Ayer 29 de octubre se inauguraron, en presencia de numeroso público, las nuevas salas dedicadas a la obra de José Cuneo Perinetti del MUVA, Museo Virtual de Artes El País, https://muva.elpais.com.uy
Las salas fueron inauguradas en el Museo Zorrilla en una presentación multimedia con la presencia del Dr. Guillermo Scheck, Presidente del MUVA y el Contador Horacio Vilaró, Gerente General del Banco Itaú en el Uruguay, autoridades de la Fundación Itaú, que patrocinan la muestra y miembros de la Comisión de Amigos del Museo Zorrilla. Ahora el MUVA tiene dos salas patrocinadas por Itaú como parte de los festejos de sus 20 años de apoyo a la cultura uruguaya.
La muestra, cuya curadora es la Prof. Alicia Haber, Directora del MUVA, presenta obras de coleccionistas privados a las que no se tiene acceso habitualmente. Son obras maestras de varias etapas de Cuneo, la planista, la de las Lunas y luego la abstracta cuando firmaba Perinetti. Está acompañada de textos, un video realizado por Pincho Casanova, y varios elementos interactivos. Es otra prueba de la creatividad del diseñador digital Rafael Gallareto, del empuje del Departamento Digital y de Gonzalo Rosadilla.
Cuneo (1887-1977), un maestro del arte nacional, tuvo diversas etapas en su prolífica y larga vida creativa como su fase planista-figurativa, sus obras expresionistas dedicadas al paisaje rural y sus series abstractas que firmó como Perinetti y finalmente como Cúneo Perinetti.
Tenía un propósito y lo llevó a cabo. Dedicó una parte esencial de su arte al paisaje uruguayo e hizo un aporte de enorme valor. Pintó paisajes de Cerro Largo, Treinta y Tres, Florida, Maldonado, creó "Ranchos" y "Lunas" y compuso sus acuarelas, pasteles y dibujos acuarelados de las campiñas nativas, para citar las series más destacadas.
El planismo: la impresión vibrante para dar la visión de lo nuestro
El salto a la gran originalidad lo dio al pintar el paisaje nativo en forma planista. Cuando se embarcó en esa senda, acababa de retornar de Europa (1917) y quería plasmar las singularidades de su tierra. Comenzó a pintar en esa modalidad al trasladarse a Melo y pintar paisajes de Cerro Largo; entre 1917 y 1918 inició allí una gran serie. Pintó con particular fervor en grandes planos de color frontales que se vinculan entre sí. La geometrización y el control intervienen en las estudiadas composiciones, demostrando racionalismo y una moderación indicativa del planismo. Cuneo transmitió la alegría de pintar y un deleite apasionado por el paisaje nativo. Las obras exudan armonía, alegría, placidez, euforia y felicidad frente a una naturaleza concebida como bienhechora.
"Lunas" y "Ranchos": la naturaleza como campo proyectivo
Cuneo hizo de la realidad un material maleable, modificable según su visión interior iniciando otra forma de transmitir la fuerza del paisaje nativo. Creó desde 1930 hasta pasados los años cincuenta, las "Lunas" y los "Ranchos", series de enorme relevancia. Luego de retornar de una de sus estadas en Europa en 1930, se trasladó al departamento de Florida e inició allí esas famosas series.
Ranchos y tierra parecen hundirse en un movimiento de cataclismo y la luna, el cielo y las nubes agigantados dominan el espacio de los cuadros. En el caso de las "Lunas", las nubes y el halo lunar hipertrofiados, y el cielo majestuoso, dominan sobre seres y cosas distorsionados. Las nubes agigantadas adquieren formas sugestivas. Los dormilones, esos pájaros nocturnos, surgen misteriosos, en un mundo donde todo se agita y metamorfosea.
Los movimientos de las pinceladas son variados y dinámicos y son muy expresivos. Mediante el empleo de arpillera, arena, yeso y cola, Cuneo realizaba una fuerte texturación, agregando el potencial comunicativo de la materia. Atemperó la paleta, pero los cuadros son ricos desde el punto de vista cromático.
Cuneo transmitió una conmoción emotiva ante el devenir incontrolable del cosmos y la potencia selénica y celeste.
Perinetti: nuevas sorpresas y una vuelta de tuerca, una audacia conmovedora
Fue toda una sorpresa. Cuneo comenzó a dedicarse al arte abstracto. Se produjo un cambio notorio y radical. Cuneo pintó sus primeras obras abstractas importantes en 1957. Los resultados de este proceso se vieron por primera vez en 1960 en la Galería Montevideo y el pintor las presentó con una nueva firma: Perinetti, su apellido materno.
Singularizan las obras firmadas por Perinetti las formas vibrantes e irregulares y los contornos desdibujados y abiertos. Se observan el uso de la mancha, el dinamismo orgánico, las ondulaciones múltiples. Son características las formas que viborean en la tela y las curvas que se desplazan por el campo pictórico. Se pueden ver variantes que van desde estructuras más geométricas a formas más orgánicas.
La adopción de la abstracción implicó una nueva manera de pintar; el artista se refería a una nueva gramática pictórica y demostraba el mayor entusiasmo señalando la libertad otorgada por la pintura moderna. A Cuneo le interesaban las sugerencias de las manchas y líneas, las imágenes que surgen espontáneamente sin búsqueda previa y las ventajas de la ausencia de deliberación anterior. Valoraba el azar, las virtudes de dejarse ir hacia lo desconocido y los beneficios de aceptar las sugerencias del quehacer pictórico. Encontró las ventajas de descubrir lo desconocido mientras pintaba y los méritos del rechazo radical a la pintura ilusionista.
Un bautismo
La mutación fue para él tan intensa que sintió la necesidad de rebautizarse y firmó de ahí en adelante y por un largo período con el apellido materno Perinetti (luego adoptó el doble nombre Cuneo Perinetti). No quería escudarse detrás del prestigio de Cuneo y en ese sentido tuvo una actitud muy gallarda.
Tomó el apellido de la familia materna que tanto había tenido que ver con su desarrollo artístico, y de alguna manera homenajeaba a esa rama y sobre a la madre.
La de Cuneo es una lección que desborda el marco de la historia del arte y se proyecta ejemplar hacia la vida en todas sus dimensiones. Aventurarse a las transformaciones, renunciar a situaciones estables, arriesgarse a lo desconocido, es todo un ejemplo vital, una exhortación a ver la vida como proceso incesante de cambio.