pregunto a vos algo de cine iraní, ¿qué nombre se te viene a la mente? El de Kiarostami, por supuesto. ¿Y los otros? Porque el cine iraní no se agota en lo que hace Kiarostami. Me parece que englobar a un grupo de realizadores bajo un mismo título les quita identidad a cada uno de ellos y es adoptar un punto de vista muy simplista. ‘Ah, ¿vos sos el que hiciste Mundo Grúa?’, me preguntan y claro que no me hace ninguna gracia, como tampoco debe agradarle a Pablo (Trapero) que lo confundan conmigo".

A pesar de que en varios artículos que han aparecido en prensa argentina se lo retrata como un iracundo y lacónico ‘enfant terrible’ que defiende con pasión y dureza sus principios estéticos, el Caetano que se comunica con El País en medio de un rodaje de televisión da la impresión opuesta: un verborrágico y simpático cineasta que en otras notas periodísticas ha declarado que lo único que le interesa es llegar a ser popular: "¿Acaso vos no querés que tus notas las lea la mayor cantidad de gente posible? A mí me cuesta creerle a los que dicen que no les interesa ser populares. De todas formas, no creo que las películas que hice califiquen para ser masivas, que es otra cosa. Pero el arte puede ser popular, de eso no me caben dudas".

Su nueva película ha sido definida como un "western" ambientado en los humildes suburbios bonaerenses, en la cual los caballos son reemplazados por automóviles y los "saloons" por boliches de mala muerte. Las andanzas del Oso en ese entorno son acompañadas por una banda sonora en la cual predomina la cumbia villera, uno de los géneros musicales con más aceptación en Argentina.

DEL CERRO. No es la primera vez que Caetano elige contar sus historias en el mundo de los menos privilegiados y muchos ven en su cine una intención de denuncia y un tono indignado. Sin embargo, nada más alejado de las reales intenciones del director, según sus palabras: "Quería contar una historia que remitiera a cosas comunes y corrientes en un barrio ídem. Si esta película la hubiese hecho en Uruguay, la habría filmado en el Cerro. No se trata de que elegí ese entorno porque quería denunciar algo como la situación social argentina o porque es el ambiente que yo más conozco, nada que ver. Es una decisión estética".

Otra decisión estética importante que Caetano tuvo que tomar fue la elección del actor principal. Se decidió por Julio Chávez y a juzgar por las numerosas loas que el actor recibió por su papel, la selección fue un gran acierto. "Cuando escribí el guión de la película, no me imaginaba a ningún actor argentino para el papel del Oso y a Chávez no lo conocía. Pero la productora de la película, Lita Stantic, me sugirió que probáramos con Julio. Fue un placer trabajar con él y aportó mucho para su papel. Quedé muy satisfecho con su trabajo". Otros integrantes del elenco de Un oso rojo son Soledad Villamil, René Lavand y Luis Machín.

Las abundantes dosis de violencia en la película y las referencias al "western" han provocado comparaciones entre el estilo de Caetano y las películas realizadas por directores como el italiano Sergio Leone y el chino John Woo: "¿Que si mis películas se parecen a las de Woo? ¡Ojalá!", concluye Caetano riéndose de los posibles vínculos con el director de Contracara, Código flecha rota y Misión imposible 2.

Brillos en la televisión

Luego del relativo éxito que Caetano experimentó en la pantalla chica argentina con la serie Tumberos (no emitida en la TV abierta uruguaya), ahora vuelve por más, ya que se encuentra en pleno rodaje de Disputas, un unitario protagonizado por las actrices Mirta Busnelli, Dolores Fonzi, Julieta Ortega, Belén Blanco y Florencia Peña.

Tal como ocurrió en el caso de Okupas (dirigida por el ex-colaborador de Caetano en Pizza, birra, faso Bruno Stagnaro), tanto Tumberos como Disputas provienen de la productora Ideas del Sur, de Marcelo Tinelli. Acerca del trabajo por encargo, Caetano dijo para un medio argentino: "Nadie, excepto, Tinelli te deja hacer lo que vos quieras en televisión. Eso para mí fue fantásico, porque no sabía si iba a poder manejar la velocidad de los tiempos televisivos. Con Tumberos lo que hice fue poner toda la carne en el asador. La onda era probar y probar, explorar todos los géneros posibles hasta agotar todo".

Pero el director ya tiene en mente un nuevo proyecto de largometraje, descrito como una película de terror. Según lo que ha adelantado Caetano a la prensa argentina, llevaría el título de Zuca y trataría sobre un niño autista que posee un don sobrenatural, el de comunicarse y dominar a los perros, algo que este personaje usaría con fines de venganza.

"A mí me interesa mucho el género. No uno en particular, sino hacer cine dentro de los géneros. Me gusta atenerme y cumplir con las condiciones y reglas de un género y dentro de ese marco, contar mi historia", explicó.

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