AFP
Luego de un parate de más de una década, el grupo de rock inglés Genesis volvió a los escenarios para revivir viejas glorias y reecontrarse con los millones de fanáticos de la banda.
Pese a sus cabellos grises y a algunas arrugas, Phil Collins, Tony Banks y Mike Rutherford resucitaron el grupo de rock Génesis en un concierto en la capital finlandesa, Helsinski, tras quince años de ausencia, iniciando así una gran gira europea y norteamericana.
Collins en voz y batería, Banks en teclados y Rutherford en guitarra y bajo, reanimaron la llama de uno de los grupos más populares de los años 70 y 80, uno que lleva vendido la friolera de 150 millones de discos en todo el mundo.
Instalados en un escenario en forma de diadema en el estadio olímpico de Helsinki, los tres interpretaron los grandes éxitos del grupo, formado en 1966 y que ha tenido varias deserciones, entre ellas las del cantante original, Peter Gabriel.
Tras comenzar con Behind the lines terminaron dos horas y media más tarde con Invisible touch, título emblemático de la era Collins: guitarras saturadas, percusiones electrónicas y mucho sintetizador.
Al final del concierto, tras los aplausos, tocaron I can`t dance, lo que permitió a Collins, Rutherford y al segundo guitarrista, Daryl Stuermer, lanzarse a una danza un tanto lenta, único momento de improvisación en una actuación pautada minuciosamente.
Y pese a la promesa hecha por Collins a los 35.000 espectadores de tocar "notas que jamás hubiesen oído", el Génesis actual calcó al de hace 15 años al pie de la letra, apartándose sólo excepcionalmente de los arreglos hechos para los discos.
Los puristas que vinieron a escucharlos salieron satisfechos. "Me encantó. Los he seguido desde siempre. Lo que tocaron se asemeja mucho a las grabaciones en estudio, pero yo prefiero eso", declaró uno de ellos al final del concierto.
Como ese seguidor, numerosos aficionados echaron de menos a Peter Gabriel -Collins lo reemplazó como vocalista desde 1975- quien rechazó la oferta de participar en el renacimiento del grupo para seguir dedicándose a su carrera.
Phil Collins, cuya trayectoria en solitario desde 1996 lo ha hecho popular entre jóvenes que no conocieron su época con Genesis, se comunica poco en escena con sus músicos, pero no ha perdido su potencia vocal, dominando las partituras exigentes de los temas Mama, Domino, o Throwing it all away, la canción más aplaudida del recital.
Genesis continuará su gira por Dinamarca, Alemania y Suiza. El recorrido de la banda también incluirá Austria, Hungría, Polonia, Francia, Holanda, Gran Bretaña, Mónaco e Italia. Luego cruzarán el Atlántico para tocar en Canadá y EE.UU.
"No es por el dinero"
En sus comienzos, el grupo se inscribió abiertamente en la herencia del rock progresivo, reivindicando influencias tan variadas como Led Zeppelin, Frank Zappa o los Beatles. La llegada de Phil Collins a la batería en 1970, y luego al canto en 1975 en reemplazo de Gabriel, marcó un giro hacia una producción más radiofónica que alejó a los puristas, pero les garantizó una audiencia mundial que ya no decayó. Siguiendo el ejemplo de contemporáneos como Pink Floyd, The Who y Queen, Collins, Banks y Rutherford explicaron que desde hacía algún tiempo deseaban volver al escenario. "Lo hacemos por gusto, no es cuestión de dinero", sostuvo el tecladista Banks. "Todos estamos lo suficientemente `cargados` como para preocuparnos de dónde vendrán los próximos millones", recalcó con humor Phil Collins en una conferencia de prensa en noviembre del año pasado, cuando se anunció la gira.