Los jóvenes divertidos se transforman en argentinos

Estreno. El viernes llega el film con la versión porteña de "High School Musical"

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BUENOS AIRES | IGNACIO QUARTINO

El próximo viernes se estrena en Montevideo la versión argentina de "High School Musical" que lleva en su título el agregado "El desafío" que parece aludir también a la dimensión de la producción encarada.

Se trata de la primera película producida en Argentina con la marca Disney, luego que este gigante del entretenimiento se asociara con Artear e Ideas del Sur. La propuesta empezó por seleccionar a los protagonistas a través de un casting televisivo que se desarrolló en 2007 y se denominó High School Musical, la selección.

De ese ciclo, los finalistas del concurso, dos integrantes del jurado (Andrea Del Boca y Peter Mac Farlane) y la modelo Liz Solari (en su debut cinematográfico), conformaron el elenco de actores de esta película que busca resaltar las aptitudes de los artistas emergentes en canto, baile y actuación.

Dirigida por Jorge Nisco (que hizo la recordada Comodines), El desafío mantiene los valores de la versión original de Disney con un Troy y una Gabriella autóctonos, siempre con el colegio como centro de sus actividades, donde tienen su grupo de amigos y en el que comparten proyectos con alegrías y decepciones. También es donde nacen los amores.

Si bien en el casting conducido por Matías Martin, el incentivo de los finalistas era convertirse en los nuevos Troy o Gabriella, Nisco y los guionistas se encargaron que los protagonistas de la película sean ellos mismos. En este caso Fer (Fernando Dente) y Agus (Agustina Vera), dos vecinitos y compañeros de grado se dan cuenta que son uno para otro. Él, es líder del equipo de rugby Los jaguares, mientras ella es la alumna perfecta, pero excesivamente tímida y sumisa.

Un desafío de bandas musicales en el colegio se convierte en la excusa perfecta para que el destino los una. En su desarrollo, los protagonistas descubrirán el talento oculto que tienen para cantar, bailar y actuar, los tres requisitos que Disney y el director eligieron para ejemplificar la importancia del permanente ejercicio de la superación de estos adolescentes.

Siguiendo los parámetros principales de la historia contada en la versión original estadounidense, los protagonistas enfrentan desafíos planteados por los compañeros de grado. Ahí cobran notoriedad dos hermanos que serán clave para el desarrollo de la historia: Delfi (Delfina Peña) y Walter (Walter Bruno). Ella es la diva del grado con rasgos de Barbie y un ego suficientemente alimentado como para creerse estrella antes de serlo, mientras que él está eclipsado por su hermana pese a tener buenas condiciones para el baile y el canto. El resto de la trama marca un final previsible.

Lo destacable de esta primera versión rioplatense de High School Musical es que logró una adaptación bastante fidedigna de los valores que transmite la original, apelando a las rutinas que viven los chicos de clase alta (fundamentalmente) en estas latitudes del planeta: círculo social cerrado que convive en barrios residenciales (countries) y estudian en un colegio inglés en los que se practican deportes originarios de ese país: hockey (las chicas) y rugby (los varones). Lógicamente, el perfil de los personajes no escapa a la esencia del primer High School: adolescentes sanos, alejados de vicios, que comparten experiencias que les servirá de ejemplo para el resto de sus vidas.

En este caso, la ficción respetó en algo a la realidad. Les resultó particularmente importante que las jóvenes figuras elegidas en el casting televisivo, conservaran sus nombres de pila y hasta apodos como es el caso de Facha.

En cada de uno de estos jóvenes, se proyecta un futuro promisorio en el espectáculo. No en vano, todos ellos son el fruto de una selección que comenzó con 26 mil aspirantes que quisieron formar parte de esta película.

El caso más claro es el de su protagonista, Fernando Dente, que con apenas 18 años causó muy buena impresión en la película y, de inmediato, se sumó al elenco de la versión teatral de Hairspray, protagonizada por Enrique Pinti en un teatro de la calle Corrientes.

El género infanto-juvenil se convirtió en un verdadero boom en el mercado del entretenimiento argentino, al extremo que tras las vacaciones de invierno en Buenos Aires se estima que Casi ángeles recaudará, sólo por concepto de los shows que brinda en el teatro Gran Rex, alrededor de tres millones de dólares.

De acuerdo a las estadísticas, la versión argentina de High School Musical vendió 70 mil boletos en las salas de cine de Buenos Aires y quedó cuarta, debajo Batman, Wall-E y Kung Fu Panda. Por el momento, no se proyecta la segunda parte de esta versión argentina.

Se vienen "Barbie" y "Casi ángeles"

Uruguay no está para nada ajeno al fenómeno de los espectáculos infanto-juveniles. Prueba de ello son la distribución masiva que tuvieron las dos versiones de High School Musical editadas en DVD y, con menos entusiasmo, los de Hannah Montana.

En la expresión televisiva del género es además Uruguay muy dependiente de lo que produce y difunde Argentina. Dos comedias, Patito feo y Casi ángeles, ubicadas estratégicamente en horario pos escuela, figuran entre las más vistas, con proyecciones notorias referidas a nivel de puestas teatrales.

Una de las actrices principales de la versión argentina de High School, Liz Solari, estará al frente del espectáculo Barbie Live! Las aventuras de una princesa que el próximo viernes 15 estará en el Palacio Peñarol.

Pero el toque final de la temporada con estos shows masivos lo dará Casi ángeles. La puesta que hoy más factura en Buenos Aires eligió un escenario acorde: se representará en el Estadio Centenario el 8 de noviembre.

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